Un Continente con forma de corazón

La fe se fortifica dándola y es preciso que entremos en nuestro continente una nueva primavera de la misión ad gentes. Somos Iglesias pobres, pero debemos dar desde nuestra pobreza y desde la alegría de nuestra fe y esto sin descargar en unos pocos enviados el compromiso que es de toda la comunidad cristiana. Nuestra capacidad de compartir nuestros dones espirituales, humanos y materiales, con otras Iglesias, confirmará la autenticidad de nuestra nueva apertura misionera”
(Doc. de Aparecida 379)

Un continente con forma de corazónMe pidieron escribir sobre África partiendo de mi experiencia. África no solamente es un continente maravilloso sino también un mundo inmenso a descifrar con ojos descolonizados. Un proverbio de Kenia dice: El camino del bosque no es largo si se ama la persona a quien vamos a visitar.

El problema es que yo vivo en Bomoanga, una pequeñísima aldea, que ni figura en los mapas. Un puntito microscópico en este planeta africano a descubrir, y sólo cuento con siete años de vida misionera africana (seis en Costa de Marfil y uno aquí en Níger). Como Uds. ven, no puedo ir tan lejos en mis reflexiones. Por eso pienso proponerles algo más simple: partiendo de lo que vivo y hago, de la preocupación y esperanza de tantos misioneros de trinchera, intentaré expandir un poco el horizonte de mi mirada. Pero no olvidemos que la realidad africana es muy compleja y polifacética y no tengo otra pretensión que hablar de lo que hoy está en mi corazón misionero.

Descolonizar la mirada no es cosa simple. Es el primer paso como inculturación para encontrar un continente diverso. Dice el salmista «el amor y la fidelidad se darán cita, la justicia y la paz se abrazarán» (85,11). Escapemos del afropesimismo de la prensa, porque sólo unos ojos que contemplan con esperanza, podrán abrazar con justicia la realidad. Escapemos también de toda ingenuidad, ya que no es suficiente observar los fenómenos con compasión. Sólo una mirada llena de amor que sabe leer la vida africana a la luz de sus valores tradicionales esencialmente comunitarios, podrá descubrir con fidelidad el misterio de este continente. En la Jornada Mundial de las Misiones el Papa Benedicto decía que «La Misión de la Iglesia consiste en ‘contagiar’ la esperanza al mundo… La Iglesia es germen de esperanza por vocación».

Nuestro fundador de la Sociedad de Misiones Africanas, Mons. de Brésillac, decía que debemos ser misioneros desde el fondo del corazón. Tenía razón, allí anida la esperanza y debemos prestar mucha atención a nuestro ser misionero. Y por supuesto también al ser del nuestro hacer.

P. Carlos BazzaraPara la celebración Pascual fui unos días a visitar una comunidad a 50 Km. Pero estaban todos en una aldea vecina donde se cavaba desenfrenadamente para encontrar oro. En el viaje crucé unos trescientos jóvenes que regresaban frustrados a sus países de origen (Ghana, Benin, Nigeria, Burkina Fasso). El sábado santo fuimos con unos animadores comunitarios a orar en las cavernas derrumbadas que habían enterrado vivos a muchos jóvenes buscadores. Y pensaba ¡Cuántos sepulcros de esperanza muerta! Eran miles de personas que buscaban, había un pozo al lado del otro. Eran buscadores de esperanza, para salir de la miseria donde un mundo injusto los había ya sepultado de antemano. Dos jóvenes que trituraban con un palo las piedras extraídas de su pozo (ver foto), me preguntaron: “¿También tú has venido a buscar oro?” Y con una sonrisa les respondí Ya encontré un Tesoro que se llama Jesús. Inmediatamente, sus manos llenas de polvo sacaron de su bolsillo el carnet de Bautismo de una Iglesia Evangélica (la gente de las aldeas a veces tienen como documento sólo su carnet de Bautismo… ¡su única identidad es la de ser cristianos! (¿no es bello esto?). Inmediatamente se empezaron a reunir otros jóvenes, y aproveché la oportunidad para anunciar un Kerygma. Emanuel, el joven que me acompañaba lo traducía del francés al gurmanché, y también al Shermá. Otro joven empezó a traducir en Hausá. En cuatro lenguas se pronunciaba el nombre de Jesús y su amor para los más pobres, un Jesús Esperanza de Liberación. ¡Les juro que viví un pedacito de aquel Pentecostés de los Apóstoles!

