Queridos animadores y animadoras ¡Bienvenidos a nuestro IV Encuentro Nacional!

Pbro. Osvaldo LeoneAnte todo le doy gracias a Dios por esta maravillosa oportunidad de encontrarnos en esta querida diócesis de Concordia, donde comenzando por su Obispo Mons. Luis Collazoul, todos nos han recibido con una verdadera fraternidad. Y antes de seguir quiero agradecer de modo particular a quienes han organizado con tanta dedicación y esfuerzo este Encuentro, comenzando por el P. Germán Droz, Director Diocesano de las OMP con su equipo, a la Hna. Marcela Davies, Secretaria Nacional de la IAM y a los miembros del Secretariado Nacional. ¡Gracias a todos!

Ustedes estarán de acuerdo conmigo en afirmar que cuando nos encontramos, lo hacemos fundamentalmente para celebrar la vida que nuestro Buen Padre Dios nos regaló, como un don precioso y también como una tarea. Con esto quiero apurarme a decir que la vida es un don y a la vez una llamada y un envío; así es como entendemos la vida los discípulos misioneros de Jesús.

Gracias queridos animadores, jóvenes y adultos, chicos y chicas, venidos de las distintas regiones de nuestro país. ¡Felicitaciones porque los participantes son representantes de la mayoría de nuestras diócesis!, lo que significa que la IAM se extiende, crece y está llena de vitalidad. Valoro mucho el esfuerzo, sacrificio y entrega de cada uno de ustedes, lo que también es muestra del amor y compromiso autentico con la Obra de la Infancia y Adolescencia Misionera.

¡Esta querida Obra de la IAM que está celebrando sus 160 años de presencia en Argentina!

Han pasado 4 años de la realización del último encuentro en Luján, y hoy cuando nos volvemos a encontrar, también nos encontramos con nuevos desafiaos: Aparecida, la Misión Continental. Desafíos que nos inquietan y que nos hace desear con más fuerza una Iglesia toda misionera, en marcha, comprometida sobre todo con el más pobre, el que más sufre, que pone la cara, y extiende la mano. Es el desafío de estar allí, de ser discípulos misioneros de Jesús hoy, en este contexto histórico que nos toca vivir y nos convoca.

Ahora….queridos animadores….sabemos que podemos enfrentar nuevos desafíos como discípulos misioneros de Jesús, solamente si estamos muy unidos a Él. Por eso los invito a que en este encuentro además de encontrarnos entre nosotros, nos encontremos con Él, sobre todo en la Eucaristía y la reconciliación. El encuentro con el Maestro nos fortalece en la misión de animadores de la IAM y como animadores misioneros en las capillas, parroquias, escuelas de nuestras diócesis. Podemos decir que nuestra profunda amistad con el Maestro hará posible que la Obra de la IAM crezca como don dado a la Iglesia a través de su fundador Mons. Forbin Janson, para todos los niños y adolescentes del mundo entero.

Nosotros somos los instrumentos, los brazos, la boca, los pies de Dios para llegar a muchos más que aún sin saberlo buscan a Jesús, cuando buscan ser felices o la vida en abundancia.

Quiero compartir con ustedes otro deseo que llevo en el corazón. Me gustaría que nunca nos conformemos porque la IAM está bien en mi capilla, parroquia, colegio o diócesis. Tenemos que rezar, pensar y aprender a trabajar cada vez mejor en equipo, en comunión los unos con los otros; que los demás puedan decir como dijeron una vez de las primeras comunidades cristianas “miren como se aman”. La comunión da testimonio de nuestra identidad como discípulos misioneros de Jesús, como animadores de la IAM ; no olvidemos las palabras de Jesús donde recalcaba esto a sus discípulos: “Lo que yo les mando es que se amen los unos a los otros” (Jn. 15,17). Tenemos el don de ser discípulos misioneros de Jesús y la tarea de hacer discípulos misioneros para Él a través de la Obra de la IAM.

Nos vamos acercando cada vez más a nuestro IV Congreso Misionero Nacional que será dentro de dos años, ojala que para entonces la IAM , pueda celebrar, en una fecha especial, su propio Encuentro, para reunir a toda la IAM : animadores, niños, niñas y adolescentes. Los invito desde ya a estar dispuestos a plantearnos este desafío de un Encuentro Nacional de la IAM.

También los invito a que como fruto de este Encuentro, a ensanchar el corazón y la mirada hacia tantos niños, niñas, adolescentes que sufren en nuestro mundo, victimas de la pobreza, la guerra, las injusticias, la violación de sus derechos, la marginación, la explotación, etc, etc. Verlos con los ojos del corazón, del amor, nos tiene que impulsar a jugarnos por ellos dando a conocer la Obra , para que también ellos puedan ser amigos de Jesús desde la IAM. ¡Tiene tanta belleza la Obra de la IAM , que sería un gran error no darla a conocer!

Antes de terminar quiero volver a agradecer muy especialmente a la Hna. Marcela Davies, Secretaria Nacional de la IAM , a cada uno de los miembros del Secretariado Nacional, por la entrega y servicio permanente.

Un agradecimiento redoblado a la querida diócesis de Concordia, la diócesis anfitriona, a su Obispo, Mons. Luis Collazuol, a las autoridades civiles y muy especialmente a las autoridades militares que nos han cedido este lugar para encontrarnos. Gracias de nuevo a todo el Equipo Diocesano de la IAM y a tantos colaboradores y servidores.

Gracias a nuestros Obispos, a la Comisión Episcopal de Misiones, en la persona de su Presidente, Mons. José Vicente Conejero Gallego, Obispo de Formosa, a los Directores Diocesanos de OMP, a los Delegados Diocesanos de la IAM , a los sacerdotes presentes, a los religiosos, religiosas, seminaristas, diáconos y a la oración fervorosa de los monasterios de clausura.

Gracias al Secretariado Internacional de la Infancia Misionera , al P. Patrick Byrne, Secretario General y su equipo, por el apoyo material y espiritual que nos han brindado para este encuentro.

Gracias a nuestro Papa, Benedicto XVI, que alienta el crecimiento de esta Obra. En el último encuentro con los miembros de la Obra , el 30 de mayo pasado, ha expresado que “el programa de la Infancia Misionera implica escuchar, orar, aprender, compartir, vivir la solidaridad. Estos son los elementos esenciales que en realidad son una forma de ser misionero, para continuar el crecimiento de la Iglesia y la presencia del Evangelio en el mundo”. Gracias por su bendición!

Por último, deseo destacar la disposición y agradecer a los Secretarios Nacionales de las 4 Obras Misionales Pontificias, como así también, al personal y equipo de colaboradores de la Sede Nacional.

Gracias a cada uno de ustedes queridos animadores de la IAM , los protagonistas de este Encuentro, por ustedes este Encuentro tiene sentido. La Iglesia los ama, les agradece profundamente todo lo que hacen, el servicio que prestan y mucho más de lo que podemos decir con el límite de nuestras palabras. La Iglesia también les pide perdón por las veces que no los acompañó o no supo comprenderlos. Perdón, y gracias por esta aquí. ¡Muchas gracias!

¡De los niños y adolescentes del mundo, siempre amigos!

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