Iglesia en Etiopía

EtiopiaEtiopía es un término griego con el significado literal de el que tiene cara tostada . Designaba antiguamente a los habitantes negroides establecidos al sur de la segunda catarata del Nilo. La región corresponde a la bíblica tierra de Cush, nombre del hijo de Cam y nieto de Noé (Gn 10,6- 8; Is 11,11). A estos habitantes autóctonos se fueron agregando, en época más reciente, elementos semitas procedentes del sur de la península arábiga, los habashat, de donde deriva el nombre de Abisinia. Conviene notar que a los etíopes de hoy no les gusta ser llamados abisinios, por el sentido peyorativo que tiene este nombre.

Impulsados por esta realidad que se arrastra hace años, 400 miembros de la Comunidad Misionera San Pablo Apóstol, han desarrollado en este país un centro para educar y alimentar a 250 niños de cinco años.

Lourdes Larrouy, española de 42 años, es laica consagrada de la Comunidad Misionera de San Pablo Apóstol, con quienes lleva 14 años realizando misiones en Etiopía. Cuenta que el Arzobispo de Adís Abbeba, capital de este país, solicitó a la Iglesia Católica estar presente en una zona ubicada a 87 kilómetros de la capital, con una extensión de 400 kilómetros, ya que la Iglesia en ese poblado era desconocido, además, el problema de la carencia de alimentos es constante.

Esto llevó a la Comunidad Misionera de San Pablo Apóstol a crear un centro materno-infantil para ayudar a esta población, que es la más vulnerable. En este centro, 250 niños de 4 y 5 años, reciben educación y alimentación -desayuno y almuerzo-, y las madres son capacitadas en educación, salud y agricultura. En esa zona los pobladores dependen exclusivamente de las cosechas de grano y no conocen las verduras ni frutas, por eso estamos intentando enseñarles a tener un huerto y árboles frutales en sus casas, ya que así podrían mejorar su alimentación, explica la Lourdes.

Colegio católico en EtiopíaComenta que esta experiencia ha sido muy gratificante porque, pese a que es la primera vez que la Iglesia Católica tiene presencia en esta zona, la gente ha sido muy receptiva, ya que valoran mucho que uno deje a su familia, su país y su trabajo para dedicarse a ellos y más aún si uno se queda a vivir. Lo que más aprecian es la permanencia, que vivas entre ellos y como ellos. Es ahí cuando les surge la pregunta ¿por qué hacen esto? Entonces, uno les explica que es por fe y por amor a Dios y les damos nuestro testimonio.

Lourdes explica que la labor que realiza ella junto a 400 misioneros de la Comunidad Misionera San Pablo Apóstol, es ecuménica. Según el Censo Nacional de 1994, los cristianos copto-etiópicos -o iglesia unitaria ortodoxa etíope-, representan el 61,6% de la población del país, los musulmanes el 32,8%, las creencias tradicionales el 5,6% y hay un 0,003% de judíos. Etiopía está pasando por un momento muy difícil debido al Islam, éste siempre ha estado presente, pero durante los últimos años ha tenido un crecimiento significativo, concluye la misionera.

Organización de la Iglesia etíope

La Iglesia está organizada en diócesis. Etiopía cuenta con 12 diócesis, más una en Jibuti y otra en Jerusalén. No existen seminarios para la formación del clero. El obispo de cada diócesis ordena colectivamente en fechas señaladas, a cuantos fieles lo desean. La costumbre fija, como sola condición, gratificar al obispo con una ofrenda (hasta hace unos años eran dos bloques de sal) La Iglesia cuenta con unos 60.000 sacerdotes diocesanos, de escaso nivel teológico. En cambio, el nivel de los monjes -unos 12.000 repartidos en 800 monasterios- es netamente superior. Los monjes gozan en la vida religiosa y civil de un gran prestigio. Los más sabios tienen el título de daptaras . El esheguie, o superior general de los monjes, tiene tanta autoridad como el patriarca. En cuanto a los fieles - unos 18 millones en Etiopía- muestran gran apego a la Iglesia y a sus instituciones.

La vida litúrgica

La liturgia etíope ha recibido influencias de las tradiciones judía y siria, así como de la copta alejandrina. A estos elementos venidos del exterior hay que añadir numerosos factores autóctonos, propios de la piedad popular e imaginativa de los etíopes: ceremonias folclóricas de cantos y danzas de ritmo africano acompañadas por instrumentos musicales de percusión. El calendario litúrgico conoce ocho grandes festividades vinculadas a las etapas más importantes de la vida del Señor, y 33 en honor de la Virgen María , así como numerosas fiestas de santos del Antiguo Testamento: Melquisedec, Sansón, etc. - influencia del judaísmo junto con la circuncisión - y fiestas de los ángeles- San Miguel cuenta con 12 festividades anuales , además de los mártires locales. El ayuno ocupa un lugar de honor en la vida de la Iglesia. Los etíopes ayunan durante largos períodos, además de los miércoles y viernes de cada semana. Se cuentan 286 días de ayuno para los monjes y 186 para los simples fieles.

La Iglesia católica en Etiopía.

Iglesia Emanuel en Adís AbbebaCon los portugueses, llegó el catolicismo a Etiopía. Jesuitas y agustinos desembarcaron y llegaron a convertir a primeros del siglo XVII al emperador Sisinios.

El Papa Urbano VIII nombró patriarca, a Alfonso Méndez, pero lo que se ha calificado de excesos de la latinización provocó una profunda reacción, expulsando los misioneros católicos al sucesor de Sisinios: Fasilades. De ese episodio histórico persiste una notable antipatía hacia lo católico, que fue conocido como la religión de los italianos (a raíz de la invasión de 1.935).