Esa realidad es bastante compleja y cambiante, pero estamos reflexionando. Pensamos mucho en la cantidad de jóvenes que dejan sus campos para ir hacia las ciudades. Esta realidad no es nueva, pero cómo hacer, qué propuestas abrir… ¿Cómo desplazar las piedras del sepulcro para dejar salir la Esperanza? No es simple… Debemos tener en cuenta el impacto de la economía de mercado que ha invadido el mundo rural desde los comienzos de la colonización. Qué tipo de sociedad buscan hoy los jóvenes de nuestras aldeas? ¿Cómo intervenir sin reducir la capacidad propia de los paisanos?. Nuevos conflictos surgen en la relación de la noción de familia nuclear que buscan hoy nuestros jóvenes y la grande familia (con primos y abuelos etc.). Muchas preguntas y pocas respuestas por el momento…

Nuestros jóvenes después de la cosecha, están desocupados durante todo el tiempo de la sequía que dura casi 8 meses. En los últimos años, con la ayuda de una organización diocesana que trabaja también junto a hermanos musulmanes, se han cavado pozos de agua y los jóvenes han iniciado plantaciones de caña de azúcar. Este año comenzarán con motobombas para agrandar sus campos y abrirse a otro cultivo alternativo. Estudiamos la posibilidad de algún proyecto para procesar in situ la caña de azúcar. Este año, comenzamos la sensibilización para crear cooperativas, partiendo de los graneros comunitarios. Pensamos que la tarea es ardua y debemos reflexionar junto a ellos. Debemos ofrecer una formación agrícola y política a nuestros jóvenes. La mayoría de los habitantes de este pequeño sector del país son los gurmanché.

Es una etnia que emigró del Burkina Faso y han sido siempre considerados como extranjeros. Por lo tanto totalmente ignorados por el Estado. El contexto socio-político en el cual vivimos, es el de una grave crisis económica e institucional, lo cual hace todo cuesta arriba. Pero no nos desmoralizamos, al contrario. Vemos jóvenes dispuestos a continuar sus estudios. Un día serán funcionarios con capacidad de promocionar esta zona.

Hambre en ÁfricaPensando siempre en la mejor manera de ayudar, en una escala más amplia, personalmente dudo de la veracidad y eficacia de la ayuda económica que ofrece al África el G8 (reunidos en Italia en julio del corriente año). No se resuelven así ciertos problemas de fondo, como por ejemplo una justa comercialización. Sería mejor que eliminasen el impedimento a los países africanos de vender sus propios productos agrícolas a los países ricos (pero imagínense la reacción de los agricultores europeos y norteamericanos). En fin, hoy es el capital quien maneja la política y la acumulación de bienes y dinero es la única piedra angular. Después de este último colapso financiero mundial es interesante constatar que este capitalismo es un gigante con pies de barro. En realidad esta crisis no es sólo económica sino que llega a una pérdida del sentido global de la vida, con sus relaciones interculturales e interreligiosas entre los diferentes pueblos. Una crisis vital y ambiental, que ignora los valores éticos, religiosos, y culturales que constituyen en si misma la verdadera riqueza de los pueblos a los cuales debemos regresar para construir juntos un futuro sostenible.

