Agosto 2017 Mes de la IAM




Jornada Mundial por las Misiones 2017

Misión, la alegría del Evangelio

Mision, la alegria del Evangelio
Salir a la misión, sea donde fuere, es transmitir la alegría, dar buenas noticias.

Estamos necesitados de escuchar y recibir a diario la alegría que solo da Jesús en los evangelios. Las curaciones, el perdón de las faltas, las enseñanzas bíblicas, la misericordia del Padre, son algunas de las tantas cosas que nos dejó el Maestro en su itinerario misionero.

Los evangelistas van contando la tarea misionera de Jesús. Su vida terrenal hasta la muerte en cruz, fue el pasarla haciendo el bien. Y cuanta gente encontramos que fue convirtiendo su vida a medida que el Señor se asomaba en cada pueblo y región.

Vencía el mal a fuerza de hacer el bien; no entraba en su sistema el hacer acepción de personas. Los pecadores tenían lugar en el proyecto del Padre. Y hasta salían de los labios de muchos la sentencia de que “todo lo hace bien”.

Estamos invitados a la fiesta misionera en este mes en que celebramos, comenzando con la conmemoración de la patrona de las misiones, Santa Teresita del Niño Jesús, otro octubre misionero. Se lleva a cabo la Colecta Mundial como lo hacemos habitualmente, quizás agregando en este tiempo el condimento que de sabor a nuestra vida: estar alegres.

En muchos ambientes, tanto familiares como laborales, se ha perdido el sentido de estar "bien”. Hablar de alegría en este mundo convulsionado suena a algo utópico, casi irrealizable. Pero que no nos venza el desánimo. Sabemos y creemos que Cristo ayer, hoy y siempre está con nosotros. Y si está con nosotros, ¿quién podrá contra sus elegidos? (RM 8, 31).

Confiar y estar tranquilos. En medio de las tempestades no dejemos de llevar alegría en nuestros ambientes. Esa alegría que solo Dios puede brindar y a la que tenemos que recurrir. Juntos andemos con el Señor para transmitir la alegría del Evangelio.

Pbro. Dante De Sanzzi
Director Nacional de las
Obras Misionales Pontificias
Argentina


La alegría del Evangelio

El monte y la adoración.
La mística de la Misión.

«Los once discípulos marcharon a Galilea, al monte que Jesús les había indicado. Y al verlo, le adoraron; algunos sin embargo dudaron. Jesús se acercó a ellos y les habló así: «Vayan, pues, y hagan discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo,…»(Mt. 28, 16-20).

la alegria del Evangelio
«La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús». Con esas hermosas palabras comienza la Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium del Papa Francisco. La clave de la «alegría» está en el «encuentro con Jesús».

Llama la atención que Mateo coloque como último acontecimiento descrito en su Evangelio, el envío misionero por parte de Jesús, recién en su último capítulo y además en los últimos versículos. Eso se debe a que todo Evangelio nos da a conocer primero quién es Jesús para que el discípulo tenga un verdadero encuentro, un enamoramiento con Cristo y sea así un «acontecimiento» en él y se convierta en un misionero alegre del Evangelio.

Sin ese centro hay dos riesgos, que la misión sea un misticismo desencarnado o que el misionero sea un representante de una ONG, como suele decir el Papa Francisco.

El texto arriba citado nos puede ayudar dónde encontrarnos con Jesús.

El Monte: «Los once discípulos fueron al monte que Jesús les había indicado». En la Biblia el monte, es un lugar de teofanías. Dios se manifiesta en el Sinaí a Moisés; Elías en el monte Carmelo revela quién es el verdadero Dios de Israel a los profetas de Baal(Cf. 1Re. 16, 20-46); el monte de la Bienaventuranzas, el monte de la Transfiguración, el monte de los Olivos, o Juan en el Apocalipsis que es elevado a un alto monte donde ve la Nueva Jerusalén.

El primer punto a destacar es que suben los once: una Comunidad. Y son obedientes a un llamado, fueron al monte que Jesús les había indicado. Ir al monte, significa subir e indica ya una salida, una ascesis, incluso una cierta fatiga. Los discípulos suben, aún dudando, para un encuentro, para una teofanía. Los discípulos están atravesando la noche oscura de la muerte de su Amigo, por eso dice la Palabra que ellos dudaron. Pero Jesús los cita en el monte, tal vez en el mismo de la Bienaventuranzas, haciéndoles memoria de la alegría que sólo Dios puede comunicar a los misioneros: «Felices los que…», los lleva al monte para hacer memoria de la experiencia de la Transfiguración y regurgiten en sus dubitativos corazones: «Qué bien estamos aquí» (Cf. Mt. 17,4). O para anticiparles los frutos de la misión, la Jerusalén celestial (Cf. Ap. 21, 10). Los discípulos que suben al monte para el encuentro con Cristo, junto con sus hermanos, también se transfiguran, sus rostros se tornan radiantes (Cf. Ex. 34, 30. 35.) al bajar del monte para llevar con alegría el Evangelio. Subamos sin demoras al monte del Tabernáculo y de las Sagradas Escrituras, allí se da siempre este hermoso encuentro transfigurante entre Dios y el hombre. Allí el Señor manifiesta su Gloria y comunica la alegría pascual.

