Mensaje de agredecimiento del P. Osvaldo Pablo Leone

Misa de su asunción, presidida por el Arzobispo de Buenos Aires y Primado de la Argentina, S.E.R. Card. Jorge M. Bergoglio, celebrada el 31 de marzo de 2008, en la Catedral Metropolitana de la Ciudad de Buenos Aires.

¡Cantaré eternamente las misericordias del Señor!

Director Nacional de las OMP ArgentinaTe doy gracias Señor por tu infinita misericordia y tu gran amor para conmigo, gracias por llamarme a seguirte de cerca, gracias por la vocación y el don del sacerdocio al servicio de tu Pueblo. Dame la luz y la sabiduría necesaria para prestar este servicio en la Iglesia Argentina, sin desviarme del camino, ni confundir el rumbo. En Vos confío, Jesús Misericordioso…

Deseo agradecer profundamente, al Sr. Arzobispo de Buenos Aires y Primado de la Argentina, Cardenal Jorge Mario Bergoglio . Gracias por su cercanía, apoyo y calidez de Padre, gracias por presidir esta Eucaristía y dar un impulso renovado a las Obras Misionales Pontificias en Argentina.

Muchísimas gracias a mi querido Obispo de Río Cuarto, Mons. Eduardo Eliseo Martín , por su testimonio de entrega, generosidad y corazón misionero. Gracias por su confianza.

Gracias al querido amigo, y alegre Obispo de Formosa, Mons. José Vicente Conejero Gallego, Presidente de la Comisión Episcopal de Misiones . Gracias por su ánimo, optimismo, contagio misionero y cercanía permanente; y en su persona a los demás miembros de dicha Comisión.

Gracias a Mons. Eduardo García, Obispo Auxiliar de Buenos Aires y a todos los Obispos del País; de manera especial, a aquellos que no han podido venir, pero, que se han hecho presente de diferentes maneras. Gracias al Sr. Nuncio Apostólico, Mons. Adriano Bernardini.

Mi respetuoso agradecimiento a los Dignísimos Representantes de las Iglesias Cristianas y de otros Credos aquí presentes, en esta Celebración tan importante; muchas gracias por este gesto fraterno, gracias por su amabilidad y delicadeza.

Mi sincera y destacada gratitud a todos los hermanos sacerdotes , a los de esta Arquidiócesis que me recibe , como a los de todo el País ; a los Ex-Directores Nacionales de O.M.P., P. Salvador Martuccio y P. Jairo Calderón Benavides .

Misa de asunción del Nuevo Director Nacional de OMP ArgentinaGracias P. José David Palumbo, Director Nacional de O.M.P. de Uruguay , y en su persona, a los Directores Nacionales de otros Países , que se han comunicado y enviado mensajes de hermandad.

A los Directores y Delegados diocesanos de Obras Misionales Pontificias , fieles y estrechísimos colaboradores del Director Nacional. Sientan en mí, su amigo y servidor.

A mi querido amigo y Párroco de la infancia, Mons. Julio Lorenzo Estrada, Vicario General de Río Cuarto ; y en particular, gracias a todos, y a cada uno de mis hermanos sacerdotes de la Diócesis de Río Cuarto, a los diáconos, religiosos y religiosas, miembros de Institutos Seculares, al Seminario Mayor “Jesús Buen Pastor”, al Monasterio de La Visitación, al P. Franco Barrios y a cada miembro del Secretariado Diocesano de Misiones, a los Movimientos, Instituciones , y a la queridísima gente amiga de la Ciudad, y de la Diócesis de Río Cuarto, que me acompaña con su presencia y oración.

A cada una de las Congregaciones Religiosas y Misioneras del País, hermoso desafío tenemos por delante en comunión; estoy a su entera disposición. Muchas gracias!

A los Monasterios de Clausura del País, porque con su oración confiada y perseverante, oxigenan y sostienen a esta Iglesia misionera.

Muchas gracias a cada uno de los Colegios Parroquiales y Congregacionales , gracias por estar, y por su colaboración permanente a favor de una Iglesia cada vez más misionera.

Mi gratitud a los miembros del Consejo Nacional de Misiones (Co.Na.Mis.), al Personal de la Nunciatura Apostólica, de la Conferencia Episcopal Argentina y del Arzobispado de Buenos Aires , con quienes compartimos diversas tareas y servicios.

Muchísimas gracias distinguidas Autoridades del Gobierno Nacional, Provincial, y de la Ciudad de Buenos Aires; de las Fuerzas Armadas y de Seguridad , gracias a todas las Autoridades y representantes de Instituciones que han querido unirse a este encuentro de Iglesia.