En nuestra zona, las escuelas dan lástima realmente. Ayer me decía un papá: Padre, mandé ocho años a mi hija a la escuela y no sabe ni leer ni hablar el francés. Por esta razón para la misión es prioridad ayudar con escuelas. Por el momento tenemos sólo una y funciona muy bien. Los que finalizan la escuela deben pasar un examen general para poder entrar a la secundaria. Fui a buscar a los chicos y cruzamos el río en piragua, para llevarlos después a una gran aldea para rendir. ¡Este año, de 20 aprobaron 19! El problema es que no todos los padres están convencidos de la utilidad de la escuela. Y esto se comprende, porque ellos no asistieron. El otro problema es la pobreza que impide enviar los niños a la escuela. Por eso hemos implementados becas de estudio, y discernimos junto a la gente (con un comité formado por representantes de todas las aldeas de nuestra misión).

La pobreza es estructural y profunda. Según las cifra de la ONUD, estamos al último de una clasificación de unos 150 países. Pero el Níger, es uno de los primeros productores mundiales de uranio … ¿dónde va a parar todo ese dinero? ¡Les dejo a cada uno la respuesta!. Vienen a ofrecerse muchas ONG para trabajar, pero algunas no son tan eficientes, otras no consideran el problema de la cultura como algo fundamental. Por eso hemos tomado un tiempo con el otro sacerdote, para discernir bien y formar catequistas y animadores comunitarios que se empeñarán también en el plano del desarrollo.

Así como en el plano de la promoción humana hemos privilegiado un tema vital, el agua (perforaciones para bombas y pozos), en el plano pastoral hemos privilegiado la formación de animadores y catequistas. La formación es también vital para las comunidades. Buscamos implementar tiempos de iniciación prolongados, parecidos a lo que usa la tradición africana, para nuestros catecúmenos, con formación también a oficios varios. Como diócesis hemos optado por las Comunidades Eclesiales de Base. Todo, un hermoso y apasionante desafío.
He estado leyendo algunas resonancias del reciente Sínodo La Iglesia en África al servicio de la reconciliación, de la justicia y de la paz. Un desafío primordial es el de africanizar el cristianismo, donde la Iglesia celebre no sólo en sus propias lenguas, sino que exprima su fe partiendo de su propio mundo simbólico y conceptual. Decía el cardenal J. Malula del Congo: Ayer los europeos han evangelizado el África, hoy los africanos deben africanizar el cristianismo. Las categorías del pensamiento occidental no son aptas en África para interpretar el universo simbólico cultural y por lo tanto actuar concretamente sobre los problemas que vive. Buscar creativamente una nueva manera de ser Iglesia, y de ser Iglesia africana. La cultura es el “ADN” de las personas, y es imposible examinar cualquier cosa humana fuera de la perspectiva cultural. Se debe interpretar la Palabra a luz de su vida comunitaria y hacerse portadora de una palabra profética dispuesta al martirio.

Santedi, teólogo de la inculturación de la Rep. Democrática del Congo me dejó pensando cuando proponía la categoría de poeta para buscar creativamente ese nuevo modo de ser. Dice: El poeta puede evocar la primavera cuando estamos en pleno invierno, puede guiarnos hacia un mañana que nos da una nueva visión del futuro, partiendo de la realidad y de los dramas de hoy. La perspectiva es esa del Apocalipsis cuando dice Aquí estoy, yo hago nueva todas las cosas (21,5).

La inestabilidad política que compromete gravemente la paz del continente africano hunde sus raíces en la historia: la esclavitud, la colonización, la neo-colonización y las migraciones internas y externas. La Instrumentum Laboris reconoce las causas del sufrimiento del pueblo africano en sus raíces más profundas: el corazón humano herido es el último refugio donde anida la causa de todo lo que desestabiliza al continente africano. El egoísmo alimenta la sed de ganancia, la corrupción y la avaricia alientan a la apropiación indebida de los bienes y riquezas destinados a pueblos enteros. La sed del poder provoca el desprecio de toda regla elemental de buen gobierno. Y cuando leía esto pensaba en todo lo que sucede actualmente en este país donde vivo. Hoy, la presión internacional y las fuerzas políticas de la oposición, se están haciendo sentir más concretamente, para que se instaure de nuevo la democracia. Pero, veremos qué pasa…

Juan Pablo II, en la Exhortación apostólica post sinodal Ecclesia in Africa (1995), decía que el desafío mayor para realizar la justicia y la paz en África consistía en gestionar bien los negocios públicos en dos campos conectados entre sí: el de la política y el de la economía. Los sufrimientos de los pueblos africanos están ligados a estos dos ámbitos y al de la cultura.

