Ante la dura prueba del terremoto en Haití acompañemos con la oración ferviente y la caridad en acción

Imagen de www.radiobaragua.cuA través de las noticias e imágenes que nos golpean y movilizan nos hemos anoticiado del tremendo terremoto en Haití. Es una pobreza que duele y clama la misericordia de Dios, para los millones de desaparecidos bajo los escombros, muertos, y por quienes han quedado sin nada.

Ante la aflicción de tantos hermanos nuestros, me viene al corazón el salmo 85: Inclina tu oído, Señor, respóndeme, porque soy pobre y miserable; protégeme, porque soy uno de tus fieles, salva a tu servidor que en ti confía. Tu eres mi Dios: ten piedad de mí, Señor, porque te invoco todo el día; reconforta el ánimo de tu servidor, porque a ti, Señor, elevo mi alma.

Ojala podamos todos los argentinos elevar una oración confiada a Dios pidiendo por cada una de las personas que han sufrido el terremoto. Ahora tenemos el deber como seres humanos y como cristianos de no permanecer indiferentes y de rezar con insistencia y esperanza como el salmista, a la bondad infinita de Dios, esta es la hora de hacernos uno con el que sufre!.

Hay situaciones de mayor y menor sufrimiento, de mayores y menores preocupaciones, creo que esta es una situación de emergencia material y profundamente espiritual. Así como sabemos que cuando pasamos por un dolor hondo y desgarrador, donde la desesperación parece la única salida posible, una mano amiga y comprensiva nos ayuda a no perder la fe, ahora nos toca apoyar a este Pueblo de Dios que pasa por una dura prueba.

¡Atiende, Señor, a mi plegaria, escucha la voz de mi suplica! (Salmo 85)

El pueblo argentino es solidario y conoce la realidad del sufrimiento. Acude a los pies de la Virgen con una devoción de hijos para contarle sus sufrimientos y preocupaciones. Ahora es el momento de ponernos en la piel del otro del que sufre, e ir delante de la Virgen para pedirle con una simple oración o con el rezo del rosario por cada una de las victimas del terremoto en Haití.

Desde la Sede Nacional de las Obras Misionales Pontificias, nos solidarizamos y acompañamos a todos los hermanos de aquella Nación, pedimos muy especialmente por tantos misioneros que han entregado su vida en esa tierra de misión, por quienes trabajan en esa Iglesia de Haití a pesar de las dificultades en estas horas de dolor, y pedimos a todos los hijos de esta Nación Argentina a unirse en ferviente oración, y ofrecer la Santa Misa por quienes más sufren en esta catástrofe.

P. Osvaldo Pablo Leone
Director Nacional de las OMP Argentina

Haití

ddLa República de Haití con una superficie de 27 mil kilómetros cuadrados, se encuentra a 80 Km. de Cuba, y cuenta con 9.035.536 habitantes, de los cuales sólo el 3,4% tiene la esperanza de vivir más de 64 años. El rédito anual por persona es de apenas 1,300 dólares, lo que coloca a Haití en el puesto 203 entre los 229 países del mundo. Haití ocupa la mitad occidental de la isla ‘la Española’, donde Cristobal Colón llegó en 1492 en su primer viaje. La tasa de alfabetización es del 45% y la expectativa de vida cerca de los 50 años.

La población total está conformada en un 95% por negros y un 5% de blancos y mulatos. Muchas veces el país ha sido víctima del paso de huracanes que provocan muerte y destrucción. En el 2008 fueron cuatro (Fay, Gustav, Hanna e Ike), que causaron la muerte de 330 personas y muchas desaparecidos en todo el país. El paso de los cuatros huracanes en el arco de un mes fue considerado por las autoridades la principal catástrofe de los últimos años, antes del terremoto de ayer. Además de la capital, las otras ciudades importantes son Cap-Haiten y Gonaives. A pesar de la fuerte exportación de azúcar, café, bananas y mango, Haití sigue siendo uno de los países más pobres y atrasados del mundo. La desocupación afecta a más del 60% de la población. Fue fundada en 1749 por colonos franceses dedicados a la cultivación de la caña de azúcar, el país, inicialmente posesión española, se convirtió en colonia francesa en el siglo XVII y en 1804 fue la primera república ‘negra’ en obtener su independencia. El 70% de la población es católica y el 23% protestante. La Iglesia católica cuenta con 7.039.000 fieles, 10 circunscripciones eclesiásticas, 18 Obispos, 485 sacerdotes diocesanos y 306 sacerdotes religiosos, 332 religiosos no sacerdotes, 1.851 religiosas y 421 seminaristas mayores. La Iglesia sostiene y sirve a través de 26 hospitales, 213 postas médicas, 4 leprosarios, 23 casas para ancianos y enfermos crónicos y 39 orfanatos.

