Del 16 al 21 de enero de 2012 se realizó en la Sede de Obras Misionales Pontificias la Escuela de Animadores Misioneros ( ESAM) en sus niveles I y II.
La ESAM contó con la participación de animadores, religiosos y laicos de 7 regiones pastorales, de las 8 que tiene nuestro país, además de representantes de 17 diócesis de la Argentina.
La Escuela de animadores de la IAM sigue siendo una instancia de formación fundamental para los animadores de la IAM que los enriquece y los hace crecer en su servicio a los niños y adolescentes. En ella, los animadores se capacitan desde la oración, formación, vida fraterna y animación en los aspectos teológico, espiritual y metodológico, referido siempre a la misión y destinado para los niños en la ESAM nivel I y los adolescentes ESAM nivel II.
El presbítero Osvaldo Pablo Leone, Director Nacional de las Obras Misionales Pontificias (OMP), dio la bienvenida a los participantes de una nueva edición de la Escuela de Animadores Misioneros (ESAM I y II) que se realizó del 16 al 21 de enero.
“Me alegra mucho verlos aquí para formarse, para encontrarse con Jesús y entre ustedes. Espero que estos días que van a estar entre nosotros, en esta casa en la que las Obras Misionales los reciben ofreciéndoles la posibilidad de formarse, sean días felices y también de un serio compromiso con la formación como animadores de la Infancia y Adolescencia Misionera (IAM)”, dijo el padre Leone.
El director señaló que “la Pontificia Obra de la Infancia y Adolescencia Misionera cumplirá en el 2013, 170 años de vida, lo que para nosotros además de ser una alegría enorme, es ocasión de dar gracias a Dios por todo lo que el Señor Jesús, ha hecho en la historia de la Iglesia a través de la vida misionera de tantos niños y adolescentes”.
En su mensaje, llamó a los jóvenes a trabajar “impulsados por el Santo Espíritu que despierta día a día nuestro entusiasmo por la misión, para que todos sean discípulos misioneros de Jesús, apostando decididamente a la formación y animación misionera desde la infancia”.
“Este año -manifestó- en que dedicaremos de modo especial, nuestra reflexión, oración y cooperación material, al continente de Oceanía, comprometámonos a cultivar en nosotros y en la IAM ese corazón universal. Tengamos un especial recuerdo durante todo este año, por los niños y adolescentes, y todo el Pueblo de Dios presente en Oceanía, y una particular oración por los misioneros que entregan su vida en ese continente”.
Como conclusión, el presbítero Leone agradeció y dio gracias “por el empeño de cada uno de los animadores de la IAM, los aquí presentes y los que están en todo el país, por sus desvelos y esfuerzos al servicio de los niños y adolescentes de la Obra y de toda la Iglesia” y llamó a que la obra “ pueda ser una generosa servidora de la Pastoral Misionera, plenamente integrada a la pastoral de conjunto y en plena comunión con el Obispo como primer responsable de la misión en la diócesis”.
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