Octubre: Mes de las Misiones

Tu compromiso nos ayuda. ¡Anunciemos a Jesús!

El «Octubre Misionero» nos ayuda a ponernos en estado de misión

¡Que nadie se quede de brazos cruzados!

Vocaciones NativasEn la vocación misionera de la Iglesia pueden considerarse dos aspectos: la misión hacia los demás cristianos, los que ya escucharon hablar de Jesus, y la misión hacia fuera o misión sin fronteras, en que los cristianos estemos dispuestos ir a la otra orilla, allí donde Jesús todavía no es reconocido como Dios y Señor. Aquí es donde el mundo espera que la Iglesia latinoamericana y caribeña tenga un compromiso más significativo (D.A.376); es decir, que no nos encerremos en nosotros mismos y demos de nuestra pobreza. Por eso nuestro continente ha sido llamado el Continente de la esperanza.

Nuestro Octubre Misionero de este año tiene la particularidad de apoyar dos finalidades fundamentales de la Misión Continental de la que nos hablan nuestros Obispos y que todos los bautizados estamos llamados a vivir:

- Animar la vocación misionera de los cristianos

- Que cada comunidad cristiana se ponga en estado de misión permanente

Jesús invita a todos a participar en su Misión. ¡Que nadie se quede de brazos cruzados! Ser misionero es ser anunciador de Jesucristo con creatividad y audacia en todos los lugares donde el Evangelio no ha sido suficientemente anunciado o acogido, en especial, en los ambientes difíciles y olvidados y más allá de nuestras fronteras (Aparecida mensaje final 4). Todo discípulo de Jesús necesariamente tiene que ser misionero. Así formó Jesús a sus discípulos. En la medida que se iban identificando con su modo de vida los enviaba a predicar, a curar a los enfermos y luchar contra el mal (cfr. Mc 3,14-15). En la experiencia formadora de Jesús es imposible separar el discipulado de la misión. A cada uno de los que él iba llamando para que estuvieran con él los enviaba a predicar.

Vocaciones NativasHay que reconocer que la Iglesia de América Latina ha sido muy limitada en cuanto a la Misión ; no así las Iglesias europeas. Solamente en las últimas décadas ha ido surgiendo con fuerza la inquietud misionera en el continente. Las conferencias Generales del Episcopado y los COMLA (Congreso Misionero Latinoamericano) han jugado un papel importante en el despertar misionero de nuestra Iglesia. Pero lo que nos pide Aparecida es mucho más. Que todos los que hemos aceptado la invitación de Jesús a hacernos discípulos nos hagamos igualmente misioneros. Discípulos y misioneros son como las dos caras de una misma moneda: cuando el discípulo esta enamorado de Cristo no puede dejar de anunciar al mundo que sólo El nos salva (Hch 4,12). En efecto, el discípulo sabe que sin Cristo no hay luz, no hay esperanza, no hay amor, no hay futuro (Aparecida, Discurso Inaugural 3).

Para que el Octubre Misionero nos ayude a vivir en estado de misión, los invitamos a leer y profundizar la Carta Pastoral de nuestros obispos con ocasión de la Misión Continental y a rezar por ella.

Oración por la Misión Continental

Misión ContinentalQuédate con nosotros, Señor,
acompáñanos, aunque no siempre
hayamos sabido reconocerte.

Tú eres la Luz en nuestros corazones,
y nos das tu ardor con la certeza de la Pascua.
Tú nos confortas en la fracción del pan,
para anunciar a nuestros hermanos
que en verdad Tú has resucitado
y nos has dado la misión de ser testigos
de tu victoria.

Quédate con nosotros, Señor,
Tú eres la Verdad misma,
eres el revelador del Padre,
ilumina Tú nuestras mentes con tu Palabra;
ayúdanos a sentir la belleza
de creer en ti.

Tú que eres la Vida ,
quédate en nuestros hogares
para que caminen unidos,
y en ellos nazca la vida humana generosamente;
quédate, Jesús, con nuestros niños
y convoca a nuestros jóvenes
para construir contigo el mundo nuevo.

Quédate, Señor, con aquellos
a quienes en nuestras sociedades
se les niega justicia y libertad;
quédate con los pobres y humildes,
con los ancianos y enfermos.

Fortalece nuestra fe de discípulos
siempre atentos a tu voz de Buen Pastor.
Envíanos como tus alegres misioneros,
para que nuestros pueblos,
en ti adoren al Padre, por el Espíritu Santo.

A María, tu Madre y nuestra Madre,
Señora de Guadalupe, Mujer vestida de Sol,
confiamos el Pueblo de Dios peregrino
en este inicio del tercer milenio cristiano.
Amén.

(Tomado del magisterio de Benedicto XVI en Aparecida)

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