Le adoraron: Un verdadero discípulo y misionero recibe en el monte la gracia de la adoración, el sabor por lo Divino, la gracia del discernimiento de la Presencia de Dios. Jesús se encarnó, se hizo uno como nosotros, pero nunca abandonó su condición Divina. Su Presencia trasciende las naciones y también los corazones de todo hombre que lo contempla con fe y se atreve también a dejarse mirar por Dios. Mateo nos cuenta que unos hombres venidos de Oriente, unos Magos, «entrando en la casa (de Jesús); vieron al niño y a su madre y, postrándose le adoraron» (Mt. 2, 11.). Un Dios que quiere sembrar la alegría del Evangelio más allá de Israel. Esta Presencia de Dios se torna misteriosa, pero no por eso deja de ser real. Se trata de una Presencia Transfigurada y es al mismo tiempo transfigurante para quien lo contempla y se deja contemplar por Él con espíritu de fe. Los discípulos al verlo, le adoraron. A una auténtica misión no le puede faltar previamente ese momento de adoración. Allí, delante del Misterio, postrado y prosternado, el misionero se vacía sí mismo, de sus prejuicios, de sus idealismos e ideologías, de sus antojos; allí en el monte y adorando, se transfigura, se olvida de sí para recibir el don del Espíritu Santo que Cristo sopla en él, dándole al discípulo la experiencia de un nuevo Pentecostés constituyéndolo así en alegre misionero, en miembro de una comunidad, obediente al llamado que dice:

"Vayan, y hagan discípulos a..." Ahora sí, con la alegría que solo Dios nos puede regalar, el misionero «sale» a llevar el anuncio, el Evangelio, con el rostro y el corazón transfigurados, radiante de la Gloria Divina. Es interesante resaltar que esta acción, este verbo «ir» (Poreuomai = ir; el sufijo deriva de la raíz péran= “más allá de; al otro lado de; traspasar”.), connota un «traspasar, un ir más allá, un atravesar, ir al otro lado»; e incluso es un«ir» peregrinando, es decir, «ir, precisamente, con una misión misteriosa».

Si queremos ser misioneros «alegres», misioneros en que la Palabra atraviese, transforme y peregrine por y en el corazón de las gentes, si queremos una verdadera Iglesia en salida, que irradie alegría, entonces, antes subamos al monte, con los once, es decir, en comunidad y en comunión con la Iglesia, que allí veremos al Señor, y adorémosle. Ahí está la verdadera escuela de la alegría, en donde haya una comunidad orante, mística y al mismo tiempo con los pies sobre la tierra; una Iglesia discípula y convertida en misionera, portadora de la alegría del Evangelio.

Pbro. Gerardo Rivetti
Fraternidad Monástica Virgen del Signo
Diócesis de Río Cuarto - Argentina




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Mensaje del Santo Padre Francisco para la Jornada Mundial de las Misiones 2017

La misión en el corazón de la fe cristiana

Mensaje para el DOMUND 2017
Este año la Jornada Mundial de las Misiones nos vuelve a convocar entorno a la persona de Jesús, «el primero y el más grande evangelizador» (Pablo VI, Exhort. ap. Evangelii Nuntiandi, 7), que nos llama continuamente a anunciar el Evangelio del amor de Dios Padre con la fuerza del Espíritu Santo. Esta Jornada nos invita a reflexionar de nuevo sobre la misión en el corazón de la fe cristiana. De hecho, la Iglesia es misionera por naturaleza; si no lo fuera, no sería la Iglesia de Cristo, sino que sería sólo una asociación entre muchas otras, que terminaría rápidamente agotando su propósito y desapareciendo.

Por ello, se nos invita a hacernos algunas preguntas que tocan nuestra identidad cristiana y nuestras responsabilidades como creyentes, en un mundo confundido por tantas ilusiones, herido por grandes frustraciones y desgarrado por numerosas guerras fratricidas, que afectan de forma injusta sobre todo a los inocentes.
¿Cuál es el  fundamento de la misión?
¿Cuál es el corazón de la misión?
¿Cuáles son las  actitudes vitales de la misión?

La misión y el poder transformador del Evangelio de Cristo, Camino, Verdad y Vida

1. La misión de la Iglesia, destinada a todas las personas de buena voluntad, está fundada sobre la fuerza transformadora del Evangelio. El Evangelio es la Buena Nueva que trae consigo una alegría contagiosa, porque contiene y ofrece una vida nueva: la de Cristo resucitado, el cual, comunicando su Espíritu dador de vida, se convierte en Camino, Verdad y Vida por nosotros (cf. Jn 14,6). Es Camino que nos invita a seguirlo con confianza y valor. Al seguir a Jesús como nuestro Camino, experimentamos la Verdad y recibimos su Vida, que es la plena comunión con Dios Padre en la fuerza del Espíritu Santo, que nos libera de toda forma de egoísmo y es fuente de creatividad en el amor.