Los paúles galos a mediados del siglo XIX llegan a Etiopía, instalándose de la mano de: San Justino de Jacobis, quien optó por el rito copto-etíope.

Otros misioneros católicos dejaron una profunda huella, como el Cardenal Massaia. Posteriormente, con la conquista de Etiopía por los italianos, llegaron los capuchinos. Actualmente los católicos etíopes son entre 150 y 200.000 fieles, divididos en dos ritos: rito latino y rito etíope.

Etiopía encara el futuro malherida, hambrienta y con tremendos interrogantes en el horizonte. Pero cuenta con una tradición cristiana viva y una presencia misionera que son primicia de un mañana mejor.

Cifras:

  • Población de Etiopía: 78.254.090
  • Esperanza de vida: 49,4 años
  • En Marzo de 2008, la inflación de los precios de alimentos alcanzó los 46,9%
  • .Tasa de mortalidad infantil: 90 fallecidos por cada 1.000 nacidos vivos Más de 100.000 niños han sido ingresados este año en centros terapéuticos de alimentación por malnutrición aguda grave.
  • Según la ONU sólo en el distrito de Liben (región Somalí) entre 2 y tres niños mueren cada día víctimas de malnutrición.
  • Más de 13,5 millones de etíopes necesitan ayuda para sobrevivir. El número de personas que viven en pobreza extrema y pasan hambre se ha disparado, ha afirmado Ramón Vallescar, director regional de cooperación para África del Este y Cuerno de África de Intermón Oxfam.

Testimonio desde Etiopía

Hna- Edita VeraLa Hna. Edita Vera , es misionera en Etiopía, un país marcado por la sequía y el hambre. En ese desértico país, las hermanas han descubierto que el agua es la necesidad fundamental de ese pueblo y ellas ayudan a la población con proyectos de captación y gestión del precioso líquido.

Estamos en el Vicariato de Meki en el sudeste del país, una región donde viven unos 5 millones de habitantes, de los cuáles un 50% son ortodoxos, otro 40 % son musulmanes y solo hay unos 24.000 católicos. Las primeras hermanas llegamos en el año 1994, cuando el país atravesaba una gran sequía y comenzamos ayudando a la gente que pasaba hambre. Había mucha desnutrición y enfermedades de todo tipo. Se trata de una nación con una tradición y cultura antiquísima, que muchos consideran la cuna de la humanidad. La mayoría vive de la agricultura, que es de temporada porque dependen mucho de la caída de las escasas lluvias entre junio y septiembre. En realidad, la región se esta desertificando porque la gente corta los árboles para hacer leña o fabricar carbón que luego venden en la capital. Esta nación ha estado debatiéndose durante siglos con la sequía, el hambre y la guerra.

Pasaron varios años hasta que llegamos a entender cuál era al menos una de las causas principales de tanta desnutrición y enfermedad entre los etíopes. La falta de verdadera agua potable de buena calidad era la causante de las enfermedades, de la mala alimentación y las malas cosechas y era incluso un obstáculo para el desarrollo de la población. Decidimos no sólo solucionar esa situación sino buscar y trabajar junto con la gente para que ellos mismos pudieran descubrir las causas del subdesarrollo y aprendieran nuevos y sencillos métodos para mejorar su calidad de vida.

Comenzamos en el año 2000 en la localidad de Alem Tena, un proyecto de bombeo de agua potable con un tanque para conservar el agua para toda la población del lugar. La gente apreció nuestros esfuerzos y aprendieron a hacer el mantenimiento de la bomba manual. Antes debían caminar 15 Km . para buscar agua y un agua que no era de buena calidad. Tuvimos otro período de grandes sequías en los años 2002 y 2003 que fue una verdadera emergencia nacional. La situación se agravaba porque la gente consumía las pequeñas reservas de granos que quedaban. Muchos fallecían y las familias emigraban. Entonces hicimos con la gente nuevos pozos, aljibes y tanques para captar y conservar el agua evitando todo desperdicio de ese rico recurso tan valioso para la vida. Yo soy originaria de la provincia de Misiones donde tenemos tantos ríos y saltos de agua, pero fue en Etiopía donde descubrí el verdadero valor del agua. Es una riqueza inmensa y uno solo lo entiende cuando le falta. En otras localidades como Cholle, Badesa y Warago los proyectos prosperaron porque la gente se comprometía y hacía enormes esfuerzos. El agua captada y conservada nos permitía mejorar la producción agrícola, regando pero sin desperdiciar ese rico elemento. Organizamos sistemas de riego con canales que nos permitieron plantar zanahorias, porotos, cebolla y maíz. Otros poblados hicieron estanques para la cría de peces Tila pía. Invitamos a cada familia a fabricar en su huerta, su propio depósito de agua con un tanque de 200 litros para disponer de agua de riego. Así muchas mujeres han logrado tener una huerta más productiva, no solo para el consumo familiar sino también para vender verdura en el mercado y tener una entradita suplementaria de dinero. Etiopía es uno de los países más pobres del mundo. Hoy somos 16 hermanas y tenemos cuatro comunidades. Continuamente nos sentimos cuestionadas con las hermanas sobre el tipo de desarrollo que debemos favorecer aquí para que los valores y lo esencial de su cultura sean respetados. Damos muchos cursos y talleres semanalmente porque una de nuestras prioridades en Etiopía es formación integral de la persona.

| Volver a principal | Volver Agosto: mes de la Infancia y Adolescencia Misionera>