Queridos Hermanos
Obispos, sacerdotes, Consagrados y Laicos:
Reunidos en la ciudad de Buenos Aires, del 26 al 30 de octubre de 2009, y convocados por el Departamento de Misión y Espiritualidad del CELAM, hemos compartido durante estos días la Palabra de Dios, la Eucaristía , los gozos y esperanzas de la vida de nuestros pueblos, y motivados también por los desafíos de la Misión Continental y la Conversión Pastoral.
Como discípulos misioneros de Jesucristo, y dóciles al Espíritu Santo, protagonista de la Misión , hemos profundizado acerca de la Misión ad gentes, la Catequesis , la Liturgia y la Piedad Popular.
Desde la llamada a nuestra conversión pastoral y renovación eclesial, exigida por Aparecida, hemos experimentado con alegría en este Encuentro, la necesidad y la gran riqueza de una mayor integración y cooperación entre los distintos sectores y áreas pastorales.
Entre las conclusiones a las que hemos llegado en estos días y que queremos compartir con ustedes, les proponemos:
- Que la Misión Continental debe estar abierta a la Misión ad gentes, es decir, a todos los pueblos, hasta los confines de la tierra.
- Que la Catequesis , mediante la Iniciación Cristiana sea un verdadero catecumenado que integre fe y vida. Sin olvidar su proyección social incisiva y su dimensión misionera.
- Que la Liturgia , al celebrar con gozo los misterios de la fe, sobre todo en el día del Señor, lleve a nuestras comunidades cristianas al encuentro profundo con Cristo vivo y a transformar la sociedad con la fuerza de su amor.
- Que la Piedad Popular de nuestros pueblos, tan profundamente arraigada en la Virgen María y en los santos, se centre cada vez más en la Palabra de Dios y en Jesucristo, único Salvador de los hombres.
Agradecidos a Dios por haber vivido un nuevo Pentecostés en estos días, les animamos a proseguir con entusiasmo y esperanza la Misión Continental y la Conversión Pastoral recomenzando desde Jesucristo e invocando frecuentemente al Espíritu Santo. Con su luz y su fuerza podremos contribuir al designio de Dios que quiere lo mejor para sus hijos en un mundo habitable, casa común de todos.
Nuestra Señora de Guadalupe, Madre de las Américas y del Caribe nos bendiga todos.
Buenos Aires, 30 de octubre de 2009