2. Dios Padre desea esta transformación existencial de sus hijos e hijas; transformación que se expresa como culto en espíritu y en verdad (cf. Jn 4,23-24), en una vida animada por el Espíritu Santo en la imitación del Hijo Jesús, para gloria de Dios Padre. «La gloria de Dios es el hombre viviente» (Ireneo, Adversus haereses IV, 20,7). De este modo, el anuncio del Evangelio se convierte en palabra viva y eficaz que realiza lo que proclama (cf. Is 55,10-11), es decir Jesucristo, el cual continuamente se hace carne en cada situación humana (cf. Jn 1,14).


La misión y el kairos de Cristo

3. La misión de la Iglesia no es la propagación de una ideología religiosa, ni tampoco la propuesta de una ética sublime. Muchos movimientos del mundo saben proponer grandes ideales o expresiones éticas sublimes. A través de la misión de la Iglesia, Jesucristo sigue evangelizando y actuando; por eso, ella representa el kairos, el tiempo propicio de la salvación en la historia. A través del anuncio del Evangelio, Jesús se convierte de nuevo en contemporáneo nuestro, de modo que quienes lo acogen con fe y amor experimentan la fuerza transformadora de su Espíritu de Resucitado que fecunda lo humano y la creación, como la lluvia lo hace con la tierra. «Su resurrección no es algo del pasado; entraña una fuerza de vida que ha penetrado el mundo. Donde parece que todo ha muerto, por todas partes vuelven a aparecer los brotes de la resurrección. Es una fuerza imparable» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 276).

4. Recordemos siempre que «no se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva» (Benedicto XVI, Carta enc. Deus caritas est, 1). El Evangelio es una persona, que continuamente se ofrece y continuamente invita a los que la reciben con fe humilde y laboriosa a compartir su vida mediante la participación efectiva en su misterio pascual de muerte y resurrección.
El Evangelio se convierte así, por medio del Bautismo, en fuente de vida nueva, libre del dominio del pecado, iluminada y transformada por el Espíritu Santo; por medio de la Confirmación, se hace unción fortalecedora que, gracias al mismo Espíritu, indica caminos y estrategias nuevas de testimonio y de proximidad; y por medio de la Eucaristía se convierte en el alimento del hombre nuevo, «medicina de inmortalidad» (Ignacio de Antioquía, Epístola ad Ephesios, 20,2).

5. El mundo necesita el Evangelio de Jesucristo como algo esencial. Él, a través de la Iglesia, continúa su misión de Buen Samaritano, curando las heridas sangrantes de la humanidad, y de Buen Pastor, buscando sin descanso a quienes se han perdido por caminos tortuosos y sin una meta. Gracias a Dios no faltan experiencias significativas que dan testimonio de la fuerza transformadora del Evangelio. Pienso en el gesto de aquel estudiante Dinka que, a costa de su propia vida, protegió a un estudiante de la tribu Nuer que iba a ser asesinado. Pienso en aquella celebración eucarística en Kitgum, en el norte de Uganda, por aquel entonces, ensangrentada por la ferocidad de un grupo de rebeldes, cuando un misionero hizo repetir al pueblo las palabras de Jesús en la cruz: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?», como expresión del grito desesperado de los hermanos y hermanas del Señor crucificado. Esa celebración fue para la gente una fuente de gran consuelo y valor. Y podemos pensar en muchos, numerosísimos testimonios de cómo el Evangelio ayuda a superar la cerrazón, los conflictos, el racismo, el tribalismo, promoviendo en todas partes y entre todos la reconciliación, la fraternidad y el saber compartir.


La misión inspira una espiritualidad de éxodo continuo, peregrinación y exilio

6. La misión de la Iglesia está animada por una espiritualidad de éxodo continuo. Se trata de «salir de la propia comodidad y atreverse a llegar a todas las periferias que necesitan la luz del Evangelio» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 20). La misión de la Iglesia estimula una actitud de continua peregrinación a través de los diversos desiertos de la vida, a través de las diferentes experiencias de hambre y sed, de verdad y de justicia. La misión de la Iglesia propone una experiencia de continuo exilio, para hacer sentir al hombre, sediento de infinito, su condición de exiliado en camino hacia la patria final, entre el «ya» y el «todavía no» del Reino de los Cielos.

7. La misión dice a la Iglesia que ella no es un fin en sí misma, sino que es un humilde instrumento y mediación del Reino. Una Iglesia autorreferencial, que se complace en éxitos terrenos, no es la Iglesia de Cristo, no es su cuerpo crucificado y glorioso. Es por eso que debemos preferir «una Iglesia accidentada, herida y manchada por salir a la calle, antes que una Iglesia enferma por el encierro y la comodidad de aferrarse a las propias seguridades» (ibíd., 49).


