Esta Jornada es una ocasión propicia para que todos los católicos del mundo nos unamos en oración, especialmente en la celebración de la Santa Misa , con la Iglesia presente en China, pidiendo el don de la comunión y la reconciliación.
El Santo Padre Benedicto XVI, en su Carta del 27 de mayo de 2007 a los católicos de la República Popular China, expresó el deseo de que se celebrara todos los años, el 24 de mayo, un día de oración por la Iglesia en China, en el día dedicado a la memoria litúrgica de la Virgen María Auxilio de los Cristianos, que es venerada en el Santuario Mariano de Sheshan, en Shangai.
No siempre es posible una peregrinación física, de allí que todos los católicos de la República Popular China, pueden por medio de la oración y la peregrinación espiritual reforzar, también en esta ocasión, su fidelidad a la Iglesia , y contribuir activamente al bien de la propia nación, expresando su devoción a la Virgen , celebrando la Santa Misa en su propia parroquia.
Con el deseo de unirnos con nuestra oración al Pueblo de Dios presente en China, Obras Misionales Pontificias, conjuntamente con la Asociación Católico Chino en Argentina, deseamos invitar a laicos, sacerdotes, religiosos/as a participar de la Santa Misa junto a la Comunidad Católica China presente en nuestro País.
Esta celebración se llevará a cabo el domingo 24 de mayo en la Iglesia «Regina Martyrum» - Hipólito Irigoyen 2025 (esquina Sarandí) de Capital Federal, a las 16:30hs.
Carta de S.S. Benedicto XVI a nuestros hermanos católicos de China
Queridos Pastores y fieles, el día 24 de mayo, que está dedicado a la fiesta litúrgica de la Santísima Virgen María, Auxilio de los Cristianos —y que es venerada con tanta devoción en el santuario mariano de Sheshan en Shanghai—, podría llegar a ser en el futuro una ocasión para los católicos de todo el mundo para unirse en oración con la Iglesia en China.
Deseo que esta fecha sea para vosotros un día de oración por la Iglesia en China. Os exhorto a celebrarla renovando vuestra comunión de fe en Jesús, Nuestro Señor, y vuestra fidelidad al Papa, rogando para que la unidad entre vosotros sea cada vez más profunda y visible. Os recuerdo además el mandamiento del amor que Jesús nos dio, de amar a nuestros enemigos y rogar por los que nos persiguen, además de la invitación del apóstol san Pablo: «Te ruego, lo primero de todo, que hagáis oraciones, plegarias, súplicas, acciones de gracias por todos los hombres, por los reyes y por todos los que están en el mundo, para que podamos llevar una vida tranquila y apacible, con toda piedad y decoro. Eso es bueno y grato ante los ojos de nuestro Salvador, Dios, que quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad » (1 Tm 2,1-4).
En esta misma Jornada, los católicos en el mundo entero -en particular los de origen chino- han de mostrar su solidaridad y solicitud fraterna por vosotros, pidiendo al Señor de la historia el don de la perseverancia en el testimonio, seguros de que vuestros sufrimientos pasados y presentes por el santo Nombre de Jesús y vuestra intrépida lealtad a su Vicario en la tierra serán premiados, aunque a veces todo pueda parecer un triste fracaso.
S.S. Benedicto XVI