Haití trastornada por el terremoto, se temen millares de víctimas


En la tarde del martes 12 de enero, Haití, el país más pobre del hemisferio occidental ha sido sacudido por un terremoto de magnitud 7, con el epicentro a pocos kilómetros de la capital Port-au-Prince (dos millones de habitantes) a una profundidad de cerca 10 kilómetros, al que siguieron dos réplicas de asentamiento de magnitud 5.9 y 5.5.

Según las primeras noticias el centro de la ciudad ha quedado completamente destruido, varios edificios públicos se han derrumbado, así como la sede de la misión de las Naciones Unidas en la Isla. Las comunicaciones telefónicas han quedado interrumpidas. Tres hospitales de Port-au-Prince se han derrumbado, y en la capital haitiana sólo funciona un hospital, que no está en capacidad de aceptar más pacientes pues ha colapsado, según informó el vicepresidente de la Cruz Roja Internacional, Massimo Barra. La Cruz Roja Internacional está ya en el lugar ayudando a los habitantes, en un escenario horrible. Los 6.700 militares de la fuerza de paz de la ONU (los “cascos azules”) que provienen de 17 países están ayudando en los trabajos de rescate.

El Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS) dio la alarma roja y califico el desastre, por sus dimensiones, como único en la historia del país. Según los registros históricos, Haití no ha sufrido un terremoto de esas dimensiones en los últimos 200 años. El último se verificó en 1751 pero no fue tan violento como este.

Las dramáticas declaraciones del Nuncio Apostólico a Agencia Fides: Port-au-Prince está completamente devastada. Por todas partes gritos y escombros


Port-au-Prince está completamente devastada. La Catedral, el Arzobispado, todas las grandes iglesias y todos los seminarios han sido reducidos a escombros. El párroco de la Catedral, que logró salvarse, me ha dicho que el Arzobispo de Port-au-Prince habría fallecido bajo los escombros, junto a centenares de seminaristas y sacerdotes. Es el dramático testimonio del Nuncio Apostólico en Haití, el Arzobispo Bernardito Auza, contactado por la Agencia Fides después del violento terremoto que arraso el país el día de ayer.

El Arzobispo continuó afirmando: El palacio nacional está por los suelos. En la mañana fui a expresarle mis condolencias y mi solidariedad al Presidente que se salvó gracias a que se encontraba fuera del palacio junto con su familia. Su casa privada ha sido también destruida. Todos los ministerio, menos el de cultura, están destruidos. El parlamento con los senadores, las escuelas con niños, los supermercados, todo ha sido reducido a escombros. El Cuartel General de la Minustah (sede de la ONU para la ayuda a Haití) se ha convertido en un cerro de cemento y centenares de personas han quedado atrapadas, incluyendo el Jefe de la delegación Hedi Annabi, según me han informado algunas personas que viven frente al cuartel general.

El Nuncio recorrió como pudo la ciudad desvastada, según le cuenta a Fides: Acabo de regresar esta mañana. He encontrado sacerdotes y religiosas en la calle, sin casas. El Rector del seminario se salvó, también el decano de estudios, pero muchos seminaristas han quedado atrapados entre los escombros. Por todas partes se escuchan gritos bajos los escombros. El Cifor -instituto de estudios para religiosos y religiosas- colapsó con varios estudiantes dentro que estaban participando en una conferencia. La nunciatura ha resistido, ¡ningún herido pero todos estamos chocados! Muchas cosas se han roto, incluyendo el tabernáculo, pero hemos tenido suerte dentro de todo. Muchos familiares del personal han muerto y sus casas han sido destruidas. Todos piden ayuda. Dentro de poco vamos a tener problemas de agua y alimentos. No podemos entrar o estar mucho rato dentro de la casa pues la tierra sigue temblando, así que estamos acampando en el jardín.

Fuente del Material: Agencia Fides (Roma)

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