Mensaje del Director Nacional de Obras Misionales Pontificias, Pbro. Osvaldo P. Leone, frente a la difícil situación que se vive por la gripe A (N1H1) en la Argentina.
Frente a la difícil situación que vive nuestra querida Patria, casi paralizada a causa de la gripe A (N1H1), el miedo a lo desconocido nos desconcierta y no sabemos qué hacer ante diversas situaciones que se nos presentan a diario, dónde encontrar un reparo que nos defienda y nos proteja de los temores que despierta la enfermedad. Somos testigos de la suspensión de toda clase de actividades, también de muchas de las actividades pastorales.
Pienso por ejemplo, en tantos grupos misioneros que desde hace años quizás, vienen organizando y realizando las misiones en esta época del año, y que en esta oportunidad no podrán realizarlas. A ellos muy especialmente, deseo acompañar, animar, fortalecer y agradecerles en nombre de la Iglesia , por su gran cariño, esfuerzo, entrega y dedicación; también, el ofrecimiento y espíritu de renuncia ante esta dura situación. Igualmente, al pensar en ellos, pienso también en la larga lista de actividades que se suspenden o postergan, y me hago una pregunta que puede ser la de muchos; ¿dónde encontrar ese “reparo” que nos cuide, nos proteja y nos deje inmunes de una de las peores enfermedades espirituales que es el desánimo?.
Me viene a la memoria aquella Palabra de Dios, en el Salmo 3 que dice:
«Tú, Yahvé, mi escudo protector,
mi orgullo, el que levanta mi frente.
Me acuesto y me duermo,
me despierto: Yahvé me sostiene».
O bien, esas palabras tan hermosas y llenas de consuelo de Jesús: «Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré» (Mt. 11,28).
Creo firmemente que todo esto que nos aflige, preocupa y que quiere desalentarnos en estos días que vivimos, debemos «dialogarlo» con el Señor Jesús y volver a retomar fuerza y ánimo desde Él. Tenemos que apoyarnos en el Señor, confiar en él; y apoyarnos los unos a los otros con la oración. La situación que estamos viviendo como País, nos exige una gran madurez humana y cristiana, capaz de buscar todos los medios para superar los problemas de salud y peligro en la que nos pone la gripe A, pero también es el momento de ponernos muy cerca de Jesús y confiar en que Dios no se olvida de su pueblo, de nuestros proyectos de vida, servicios pastorales, ni de nada de lo que con tanto cariño hemos programado en estas fechas, y que ahora, por estos motivos nos vemos obligados a suspender o postergar.
Que Jesús nos conceda a todos la valentía de seguir caminando en esperanza y con confianza en El!