del cuadernillo 'Descubrir la misión de la vida, y la vida como misión' - OMP Argentina 2007
La animación misionera es la acción por la cual se forma y se informa al pueblo de Dios para responder a la misión universal de la Iglesia promoviendo vocaciones para el servicio de la evangelización y la promoción humana entre los no cristianos (RMi 83). Toda animación busca despertar la cooperación misionera y junto con la animación debemos sumar la formación y la espiritualidad que capacite y alimente el corazón universal como el de Cristo que dio la vida por todos.
La Iglesia misionera es la Iglesia que está destinada a llevar la palabra de Jesús, a ir y a hacer discípulos de Cristo, sin límites de frontera. La pasión por "la Buena Nueva" es la que nos reúne y nos anima a celebrar liturgias, orar, experimentar el amor al prójimo en acciones solidarias, en cualquier parte del mundo.
Se es misionero con el testimonio de toda la vida, en nuestras familias, en nuestro barrio, en nuestro pequeño circuito cotidiano (estudio, trabajo, club, etc.) es un modo de adentrarse hondamente en la misión. Trabajar en los territorios propios, cercanos, es la tarea que luego universalmente podrá extenderse, según la inspiración, el progreso en el trabajo misionero, la alegría por las experiencias enriquecedoras que surgirán naturalmente de llevar a Cristo.
No hay límites, decíamos antes. Quizá uno no viaje nunca a una tierra lejana, o tal vez sí. Lo más importante es el camino misionero hecho a conciencia. Enseñando catequesis, puedes ser misionero. Solidarizándose con el prójimo, sos misionero. Atendiendo las necesidades del ‘otro', estás en misión.
Las experiencias son únicas. A veces, hasta pueden resultar un tanto incómodas. Probablemente, las cosas que más nos cuestan son aquellas que Jesús primero nos pide sean superadas. No pongamos límites a la confianza que el Señor nos tiene.
La Evangelización es la misión primaria de toda la Iglesia. La Iglesia existe para evangelizar. Fuimos llamados a evangelizar. Podemos hacerla por proclamación, como lo hizo Jesús, marchando desde Galilea a otras ciudades. Podemos evangelizar por vocación, invitando a otros a reunirse bajo un interés común; por atracción, personas que se reúnen por el solo hecho de sentir la misma misión en su corazón; por irradiación, al estilo Madre Teresa, cuyo accionar, entre muy pocas palabras atraía a las personas a tal punto de querer tocar y estar entre sus más pobres entre los pobres, y enfermos terminales.
Se puede también evangelizar por contagio, como una vela que enciende a otra, un pasaje de luz, persona a persona. Muchas veces esto sucede sin palabras, por las actitudes. Y finalmente, la forma menos visible, la evangelización por "fermentación", como dijo Jesús en la parábola de la mujer que trabajaba con harina.
La medida de la levadura hizo fermentar toda la masa. Así, se ejemplificó la espiritualidad, la intensidad de la transmisión, el fuego del Espíritu Santo, evangelización de la cultura para el Reino de Dios.
La evangelización es la finalidad de toda la actividad misionera de la Iglesia. El primer evangelizador fue Cristo. Nosotros somos sus seguidores. Fruto del trabajo del apostolado misionero es la renovación de este seguimiento, que conlleva un proceso personal y comunitario.
La Palabra nos ilumina
Hechos 1,8
"Recibiréis la fuerza del Espíritu Santo que vendrá sobre vosotros, y seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría, y hasta los confines de la tierra ".