Jesús es el Buen Pastor anunciado

4 de agosto día del Sacerdote

“Si uno tuviera suficiente fe, vería a Dios escondido en el sacerdote. Hay que mirar al sacerdote cuando está en el altar como si de Dios mismo se tratara”. Esta reflexión de San Juan María Vianney, el santo Cura de Ars, patrono de los sacerdotes de todo el mundo, nos invita a mirar con ojos de fe la figura sacerdotal.

Jesús es el Buen Pastor anunciado (Ez 34); el que conoce a sus ovejas y las llama por su nombre, ofreciendo la vida por ellas (Jn 10,11-16); el Pastor que no vino a ser servido sino a servir (Mt 20,24-28); el que en la Última Cena deja a los discípulos una enseñanza de cómo llevar adelante el servicio de unos hacia otros (Jn 13, 1-20).

El apóstol Pedro pide a los sacerdotes “apacentar el rebaño de Dios, no forzadamente sino de buena gana, vigilando, no con afán de ganancias, sino de corazón y siendo modelos del Gran Pastor” (1Pe 5,14).

El sacerdote debe estar al servicio de la Iglesia y de todo el mundo, no solo para una Iglesia particular sino para la Iglesia Universal. El Padre de la comunidad es un enviado de Cristo, y en esto se funda el carácter misionero del sacerdote. Predicar la Palabra, llevar adelante la oración en comunidad, su sacrificio, lo hace el servidor de todos, el servidor de la Iglesia en misión porque hace a toda la comunidad anunciadora y testigo del Evangelio.

El cura de Ars alimentó con su ejemplo y paciencia la pequeña parroquia que se le encargó durante más de treinta años. En ese tiempo se fue encontrando con realidades diversas: los pobres, los agonizantes, los rudos de corazón, en un contexto social y político insoportable de Francia en su época.

Logró convertir a muchos y transformarlos en seguidores de Jesús con humildad y sencillez: “Si descubriéramos el don de Dios….qué mejor andaría todo” solía expresar.

Un santo sacerdote esperanzador para este tiempo que nos toca vivir. Ante tanto descreimiento y acusaciones cruzadas reafirmemos la figura del sacerdote de Cristo. Tomado entre los hombres, como uno más, para servir y bendecir. Dios nos conceda sacerdotes según su corazón.

Pbro. Dante De Sanzzi


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