Monición de entrada:
La preocupación y el interés por la extensión del Reino pertenecen a la razón de ser y al sentido de nuestra vocación misionera, tanto por nuestro bautismo como por nuestra pertenencia y servicio a la Iglesia.
Desde nuestra pobreza, pero también desde nuestro agradecimiento y hacia el compromiso de la fe que hemos recibido, celebramos esta Eucaristía:
- Abiertos a las necesidades de evangelización de todos los pueblos.
- En colaboración con el Papa, los obispos y toda la Iglesia.
- Proyectando nuestra oración más allá de nuestras fronteras y nuestros intereses.
Dispongamos nuestra mente y nuestro corazón para que esta celebración en honor al santo patrono de las misiones, sea agradable a Dios Nuestro Padre fortalezca nuestra fe y lleve la salvación a todos los hombres.
Liturgia de la Palabra:
Proponemos como lecturas: Primera carta a los Corintios 9,16-19.22-23.
Salmo responsorial 95.
Evangelio de San Marcos 16,15-20.
Oración de los fieles:
- Con la confianza puesta en Dios Nuestro Padre, abramos nuestro corazón a la oración por las necesidades de la Iglesia y todos los hombres. Respondemos: Padre Nuestro, escúchanos.
- Por la Iglesia, para que se abra a la llamada del Espíritu que le impulsa a predicar el Evangelio a todos los hombres. Oremos.
- Por todos los cristianos, para que vivan la gracia de su bautismo, y libres de si mismos, se entreguen a la causa del Evangelio. Oremos.
- Por el Papa, los obispos y todos los que tienen responsabilidad en la Iglesia, para que fomenten la vocación misionera en todos los estados de vida cristianos. Oremos.
- Por todos los misioneros argentinos, esparcidos por el mundo, para que a imagen de Francisco Javier, contagien el amor de Dios en los corazones afligidos. Oremos.
- Por las personas que sufren por la falta de fe y de condiciones de vida dignas, para que el Señor las sostenga en su sufrimiento y suscite personas generosas que les presten ayuda y cariño. Oremos.
Colecta:
Hay muchos cristianos en países pobres que se sienten llamados y enviados, pero que no se pueden formar por escasez de recursos. La colecta de esta celebración se puede destinar a la formación de religiosos, religiosas y seminaristas que se conozcan y tengan necesidad de ayuda.
Comunión:
Recibimos a Jesús Eucaristía con la convicción que Él nos envía a la misión de todos los días con pasión y fortaleza.
Despedida:
Poniendo nuestra vida en Jesucristo, misionero del Padre, y en este día de San Francisco Javier, patrono de las misiones, salimos a la misión encomendada a cada uno con un propósito: anunciar la Buena Nueva.