Hemos vivido en la sede nacional de las OMP, el Taller de Profundización para animadores de la IAM. Ha sido altamente positivo y muy fructífero. Participaron 24 animadores (de la Arquidiócesis de Buenos Aires y Rosario, y diócesis de Zárate-Campana, Nueve de Julio, Lomas de Zamora, San Miguel y Santa Rosa), más los miembros del Secretariado Nacional de la IAM. Ha sido una experiencia de mucha presencia de Dios, que nos da fortaleza para seguir adelante.
Comenzamos el sábado a la mañana con una oración en la Capilla donde se nos invitaba a sentirnos instrumentos en las manos de Dios, que solos no podemos crear ninguna obra de arte, pero en sus manos podemos ser el mejor pincel que jamás haya existido, y que crea dibujos hermosos para los hermanos.
Después, recibimos al Lic. Néstor Guzmán, que nos habló de los Medios de Comunicación, cómo influyen en los niños y adolescentes y en nuestra visión de la realidad, y nos habló sobre algo muy interesante: las nuevas tribus urbanas en las que se encuadran nuestros jóvenes de hoy.
Luego de compartir el almuerzo y el descanso, recibimos a Mónica Gómez, una artista con los títeres.
Primeramente, nos hizo una demostración de cómo utilizar estos muñecos para evangelizar. Nos enseñó títeres que ella ha creado y diálogos que te llevaban a la oración: el negrito Manuel que nos hablaba de su historia y de cómo se quedó con la Virgencita de Luján; Caridad, que nos hablaba de la diferencia entre la virtud de la Caridad y la generosidad; la famosa oveja perdida de Lc. 15, que nos contaba cómo se perdió y cómo fue el pastor a buscarla, y cómo las 99 le tenían envidia por ver al pastor tan contento con su ovejita perdida. Fue un rato de humor y de oración, mostrándonos cómo se puede evangelizar a través de estos títeres que tanto gustan a los niños, y que, si a nosotros ya nos mantenía absortos, imagínense a los chicos de nuestros grupos. Al final, el taller consistió en construir cada uno su títere, con papel de diario, cinta de papel y trocitos de tela.
La Eucaristía la presidió el P. Julián Ces, director de las OMP de la Arquidiócesis de Buenos Aires. Y dado que era el día de San Luis Gonzaga, patrono de los jóvenes, nos compartió el relato de su vida, su corta vida, al servicio de los enfermos, y cómo murió él joven también por una enfermedad. Así que nos alentó a dar nuestra juventud a Dios, al servicio de los hermanos.
Después de la cena, en la oración de la noche, se nos invitó a tomar una pequeña semilla en nuestras manos, para sembrarla en la tierra y, regada por la Palabra , por la entrega de Jesús en la cruz, dé mucho fruto y muchos hermanos puedan encontrar cobijo en nuestras vidas. Como la parábola de la semilla de mostaza, que es la más pequeña de todas, pero cuando crece, se convierte en un árbol, capaz de albergar a muchos pájaros.
Ya el domingo por la mañana, comenzamos la oración leyendo la historia de una caña de bambú, que era la preferida del dueño del jardín, pero que un día le da la noticia de que la tiene que partir para hacer un canal por donde se riegue todo el jardín. Y, el bambú, después de darse cuenta de que tenía que partirse para ser de utilidad a su señor, acepta gustoso el corte, si es lo que mayor bien va a hacer. Así lo leíamos en nuestra vida: SEÑOR EN MI VIDA: ¡TOMA, CORTA, DIVIDE!, PARA SERVIR MEJOR A MIS HERMANOS. Y como gesto, se invitó a los animadores a que, espontáneamente, expresaran aquello que trajeron al encuentro y aquello que se llevaban de el.
Después, tuvimos un encuentro coordinado por el P. Alejandro Puíggari, quien había sido invitado para que nos hablara sobre el documento de Aparecida; y la verdad es que nos hizo disfrutarlo. De una manera dinámica, participativa, divertida, nos explicó las estructuras que vivían los maestros en época de Jesús y cómo Él vino a romperlas, a mostrar un corazón que late por la gente. Con esta comparación nos habló de Aparecida: una Iglesia que tiene que cambiar muchas de sus estructuras y salir a buscar a los más alejados, ser misionera, en lugar de esperar a que vengan. Renovarse es volver a la fuente, nos decía el P. Alejandro; y así comenzaron los obispos que se reunieron: rezando junto con el pueblo. Y es así como inicia el documento, con una acción de gracias a Dios.
Por eso, nos propuso leer algunos números de Aparecida, y resumirlos con una alabanza, una acción de gracias a Dios. Y éstas fueron las oraciones de cada grupo, divididos por continentes:
- Nº 366 (Europa): Te alabamos por enviarnos tu Espíritu de Amor, que nos recuerda nuestra conversión permanente.
- Nº 552 (Oceanía): Dios, Padre Bueno y Consolador de nuestras vidas, te damos gracias por renovar, día a día, el valor y la audacia que necesitamos para anunciar tu Amor a niños y adolescentes, para cambiar lágrimas por sonrisas y alegrías compartidas. Gracias por llamarnos y elegirnos a pesar de nuestra pequeñez. Y por la dicha de compartir nuestra vida con los niños y adolescentes. Gracias por la felicidad que esto nos brinda.
- Nº 46-47 (América): Te alabamos, Padre, por darnos la oportunidad de renovarnos y enseñarnos a salir de las estructuras, no cayendo en el individualismo y buscando siempre el bien común.
- Nº 284 (Asia): Gracias, Señor, por darnos un corazón ardiente lleno del Espíritu de Amor; por elegirnos para transitar el camino de la IAM , que sin la fuerza que nos da tu Espíritu para ser discípulos misioneros, no podríamos transitarlo.
- Nº 18 y 12 (África): Te alabamos, Señor, por el don de la fe, que nos ilumina desde un encuentro con vos y nos empapa de tu Amor. Danos la Gracia de transmitirte al hermano y que, juntos, caminemos a tu Reino. Que seamos capaces de superar los miedos, la apariencia y la mezquindad, para recomenzar desde Vos una nueva hermandad
Por último, la Misa de cierre la celebró el P. Dante De Sanzzi, Secretario Nacional de la PUM (Pontificia Unión Misional) y nos hablaba del no teman que tantas veces se repetía en el Evangelio del domingo. Nos alentaba a no tener miedo de anunciar, de animar, de amar… para que todo el que se acerque a la Iglesia , la sienta como su casa.
Esto fue el Taller de Profundización: un fin de semana de compartir la Palabra , la experiencia de Jesús y nuestros intentos por acompañar a los niños y adolescentes de nuestras comunidades. Fue una lluvia de agua fresca sobre nuestra tierra que a veces se reseca por la entrega. Pero el amor de Jesús a través de estos hermanos que nos hablaron, nos acogieron en la casa, nos prepararon el encuentro, llenó nuestros corazones. Y yo me incluyo, puesto que era mi primer Taller compartido y disfrutado con la IAM.
Los esperamos a todos en el próximo encuentro, y que Dios los bendiga.
Hna. Almudena