Gracias a los Medios de Comunicación Social , ayúdenme a anunciar La Buena Noticia de Jesús. Ayúdennos a toda la Iglesia a llevar el gran mensaje, la mejor noticia, la que no pasa y siempre es actual, a través de los medios. Gracias por vuestra disponibilidad y colaboración.

Gracias queridos niños y adolescentes misioneros , gracias muchachos y chicas, jóvenes misioneros, grupos misioneros parroquiales y de colegios , porque con Ustedes deseo trabajar y caminar a su lado para que podamos contagiar el amor infinito de Dios. Gracias por estar aquí!.

Muchas gracias al Equipo colaborador en la Sede Nacional de Obras Misionales Pontificias: Hna. Lucía, Hna. Mariel, Susana, Viviana, Mario y Joaquín, P. Adrián, Hugo, Marcelo, Juan Carlos y Daniel; que me han recibido, y me ayudan a sentirme uno más entre ustedes; gracias por su dedicación y sus esfuerzos, gracias por sus gestos de cercanía. Seguramente, podremos seguir creciendo como equipo, desde la oración, la entrega generosa y el servicio a todos. Esta debe ser nuestra meta, nuestro objetivo: avivar el espíritu misionero en todos los sectores y ambientes. Obras Misionales Pontificias no es un grupo más, sino, que es y debe ser el instrumento de la Iglesia toda, por el cual la misión impregne y movilice todas, y cada una de las estructuras eclesiales, con el mensaje vivo de Jesucristo.

Gracias a tantos, hombres y mujeres , que han trabajado y ayudado desde hace mucho tiempo para lograr esta celebración misionera, muchísimas gracias al Rector de la Catedral Metropolitana y a todos sus colaboradores , al coro, formado para esta ocasión y dirigido por la Hna. Josefina , a los responsables de la liturgia , ornamentación , a los servidores , al Secretariado Nacional de la IAM: Hna. Lilian, Cristina, Luis, Carmen, Víctor, Norma, Raúl, coordinados por la Hna. Mariel ; a quienes organizaron y participaron activamente de la caravana por las calles de la Ciudad con la Bendita Imagen de María, Reina de las Misiones , gracias por estar entre nosotros, Madre, mostrándonos el camino ; y a tantos voluntarios anónimos que han colaborado en la organización. Dios les bendiga y retribuya!!

Gracias a la hermosa delegación de Villa Huidobro (Cañada Verde); de la Parroquia “Natividad de María” , en donde viví durante los últimos 12 años de mi vida, y en donde he sido muy feliz como sacerdote y párroco de esa Comunidad. Gracias P. Horacio , muchas gracias a las Autoridades encabezadas por el Sr. Intendente Municipal , a los grupos parroquiales , a los jóvenes ; a Mauro , desde el Seminario y Agustín , desde el Monasterio; a Sur TV Cable , a todos y tantos amigos de mi querida comunidad parroquial , gracias por su amor, gracias por su compañía y esfuerzo por estar hoy aquí.

Y como coronación del agradecimiento, un gracias muy especial y particular, a mi querida y siempre amada familia ; a papá , que desde el cielo estará intercediendo por nosotros como familia cristiana; a mamá , gran instrumento y testimonio vivo de Dios en mi vida, a mis 7 hermanos, cuñados, sobrinos, tíos y primos ; a todos, muchas gracias por estar siempre a mi lado.

Pbro. Pablo Osvaldo LeonePor último; queridos hermanos, el Señor nos envía a anunciar la Buena Nueva . Todo cristiano desde el bautismo está como Jesús, enviado a proclamar la Buena Nueva. No todos están llamados a ir a las misiones: -dice Redemptoris Missio 23- «Se es misionero ante todo por lo que se es , antes de serlo por lo que se dice o se hace ». Lo determinante no es el «dónde» sino el «cómo». Podemos ser auténticos apóstoles, y del modo más fecundo, también entre las paredes domésticas, en el puesto de trabajo, en una cama de hospital, en la clausura de un convento...: lo que cuenta es que el corazón arda de esa caridad divina como la única que puede transformar en luz, fuego y nueva vida para todo el Cuerpo Místico, hasta los confines de la tierra, no sólo los sufrimientos físicos y morales, sino también la fatiga misma de las cosas de cada día.

Y como nos ilumina el Documento de Aparecida, en el nº 548: «No podemos quedarnos tranquilos en espera pasiva en nuestros templos, sino urge acudir en todas las direcciones para proclamar que el mal y la muerte no tienen la última palabra, que el amor es más fuerte, que hemos sido liberados y salvados por la victoria pascual del Señor de la historia, que Él nos convoca en Iglesia, y que quiere multiplicar el número de sus discípulos y misioneros».

Muchas Gracias.

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