Nuestra Señora Virgen de Sheshan, alienta el compromiso de quienes en China, en medio de las fatigas cotidianas, siguen creyendo, esperando y amando para que nunca teman hablar de Jesús al mundo y del mundo a Jesús. Benedicto XVI
Ojala que nuestros hondos deseos de unidad y paz en el mundo nos haga estar muy unidos al Pueblo de Dios presente en China y a cada una de las personas de ese país, tan amado por Dios y tan probado en la esperanza. Seguramente muchos son fortalecidos en el amor que no vacila porque han puesto la vida entera en las manos de Dios y ya nada ni nadie hay que los separe de la confianza en Él. También habrá muchos otros que necesitan ser acompañados y sostenidos muy de cerca por nuestro afecto y nuestra oración, porque se sienten cansados, agobiados y esperan ser consolados por el Señor de la Vida y de los pueblos.
El 24 de mayo se celebrará la jornada de oración por la Iglesia en China, en la que cada uno de nosotros está comprometido a participar para que el mundo crea en nuestra unidad y muchos sean fortalecidos en la fe. Será una jornada en la que la Virgen estará una vez más al pie de la cruz de su Hijo presente en la realidad de la Iglesia en China, pero también será la presencia de María como aquella en la que permanecía junto a los discípulos de Jesús con la certeza de la Resurrección de su Hijo y de que la muerte ya había sido vencida.
La Iglesia en China lleva en su realidad las marcas de los clavos de Jesús esas mismas que les mostró Jesús a sus discípulos después de la Resurrección. Recemos juntos el 24 de mayo para que junto a María, compañera infatigable del camino de cada uno de sus hijos dispersos por el mundo, el pueblo de Dios presente en China, pueda ver la luz de la resurrección y con ella que todos los signos de muerte ya han sido vencidos.
Las Obras Misionales Pontificias nos unimos a la oración del Papa Benedicto XVI y a la de todos los cristianos del mundo entero, que en ésta jornada de oración le pedirán a la Virgen auxilio de los cristianos por la Iglesia presente en China.
Buenos Aires, 20 de mayo de 2008