Los jóvenes, esperanza de la misión

8. Los jóvenes son la esperanza de la misión. La persona de Jesús y la Buena Nueva proclamada por él siguen fascinando a muchos jóvenes. Ellos buscan caminos en los que poner en práctica el valor y los impulsos del corazón al servicio de la humanidad. «Son muchos los jóvenes que se solidarizan ante los males del mundo y se embarcan en diversas formas de militancia y voluntariado [...]. ¡Qué bueno es que los jóvenes sean “callejeros de la fe”, felices de llevar a Jesucristo a cada esquina, a cada plaza, a cada rincón de la tierra!» (ibíd., 106). La próxima Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, que tendrá lugar en el año 2018 sobre el tema «los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional», se presenta como una oportunidad providencial para involucrar a los jóvenes en la responsabilidad misionera, que necesita de su rica imaginación y creatividad.


El servicio de las Obras Misionales Pontificias

9. Las Obras Misionales Pontificias son un instrumento precioso para suscitar en cada comunidad cristiana el deseo de salir de sus propias fronteras y sus seguridades, y remar mar adentro para anunciar el Evangelio a todos. A través de una profunda espiritualidad misionera, que hay que vivir a diario, de un compromiso constante de formación y animación misionera, muchachos, jóvenes, adultos, familias, sacerdotes, religiosos y obispos se involucran para que crezca en cada uno un corazón misionero. La Jornada Mundial de las Misiones, promovida por la Obra de la Propagación de la Fe, es una ocasión favorable para que el corazón misionero de las comunidades cristianas participe, a través de la oración, del testimonio de vida y de la comunión de bienes, en la respuesta a las graves y vastas necesidades de la evangelización.


Hacer misión con María, Madre de la evangelización

10. Queridos hermanos y hermanas, hagamos misión inspirándonos en María, Madre de la evangelización. Ella, movida por el Espíritu, recibió la Palabra de vida en lo más profundo de su fe humilde. Que la Virgen nos ayude a decir nuestro «sí» en la urgencia de hacer resonar la Buena Nueva de Jesús en nuestro tiempo; que nos obtenga un nuevo celo de resucitados para llevar a todos el Evangelio de la vida que vence a la muerte; que interceda por nosotros para que podamos adquirir la santa audacia de buscar nuevos caminos para que llegue a todos el don de la salvación.


Vaticano, 4 de junio de 2017
Solemnidad de Pentecostés

Francisco



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Guión para la Santa Misa

Misa por la Evangelización de los Pueblos

Misa por la Evangelizacion de los Pueblos
Domingo 22 de octubre de 2017

  • Se sugiere realizar la Misa votiva por la evangelización de los pueblos.
  • Si fuera posible ornamentar el altar con los cinco colores misioneros y carteles de los continentes a los que pertenecen.
  • Se sugiere realizar algún folleto que anime al rezo del rosario misionero, explicandolo para repartir a la salida de la celebración.
  • Si hubiera grupos misioneros, IAM, o grupos juveniles en la parroquia, pueden ser ellos quienes lleven adelante la actividad.
Entrada

Como Iglesia de Argentina nos unimos a la Jornada mundial de las misiones, conocida como DOMUND, este año animada en nuestro país bajo el lema “Misión, la alegría del evangelio”. Rezamos especialmente por la misión y todos los misioneros en cada rincón de nuestro planeta, en Asia, en Europa, Oceanía, África y América.

Ofrecemos esta Eucaristía en clave misionera, sabiendo que lo que hemos visto y oído es lo que anunciamos.Todos desde el bautismo, estamos invitados a vivir la tarea misionera, algunos con especial consagración a la misión, otros rezando por los misioneros y todos los cristianos en cada pequeño gesto cotidiano que nos encuentra con nuestros hermanos.

Comenzamos esta celebración, pidiendo a María la primera misionera que nos ayude a imitarla, para hacer de la misión, nuestro estilo de vida

Monición a las lecturas

Los discípulos misioneros de Jesús son los que en comunidad escuchan la Palabra y tratan de vivirla. Encontrémonos con el mismo Señor, que viene a hablarnos.

1º lectura: Isaias 45, 1.4-6

2º lectura: 1 Tesalonicenses (1,1-5b)

Evangelio: Mateo (22,15-21)

Oración de los fieles

A cada intención respondemos: “Que vivamos en la alegría de tu Evangelio”

  • Para que la Iglesia toda, siga anunciando a Jesús, sabiéndose misionera en todos sus ámbitos y actividades. Oremos
  • Para que los que gobiernan las naciones, descubran que el verdadero poder es el servicio y trabajen por el bien común, en especial de los más desfavorecidos. Oremos
  • Para que los misioneros, experimenten la fuerza del espíritu Santo y continúen la tarea de anunciar a Jesús, a donde Él necesita ser anunciado, proclamado y vivido. Oremos
  • Para que los jóvenes, esperanza de la misión, se animen a ser auténticos “callejeros de la fe” de manera creativa y audaz. Oremos
  • Para que quienes sufren dolores físicos o espirituales, los que se encuentran en las periferias existenciales, descubran en nosotros, la comunidad cristiana, apoyo, oración y esperanza. Oremos
Ofrendas