Los programas de reestructuración de la economía africana propuestas por instituciones financieras internacionales, se han revelado funestas y han debilitado esta economía. Las multincionales continúan invadiendo gradualmente el continente apropiándose de los recursos naturales, aplastando a las compañías locales. Adquieren miles de hectáreas expropiando a las poblaciones locales de sus tierras con la complicidad de los dirigentes africanos. Además hacen daño al ambiente y contaminan la creación. La carrera actual de los países industrializados para acaparar las reservas minerales más grandes del continente africano, continua siendo una fuente de amenazas para la paz, la justicia y la reconciliación. Y junto a la responsabilidad de las grandes potencias, constatamos aquí una vergonzosa y trágica complicidad.

Misioneros argentinos en ÁfricaEl África de los Grandes Lagos está sufriendo muchísimo. Y no es precisamente ejércitos lo que necesita. Lo que ella exige del Occidente es que ponga la verdad y la justicia como primer punto en su agenda. El África encontrará la paz bajo el árbol de la verdad (ustedes habrán escuchado hablar que en las aldeas siempre hay un árbol frondoso donde los ancianos y el pueblo, debaten y solucionan los problemas de la aldea).

Otro gran desafío es el de dar la palabra y el poder a la mujer africana, quien ha sabido tener unida la sociedad y también la Iglesia.
Personalmente experimento en este tiempo, la necesidad de vivir más profundamente la “tradición oral” africana, para contarles a la gente el amor de un Dios que reúne y libera. Es necesario tomarse el tiempo para marchar lentamente junto al pueblo y hacerle descubrir al hombre africano la fuerza provocadora del Evangelio. Necesito dar el tiempo para darme, para repartirme, para entrar en el corazón de la gente. Cuando Jesús instituyó el rito revolucionario de romper el pan, y permitir romper su cuerpo para alimentar a su pueblo, tenía la intención de crear una cultura del compartir indispensable. Él quería que todo, sin excluir nuestro propio cuerpo, sea compartido en un compromiso sagrado de hacer a los otros lo que nos gustaría que hagan por nosotros.

Y frente a esta absoluta mayoría musulmana (98 %), podemos decir que el enemigo de una religión no puede ser otra religión, sino que los enemigos son la pobreza, la explotación, la discriminación y todo aquello que pervierte el objetivo espiritual de una vida digna para todos.
Estoy seguro del amor profundo de los pueblos africanos a su cultura. Se considera que el arraigo cultural condiciona el desarrollo integral de cada individuo y de la colectividad. Individuos y Estado, tendrán que salvaguardar los auténticos valores africanos: el respeto a los ancianos, a la mujer como madre, la cultura de la solidaridad, la ayuda recíproca, la hospitalidad, la unidad, la vida, la honestidad, la alegría y el respeto a la palabra dada.

Queridos jóvenes, he querido presentar como un calidoscopio, una mirada personal sobre este continente en forma de corazón. La vida misionera es apasionante y vale la pena jugarse desde el fondo del corazón. Vengo de jurar para siempre, mi fidelidad y amor por este continente y su gente en la Sociedad de las Misiones Africanas. ¡Cuento con la ayuda del Espíritu Santo, motor de la misión, y la oración de todos ustedes!

Los abraza.

P. Carlos Bazzara - Sacerdote de Córdoba perteneciente a la Sociedad de Misiones Africanas

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