Adviento Misionero

¿Sabías qué?

En su raíz epistemológica, la palabra adviento viene de la palabra latina adventus-us (llegada) derivado del supino adventum del verbo advenire (llegar) ad (a hacia). Para los cristianos es el comienzo del tiempo litúrgico, el cual abarca las cuatro semanas anteriores a la navidad.

Sus orígenes nos indican la misión que todo niño y adolescente misionero debe tener: llegar … a hacia. Así, nuestro lema «que los niños y adolescentes, ayuden a otros niños y adolescentes», nos recuerda y nos invita que lleguemos a lugares donde solo un niño o adolescente puede llegar,«al corazón de otro hermano». Esta actitud nos permite marcar un rumbo «a hacia donde sólo la alegría, el servicio y el entusiasmo nos transforman y nos convierten en los pequeños, grandes colaboradores que la evangelización necesita».

Los niños y adolescentes misioneros no podemos dejar pasar este tiempo de forma desapercibida, debemos actuar. Para ello, es necesario conocer que el adviento nos invita a llegar al gran anuncio, el Nacimiento de nuestro REDENTOR, SALVADOR… JESÚS. Esta invitación es una propuesta para que a través de los valores y virtudes podamos experimentar la alegría de la transformación evangélica.

La Venerable Madre María Benita Arias, fundadora de las siervas de Jesús Sacramentado, tenía muchos dichos de los cuales, éstos dos, podrán ayudarnos a vivir este tiempo con mayor compromiso para no dejar de anunciar que Jesús está viniendo a nuestros corazones.

«Por pequeño Sacrificio eterno galardón»

Los niños y adolescentes misioneros ayudamos a otros niños y adolescentes misioneros, con el «sacrificio», la ofrenda semanal, que presentamos a través de nuestras alcancías misioneras.
En este tiempo también podemos no sólo presentar nuestra ofrenda material, sino también la espiritual teniendo en cuenta que este pequeño sacrificio será una gran recompensa para nuestro corazón misionero.

«Hagan todo lo posible»

Como niños y adolescentes misioneros, en este tiempo de adviento es muy importante renovar nuestro compromiso misionero qué y mejor que hacerlo a través de nuestro Decálogo:

  1. Un niño misionero mira a todos los hombres con ojos de hermano.
  2. Un niño misionero conoce a Jesús, ama como Jesús, no se avergüenza de hablar de Jesús.
  3. Un niño misionero reza todos los días a su padre dios por sus hermanos, los niños de todo el mundo, y quiere que conozcan a su madre, la virgen.
  4. Un niño misionero siempre dice ¡gracias¡
  5. Un niño misionero goza de poder dar, y de que los otros también puedan gozar al darle a él.
  6. Un niño misionero está alegre en el servicio.
  7. Un niño misionero sabe que su persona es más necesaria que su dinero.
  8. Un niño misionero es generoso, aunque le cueste.
  9. Un niño misionero busca soluciones, y las encuentra.
  10. Un niño misionero siempre piensa en «nosotros».

El Adviento, es también, un tiempo de esperanza. El Papa Francisco expresó que «a menudo, cuando nos hablan de esperanza, se refieren a algo que no está al alcance del hombre, o que no es visible». Pero, «la Navidad de Cristo, nos habla de esperanza de una forma diferente, una esperanza en la que se puede confiar, visible y comprensible, porque se fundamenta en Dios».

La esperanza, «entra en el mundo y nos da la fuerza para caminar con Él hacia la plenitud de la vida y de permanecer en el presente de una manera nueva, aunque sea fatigosa».

Ésta es la esperanza que nos moviliza a ser misioneros y así poder llegar al corazón del hermano a través de la Palabra. Mantener viva esa esperanza nos permite caminar por la senda correcta, la del amor de Dios que se nos manifestó en la humanidad de Jesús, aquel Niño que nació en Belén hace casi dos mil diecisiete años.

En este tiempo de adviento, los niños y adolescentes misioneros tenemos que permitirnos preguntarnos: ¿Vivo con alegría la esperanza de la Navidad? ¿Cómo se hace visible la esperanza del nacimiento del Niño Jesús? ¿Hago de esta esperanza visible un motor para ayudar a otros niños y adolescentes a acercarse a Jesús? Poder hacer consciente todo esto nos permitirá superar con mayor fortaleza cualquier desánimo que aparezca en nuestro camino misionero, ya que la alegría del amor de Dios invade nuestros corazones para que podamos continuar siendo: De los niños y adolescentes del mundo… ¡Siempre amigos!

Preparemos nuestro corazón y el de nuestros hermanos para que podamos contemplar en la Noche de Navidad, a ese pequeño niño, como cada uno de nosotros, que viene al mundo con un nuevo mensaje de amor.

Acunarlo en nuestros brazos y decirle con todo el amor estas palabras o alguna similar:

Poesía al Niño Jesús por Madre Benita Arias

Soles claros son
tus ojitos bellos
Oro tus cabellos
Fuego el corazón.
Rayos celestiales
Echan tus mejillas
Son tus lagrimillas
Perlas orientales.
Tus labios corales
Tu llanto canción
Oro los cabellos
Fuego el corazón.
Muere, si quieres vivir,
Pena, si quieres gozar;
Pierde, si quieres ganar Baja; si quiere subir.

Por María Soledad Baggini y Hna. Adriana Cabrera SJS
IAM Jesús Sacramentado- Rio Cuarto


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