Preparamos la mesa del pan de Vida. Ofrezcamos junto a los dones de Pan y Vino, nuestra entrega diaria por hacer crecer el Reino.
Si es posible realizar gesto con procesión de ofrendas, se sugiere:

La Iglesia en salida es la comunidad de discípulos misioneros que primerean, que se involucran, que acompañan, que fructifican y festejan (EG 24):

  • ofrecemos un corazón (de cartulina), pidiendo que Jesús nos siga primereando en el amor para salir al encuentro de los demás.
  • acercamos al Altar estas manos (de cartulina) dispuestas a involucrarse en el servicio y en los gestos con los hermanos.
  • ofrecemos este rosario, como signo de nuestro acompañamiento desde la oración confiada a todos.
  • Y esta planta, pidiendo al Señor nos ayude a dar buenos frutos en nuestra vida hecha misión, festejándola y compartiéndola con toda la Iglesia.
Comunión

Jesús es el Evangelio en persona que se nos ofrece como alimento. Vayamos a recibirlo con alegría, para poder anunciarlo con nuestras vidas.

Despedida

Hagamos misión con María, para dar nuestro sí y hacer llegar la Buena noticia por nuevos caminos, con creatividad y valentía

Equipo de Animación Misionera - Arquidiócesis de Córdoba



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Lectio Divina

Anunciamos la alegría del Evangelio

Lectio Divina por la Evangelizacion de los Pueblos
Te invito a encontrarte con Jesús, desde la experiencia de las primeras comunidades cristianas. Te invito a acercarte desde el encuentro con la Palabra que se nos revela en el texto de 1 Jn 1,1-4.

Con la certeza de que el Espíritu del Resucitado es quien nos hace conocer la verdad de la salvación y nos abre a su misterio de amor, que nos permite reconocer el paso de Jesús hecho brisa suave, que enciende nuestros corazones y nos dispone a anunciar su Evangelio, invoquemos juntos su Presencia…

Invocación al Espíritu

Señor Jesús, danos el don de tu Espíritu.

Que venga a nosotros tu Espíritu de sabiduría para comprender las Escrituras, para descubrir tu Buena Noticia y encender nuestros corazones.

Volvé a susurrar en nuestro interior tu mensaje de vida y tu invitación a ser tus testigos.

Haznos anunciadores de la alegría de tu Evangelio,con la palabra, los gestos, sobre todo en la comunidad reunida en tu Nombre.

Regálanos el descubrir en este encuentro con vos, la verdadera alegría.

Lectura

Lectura: 1 Juan 1, 1-4

Lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado y lo que hemos tocado con nuestras manos acerca de la Palabra de Vida, es lo que les anunciamos.

Porque la Vida se hizo visible, y nosotros la vimos y somos testigos, y les anunciamos la Vida eterna, que existía junto al Padre y que se nos ha manifestado.

Lo que hemos visto y oído, se los anunciamos también a ustedes, para que vivan en comunión con nosotros.

Y nuestra comunión es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo.

Les escribimos esto para que nuestra alegría sea completa.

La Primera Carta de Juan es parte de la llamada tradición joánica, junto al cuarto evangelio y el Apocalipsis. Si bien tradicionalmente se adjudican tres Cartas a Juan, el autor y los destinatarios aparecen tras los pronombres «nosotros» y «ustedes», sin que se los nombre con más precisión. Se piensa que los destinatarios eran comunidades distribuidas en una amplia zona de Asia Menor y que fueron escritas hacia finales del siglo I o comienzos del II.

Esas Iglesias particulares, abiertas a la incorporación del mundo pagano o gentil, con una importante actividad misionera, conocieron momentos de crisis, con la presencia de falsos profetas que pretendían tergiversar la enseñanza del Evangelio, la Buena Noticia de la salvación ofrecida gratuitamente por Cristo.

Por eso en las Cartas se presentan una serie de enseñanzas que van en progresiva profundización de lo esencial del Evangelio.

Este texto que hoy meditamos, ubicado al comienzo de la Primera Carta se presenta para nosotros como una motivación profunda, como un desafío, como una posible identidad misionera… lo que hemos visto con nuestros ojos, … es lo que les anunciamos.

Lo mismo que en el prólogo del cuarto evangelio, el autor comienza esta Carta presentando a Jesús como la «Palabra de Vida» (v. 1) que existía desde el principio en Dios y se hizo visible a los hombres.

Jesús es la máxima y definitiva expresión de Dios Padre. En Jesús Dios se revela en la historia.

Y nosotros “somos testigos” (v.2). En el texto aparecen una serie de expresiones que tienen que ver con los sentidos: oír, ver, tocar… Jesús, Palabra de Vida, se ha hecho cercano y los cristianos hemos tenido experiencia de eso. Y esta experiencia profunda y tangible, la hemos contemplado… hemos vuelto el corazón sobre su historia y en esa historia hemos reconocido que este hombre verdadero es también Dios verdadero…

Por eso somos “testigos” y no periodistas o historiadores de un hecho que les pasó a otros; lo que debemos transmitir no es una biografía por contar sino una verdad experimentada y contemplada por anunciar.

