Una Iglesia misionera es la que siente las esperanzas de sus prójimos como propias, se organiza para salir al encuentro de las multitudes hambrientas de alegría, de paz y de amor.
Conscientes de que Cristo ha vencido todo mal, el misionero lleva a Cristo, Él lo capacita para ser instrumento de salvación, y sin Él no lo sería.
La paz les dejo MI PAZ les doy es el don del Jesús pascual, que muere por los pecados de las multitudes, y delimita el mal con su misericordia y perdón, y lo vence definitivamente en la resurrección. Solo Dios puede esta victoria.
Esta la Buena Noticia , es la gran noticia, en la que estamos invitados a sumergirnos por entero y solo renovados, convencidos y convertidos a ella, podremos anunciarlas con Palabras y de Verdad.
Por esto la Cuaresma es el tiempo privilegiado de la peregrinación interior hacia Aquél que es la fuente de la misericordia y tiempo privilegiado de salir a compartir con los sedientos de felicidad de hoy, la invitación de Jesús a reconocer estas fuentes de vida inagotable (Jn 4) que llevan hasta la vida eterna.
Con la mirada y los sentimientos de Cristo en nuestro corazón vivamos juntos este tiempo de conversión.