Destinatarios de la
Pontificia Unión Misional

La Obra de la Pontificia Unión Misional, está dirigida a los sacerdotes, seminaristas, religiosos y religiosas, animadores laicos y agentes pastorales en las comunidades cristianas.

Los Seminaristas

Es de importancia capital que estos estudiantes, candidatos al sacerdocio, estén bien formados a nivel teológico y misionológico para ponerse al servicio de la evangelización universal de la Iglesia. La Exhortaciónn Apostólica Pastores Dabo Vobis recomienda en particular, el estudio de la misionología, del ecumenismo, del judaísmo, del islam y de las demás religiones no cristianas (cf n. 54). Para garantizar esta formación misionera pueden ser útiles los cursos de misionología por correspondencia organizados por el Secretariado Internacional de la Pontificia Unión Misional.

En cada seminario o casa de formación se recomienda la organización de un servicio de documentación y una biblioteca, que esté nutrida de buenas revistas misioneras y de publicaciones nacionales e internacionales de las Obras Misionales Pontificias.

Los Sacerdotes

La formación misionera recibida en el seminario debe continuar durante toda la vida y durante el ejercicio del ministerio sacerdotal. Es la formación permanente la destinada a hacer madurar en el sacerdote la conciencia de su participación en la misión salvífica de la Iglesia. “En la Iglesia como misión, la formación permanente del sacerdote es no sólo condición necesria, sino también medio indispensable para centrar constantemente el sentido de la misión y garantizar su realización fiel y generosa...es también una exigencia, explícita o implícita, que surge fuertemente de los hombres, a los que Dios llama incansablemente a la salvación.” (PDV 75).

La misión ocupará un lugar especial en la oración del sacerdote diocesano. Su jornada transcurre en unión con Jesús el Gran Sacerdote, y en unión con todos los misioneros y las jóvenes Iglesias; los momentos fuertes de este encuentro con la Iglesia universal serán especialmente: la celebración eucarística, la oración del breviario, la recitación del rosario y el indispensable momento reservado para una oración de tipo contemplativo. La misión y la cooperación misionera están eficazmente vinculadas a la riqueza de la vida interior del sacerdote y a su entusiasmo por el Reino.

Las Comunidades Religiosas

La Pontificia Unión Misional ayuda a las comunidades religiosas a dar una verdadera dimensión misionera a su vida religiosa activa o contemplativa en la formación, en la vida de oración y en las actividades pastorales.

La misión debe ser un elemento y un aspecto permanente de la formación religiosa. Debe ser el alma del estudio y de las iniciativas que se tomen para profundizar y renovar la vida consagrada. Esta formación se ve favorecida por la información sobre el mundo misionero y por el testimonio de los misioneros. Recomendamos el estudio y reflexión sobre Redemptoris Missio en noviciados, casas de formación teológica y comunidades de profesos.

Los Animadores Laicos del Pueblo de Dios

“La Pontificia Unión Misional se dirige a todos/as los llamados/as a guiar y a animar el Pueblo de Dios” (Estatutos, cap.II, art.4,23): catequistas, animadores y agentes pastorales. Redemptoris Missio da un relieve especial al papel de los catequistas: “Entre los laicos que se hacen evangelizadores se encuentran en primera línea los catequistas. El Decreto conciliar misionero los define como <esa legión tan benemérita de la obra de las misiones entre los gentiles>..., llenos de espíritu apostólico prestan con grandes sacrificios una ayuda singular y enteramente necesaria para la expansión de la fe y de la Iglesia” (RM73).

Pero todos aquellos que están consagrados a la misión universal, por su función o mandato, deben vivir su misión, según afirma Christifideles Laici, siguiendo una espiritualidad misionera que se basa en el bautismo (cf. ChL 9). Esto implica una vida de oración y de adoración, alimentada por los sacramentos y por un amor intenso a la Iglesia, que es el Cuerpo Místico de Cristo.


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