Lo visto, oído tocado, contemplado, es “lo que les anunciamos”. Un anuncio que invita a descubrir la centralidad de la comunión (v.3) y la alegría completa (v.4)

Las primeras comunidades nos regalan esta experiencia: el sentido profundo de comunidad. Comunidad que nace en la común unión en el Padre y Jesucristo, en la Palabra y en el partir el pan (cfr. Hech 2,42-46; 4,32-36).

Esta experiencia no puede ser guardada: ¡lo que hemos visto y oído se los anunciamos! El patrimonio de fe se hace anuncio y catequesis, Y esta es la alegría completa. La Palabra la hemos visto, oído tocado y es gozo profundo, porque la Vida revelada se hace Vida en abundancia (Cfr. Jn 10,10)

Es la alegría del Evangelio, de la Buena Noticia que renueva la historia y el corazón del hombre. Buena Noticia anunciada a los pobres, que es libertad y luz, esperanza y nuevo nacimiento.

¿Qué ME dice el texto?

¿Cuál es tu experiencia de encuentro con la Palabra?

¿Qué mensaje ha tocado tu vida y te ha puesto en camino de misión?

¿Es la Palabra y la Eucaristía, Presencia de Jesús Resucitado, alimento que fortalece tu comunidad/grupo misionero?

Los discípulos… las primeras comunidades…se descubren “testigos” del Amor de Dios manifestado plenamente en Jesús y no pueden callar lo que han visto y oído. ¿Es tu misión fruto maduro del encuentro con Jesús?

¿De qué depende nuestro gozo? ¿De las circunstancias que nos rodean o de la serena certeza de su Presencia en nuestras vidas?

¿Qué LE digo a Dios?

Señor Jesús, que te hiciste hermano y amigo, que anunciaste la Buena Noticia a los pobres, te pedimos que nos des la gracia de acercarnos a tu Misterio y ser testigos de la Vida que nos das.

A cada intención respondemos: “Escucha, Señor, la oración de tu pueblo”

  • Por toda la Iglesia, para que cada uno, fiel al llamado del Señor, sea testigo en el mundo de la Buena Noticia anunciada por Jesús…
  • Por nuestras comunidades, por nuestros grupos, para que alimentados en la Palabra y la Eucaristía seamos signos de la Presencia de Jesús en el mundo…
  • Para que el gozo del Evangelio despierte en nuestros corazones el deseo profundo de anunciarlo siempre y en todo lugar en nuestras tareas cotidianas y más allá de las fronteras…
  • Por los que seducidos por tu Palabra de Vida lo han dejado todo para anunciar con alegría tu Evangelio…
Contemplación - Acción
¿A qué ME comprometo?

Con la comunidad/grupo de misión pensamos juntos una propuesta CREATIVA de anuncio del Evangelio que despierte en otros la alegría del encuentro con la Palabra que es Vida (Especificar destinatarios. En caso de jóvenes, incorporar las nuevas tecnologías, etc.).

Departamento de Pastoral Bíblica - CEA



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Ayuda económica de la Iglesia Argentina a la Misión Universal

Comparativos Colectas: 2014 - 2015 y 2016 en $

Región Buenos Aires_

Cirscuncripción 2014 2015 2016
San Isidro 278.838,77 341.289,74 389.489,92
Buenos Aires 152.552,00 214.006,00 254.695,00
Lomas de Zamora 70.000,00 133.253,28 150.956,73
San Miguel 53.123,00 65.716,76 73.021,07
Quilmes 41.681,52 49.435,97 82.698,08
San Martín 37.656,85 45.699,25 64.097,00
San Justo 60.311,00 40.171,00 45.000,00
Laferrere 5.325,00 18.686,67 24.583,00
Morón 4.765,00 4.799,70 7.140,00
Merlo-Moreno 9.454,91 1.027,00
Avellaneda-Lanús 12.938,00 13.275,00

Región Centro_

Cirscuncripción 2014 2015 2016
Córdoba 198.498,40 115.413,18 164.871,90
Río Cuarto 116.552,80 118.848,00 137.568,00
Villa María 60.395,66 70.554,00 80.506,93
San Francisco 40.871,11 71.219,75
Cruz del Eje 27.185,00 32.100,00 32.000,00
Deán Funes 4.698,72 6.708,00 10.554,80

Región Cuyo_

Cirscuncripción 2014 2015 2016
Mendoza 156.015,49 229.508,63 223.304,65
San Juan 33.868,00 89.992,52
San Rafael 73.035,72 82.107,41 79.830,82
San Luis 25.152,17 22.702,50 45.895,00

Región Litoral_

Cirscuncripción 2014 2015 2016
Santa Fe 209.859,75 269.291,90 340.835,36
Rosario 135.624,36 168.915,53 218.295,00
Paraná 124.790,60 279.226,81 207.922,91
Rafaela 53.956,14 70.345,20 84.958,76
Venado Tuerto 15.950,00 18.677,00 38.286,00
Concordia 39.368,15 67.100,00 37.500,00
Gualeguaychú 21.055,00 26.320,00 29.570,00
San Nicolás 5.922,90 1.890,00

