María, mater salutis (1)

HNO. Elías Reales- Orden Hospitalaria de San Juan de Dios
Introducción

Anunciación de MaríaEn el pasaje de la Anunciación que ya conocemos, María es la primera en recibir a la misma Palabra de Dios en Persona. Y que María pone toda su vida en esa misión que le da Dios. Y lo hace con la conciencia de ser la “servidora del Señor” (Lc. 1,38).

Cada generación admiro la presencia de María por su sencillez, profundidad, servicio y compañía espiritual

Madre de salvación y de la salud

María ocupa un puesto destacado tanto en la historia de la salvación como en la Iglesia y en la vida de cada cristiano. Es la mujer que más ha sido celebrada, es la mujer sobre la que más se ha reflexionado, profundizado, escrito, a quien más se ha representado en el arte y a quien se han dedicado numerosas catedrales, basílicas, iglesias, ermitas, peregrinaciones, protectora de las ordenes religiosas, congregaciones, etc.

Es indiscutible el desarrollo de la reflexión teológica sobre el misterio de María y la veneración que se le ha tributado en el curso de la Historia. María es la mujer elegida por Dios para ser su Madre, así María es Madre del Salvador, Madre de salvación y de la salud. Es la mujer que Jesús nos dejó a todos por Madre (Jn. 19,26-27). Es a quien desde muy pronto el pueblo cristiano empezó a acudir, buscando su ayuda, su cercanía, su apoyo y comprensión. El pueblo sencillo la ha invocado de diferentes maneras, y entre éstas, una muy importante ha sido como Madre de salvación y Madre de los enfermos, que acuden a Ella y a sus santuarios con la confianza de quien espera ser escuchado. La evangelización y la piedad popular Mariana en Latino América están profundamente marcadas por las gracias que la Virgen concedió.

¿Quién es María? ¿Qué tiene que atrae de esta forma? ¿Qué nos enseña a los hombres y mujeres del s. XXI?

María es una mujer concreta , que vivió en un tiempo histórico concreto lo que configuró su vida de mujer judía del s. I, y como tal se desenvolvió en la pequeña aldea de Nazaret. Nada hacía pensar que Yahvé se iba a fijar en una mujer nazarena que sea la madre del Mesías. Años más tarde se preguntarán con relación a Jesús, ¿de Nazaret puede salir algo bueno?

Los evangelios nos dan a conocer una mujer de fe , cuya vida fue un peregrinar en esta fe, pero aún estos trazos marianos están influenciados por la teología de cada evangelista, es difícil evitar lo simbólico al querer hablar de María.

Hoy atrae más María si la contemplamos como una sencilla mujer de Nazaret, que pasó por las mismas dificultades que nosotros. Las dificultades físicas, cansancios, enfermedades, etc. los evangelios no dicen nada, sólo aquello que tuvo que ver con la misión salvadora que realizó su Hijo y a la que Ella está siempre unida. Podemos decir que María es la mujer pobre, la discípula, que vive participando de la situación histórica, social y religiosa de su tiempo y de su pueblo.

La reflexión de fe sobre María está caracterizada por un fuerte elemento simbólico: es la criatura más próxima a Jesús, que es quien mejor nos revela el hecho salvífico, lo que hace que el plan divino al que María prestó su consentimiento la trascienda por completo hasta el punto de que se tiene que abrir ella misma a la fe en él.

María es solamente humana y su relación con Dios no elimina su humanidad, tuvo que desenvolverse como una mujer del s. I, en un país invadido por un poder extranjero, Israel es un pueblo creyente en Dios, pero su fe estaba lejos de la fe primera.

María tuvo que aceptar lo que se le propone desde la fe, y en los momentos cumbres de su vida tuvo siempre que luchar y aceptar sin ventaja alguna: “María, guardaba y meditaba en su corazón”, repetirá Lucas .

María es la mujer que acoge a Dios y la misión que le confía , es la mujer que anuncia grandes cambios si estamos abiertos y acogemos la salvación que nos anuncia, es la mujer que enseña cómo debemos estar abiertos a las necesidades de los demás, una mujer fiel hasta el final.

El N.T presenta a María como una mujer activa y comprometida con el Reino , como se aprecia en su Magnificat, en el que resuena ya la buena nueva de la salvación y la predilección de Dios por los pobres y marginados que encontramos en la vida de Jesús. María al acoger la salvación para todo lo creado, empieza a ser la Madre de la salud, para todo lo que estaba dañado por la culpa.

La visita del ángel ocurre en un lugar profano, en Nazaret de Galilea, pueblo perdido y desconocido. El anuncio definitivo de la salvación tiene lugar en la marginación, en la pobreza política, económica y cultural, donde el hombre no se puede vanagloriar. Todo ello nos está hablando de que es Dios quien toma la iniciativa de la salvación y se fija en lo pequeño, es una mujer la que es elegida para engendrar la vida, que traerá la alegría escatológica al pueblo que sufre.

Conclusión

María calla y acepta . María nos enseña cómo ante las situaciones difíciles o ante la enfermedad podemos nosotros preguntar, también a Dios el porque de esa situación, pero estando como ella siempre dispuesto a aceptar la voluntad de Dios, aunque no la comprendamos.

(1) María Henar Yubero. Juan Ciudad, Revista de los Hermanos de San Juande Dios 543, junio-julio. 2010, 29-31.

Bibliografía
  • Juan Terranova; “Peregrinaciones” Apariciones de la Virgen María en la Argentina. Crónicas sobre la fe. Editorial Sudamericana S.A, 2008.
  • P. Ricardo L. Mártensen, MPD, “María, Misionera de Dios”. Editorial de la Palabra de Dios, 2002.
  • Enrique Ciro Bianchi, “América Latina, tierra de la Virgen ”. Vida Pastoral, julio 2010.
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