Región NEA_

Cirscuncripción 2014 2015 2016
Formosa 120.302,15 127.491,80 180.000,00
Corrientes 58.555,22 54.789,00 105.393,25
Posadas 52.585,60 85.660,15 86.699,80
San Roque 50.570,45 67.546,50 70.523,50
Puerto Iguazú 35.961,85 50.100,00 66.398,00
Reconquista 25.856,80 26.846,00 43.618,00
Oberá 20.469,35 49.258,00 40.179,00
Goya 12.854,00 25.780,00 38.946,49
Santo Tomé 16.605,36 23.484,65
Resistencia 99.176,66

Región NOA_

Cirscuncripción 2014 2015 2016
Tucumán 67.661,94 123.282,20 154.878,93
Jujuy 39.137,00 64.617,45 89.410,75
Salta 24.598,30 49.802,60 56.393,00
Orán 15.556,25 29.397,60 55.403,25
Catamarca 17.373,00 33.821,87
La Rioja 2.494,00 30.445,00
Cafayate 11,061.30 12,960.00 22,685.10
Santiago del Estero 7.000,00/td> 13.170,00 20.231,10
Añatuya 5.000,00
Concepción 7.800,00 9.500,00
Humahuaca

Región Patagonia-Comahue_

Cirscuncripción 2014 2015 2016
Comodoro Rivadavia 67.235,85 115.335,00 142.931,45
Neuquén 53.007,29 59.955,80 96.617,00
Río Gallegos 30.994,02 62.690,00 49.485,24
Alto Valle 25.027,20 29.534,22 33.135,53
Viedma 11.275,80 20.691,00 21.837,00
San Carlos Bariloche 6.530,00 7.640,00 8.100,00
Esquel 6.448,00

Región Platense_

Cirscuncripción 2014 2015 2016
Zárate-Campana 75.943,00 131.388,75 148.318,25
Bahía Blanca 60.507,80 90.476,32 99.464,23
Mar del Plata 96.659,96 93.660,05 73.000,00
Santa Rosa 58.927,60 36.382,83 72.439,92
Azul 40.787,00 41.341,00 64.346,00
Nueve de Julio 47.905,00 44.320,00 43.679,25
La Plata 10.598,40 15.434,60 24.915,25
Mercedes-Luján 16.369,94 4.950,00 5.690,00
Chascomús 26.789,19

Eparquías y Ordinariatos_

Eparquía / Ordinariato 2014 2015 2016
Maronita 4.380,00 6.280,00 4.200,00
Armenia
Ucraniana
Castrense
Oriental

Otros aportes_

Otros aportes 2014 2015 2016
Colegios 6.337,00 5.500,00 9.016,25
Sede OMP 49.958,03 35.816,00 97.627,00

Totales

Totales 2014 2015 2016
$ 3.397.492,33 4.146.274,05 5.082.539,61

Cómo colaborar con las Misiones

La ayuda económica se realiza en todas las parroquias, colegios e instituciones católicas del País.

También pueden acercar su colaboración a las Misiones, teniendo en cuenta las siguientes opciones:

Se acercan personalmente a la Sede Nacional (Medrano 735 (1179) - Capital- Buenos Aires) para inscribirse en la Propagación de la Fe como colaboradores de las misiones.

A través de un cheque o giro postal (no telegráfico) a nombre de: Obras Misionales Pontificias - Sucursal 13 del Correo Argentino

A través de un depósito bancario a: (Enviar comprobante de depósito vía fax ((011) 4863-1357 ó al 4862-4136) o mail ( administracion@ompargentina.org.ar ) con los datos, expresando claramente que el destino del mismo es la Colecta Mundial de las Misiones)

Nombre de la Cuenta: Obras Misionales Pontificias
CUIT Nº 30-53703802-7

Banco Santander Río: Cuenta Corriente en pesos Suc197-1716-3
CBU Nº 0720197020000000171636

Banco Galicia: Cuenta Corriente en pesos 0002523-6-303-8
CBU Nº 0070303920000002523688

Banco ICBC: cuenta corriente en pesos 510-02100256/54
CBU Nº 0150510802000100256543

Ante cualquier duda, inquietud ó sugerencia que deseen hacer pueden comunicarse telefónicamente a nuestros números (011) 4863-1357 ó al 4862-4136 de lunes a viernes de 8:30 a 18:00 hs.

También puede hacerlo a la Dirección Nacional de las Obras Misionales Pontificias, a través de su dirección electrónica: director@ompargentina.org.ar ó a la Secretaría de Comunicación y Prensa de las OMP a la dirección electrónica: comunicacion@ompargentina.org.ar



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El Santo Rosario Misionero

Rosario Misionero
Hay dos características fuertes en este mes de octubre: la oración del rosario y el compromiso con la misión de la Iglesia.

7 de octubre. Fiesta de Nuestra Señora del Rosario.

En esta fecha se celebra a la Virgen del Rosario, advocación que hace referencia al rezo del Santo Rosario y que propagara la propia Madre de Dios para obtener abundantes gracias.

El Papa Pío V a esta fiesta la llamó como Virgen de las Victorias, ya que se atribuye a su intercesión que tropas cristianas en 1571 salieran victoriosas de la batalla de Lepanto.

Luego el Papa Gregorio XIII le cambió el nombre a la fiesta instituyéndola como Nuestra Señora del Rosario y San Pío X la fijó el 7 de octubre.

Rosario significa “corona de rosas”. Y es un modo piadoso de oración, que consiste en repetir el saludo del Ángel a María, interponiendo un Padrenuestro y diez Avemarías meditando la vida de Jesús.

En el mes de las misiones invitamos a meditar el Rosario Misionero. Un día al mes pedimos a las diócesis, que en las posibilidades que tengan, convoquen a las comunidades a rezar por los cinco continentes. Pero agregamos la fiesta de la Virgen del Rosario, en el fin de semana de la Colecta, a que también los grupos de oración sumen más peticiones a María para sostener la labor misionera.

La Iglesia es por su misma naturaleza misionera. “Como el Padre me envió, así también los envío” dijo Jesús a sus discípulos (Jn 20,21). Y en ese envío, continuación de su misión, el Señor cuenta con la misión de su Madre que acompaña a los apóstoles y a la Iglesia naciente.

Sentiremos el gozo de ser misioneros si unimos a la acción una profunda vida espiritual. Junto a la Eucaristía, sacramento que nos fortalece a diario, debemos agregar la oración en honor a la Virgen, la Reina de las misiones.

Que la Reina de las Misiones sostenga la tarea de nuestros misioneros esparcidos por el mundo, acerque a las familias a las comunidades parroquiales y le brinde la paz al mundo entero.

Sumate a la Cadena del Rosario Misionero

Unirte a tu diócesis en el día que ya tiene designado para participar de la cadena del rosario misionero, o cuando cada uno/a pueda hacerlo.
Si eres del exterior tambien puedes sumarte a la Cadena del Rosario

Completar el formulario. Brindar los siguientes datos: nombre completo, parroquia/movimiento/ grupo/ colegio, diócesis a la que pertenece, día y hora que se compromete a rezar el rosario misionero (teniendo en cuenta que se rezará las 24 horas del día, y la duración de cada rosario es de 30 minutos) para que se pueda completar la jornada.

Multiplicar y difundir esta propuesta a través de las distintas redes sociales en todas las diócesis del País y más allá de las fronteras, para que sean muchos los que se unan y así, promover nuestra cooperación misionera con tantos hermanos que anuncian a Jesús en el mundo entero.

Enviar, si así lo desea, un e-mail compartiendo testimonios de la experiencia vivida a partir de esta propuesta de la cadena del rosario misionero.


Cómo rezar el Rosario Misionero


Asignación del día entre paréntesis () a cada Diócesis

Buenos Aires y Bahía Blanca (1)
Córdoba y Corrientes (2)
La Plata y Mendoza (3)
Mercedes-Luján y Paraná (4)
Resistencia y Rosario (5)
Salta y San Juan de Cuyo (6)
Santa Fe de la Vera Cruz y Tucumán (7)
Alto Valle del Río Negro y Añatuya (8)
Avellaneda-Lanús y Azul (9)
Catamarca y Comodoro Rivadavia (10)
Concepción y Concordia (11)
Cruz del Eje y Chascomús (11)
Formosa y Goya (12)
Gregorio de Laferrere y Gualeguaychú (13)
Jujuy y La Rioja (14)
Lomas de Zamora y Mar del Plata (15)
Merlo-Moreno y Morón (16)
Neuquén y Nueve de Julio (17)
Oberá, Oran y Posadas (18)
Puerto Iguazú y Quilmes (19)
Rafaela y Reconquista (20)
Río Cuarto y Río Galleqos (21)
S. C. de Bariloche y San Francisco (22)
San Isidro y San Justo (23)
San Luís y San Martín (24)
San Miguel y San Nicolás (25)
San Rafael y San Roque (26)
Santa Rosa y Santiago del Estero (27)
Santo Tomé y Venado Tuerto (28)
Viedma y Villa María (29)
Zárate-Campana y Cafayate (30)
Deán Funes, Esquel y Humahuaca (31)
Exterior (31)


Sumate a la Cadena del Rosario Misionero

Último registro a la Cadena Nacional del Rosario Misionero


Elige una diócesis para ver sus inscriptos:




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Subsidios para bajar en pdf

Afiche de la Jornada Mundial de las Misiones 2017

Guión para la Misa del DOMUND 2017

Sugerencias para la Misa del 22 de Octubre



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Contactarse

Obras Misionales Pontificias - Argentina

+54 11 4863-1357 * 4862-4136

secretaria@ompargentina.org.ar