Octubre: Mes de las Misiones

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Testimonio misionero

Denis Chane-Sing-Guan

Testimonio misionero en el BronxHace 11 meses que estoy en el Punto Corazón Carlos de Foucauld, y éste tiempo no hizo más que reforzar ésta impresion, esta intuición, este nuevo deseo, que nació apenas comenzada mi anterior misión en Nueva York, a fines del 2006... y a partir de allí, ésta convicción nunca dejó de crecer, de amplificarse. Fue entonces que se me concedió realizar una 2ª experiencia de misión, con el fin de confirmar o deshechar ésto que siento. ¿Que podría hacer para vivir lo mejor posible éste tiempo, fuera de mi excepcional comunidad de Bronx?

Es cierto que Cristo está también presente en Argentina... ¡ y de qué manera! En mi nueva comunidad, mis nuevos amigos, estos nuevos rostros, mis criterios, mis juicios, mis actitudes, mi comportamiento, mis compromisos, tantas pequeñas cosas, pequeños gestos gratuitos que aprendo a descubrir, a realizar, a amar. Sin embargo, hoy me doy cuenta que lo que busco más que nada a través de todo esto, es ésta tensión, esta unión, esta constante intimidad con Cristo, hasta quedar totalmente impregnado y fundido en El. Que mi mirada se dirija sólo a ÉL, que mi alma se enamore de ÉL.

¿Por qué yo y no tal o tal otro? Por qué pese a todo, EL posa su mirada sobre mí? ¿Por qué hoy y no antes? No logro responder a ninguna de éstas preguntas, y tal vez sea mejor así. Un misterio tan grande, tan enigmático. Una profunda conciencia de ésta desproporción inmensa, desmesurada, que me sobrepasa totalmente, entre el llamado y mi pobre respuesta. Sin embargo, confío en Él. Esta libertad suprema, esta luz tan interior, esta paz en mi espíritu, esta armonía en lo más profundo de mi corazón, están en mí como nunca antes. Nada puede frenar todo ésto. Sólo sé que todo es un doN... Haber encontrado Punto Corazón es pura gracia. A partir de ese momento, es como si « comencé a vivir », a renacer ; un dinamismo extraordinario que compromete toda mi vida y me provoca a una renovación total, definitiva.
Sin dudas que éste ministerio tendrá sus dificultades, pero yo solamente las supongo, sobre todo en éste tiempo de desprecio por nuestro Papa Benedicto XVI ; de la soledad que muchas veces nos acecha, de la incomprensión. Pero siento tanto deseo- a decir verdad, «me quema» - de gritar desde lo alto de las montañas, y con todas mis fuerzas, SU RESURRECCION... Brindar, entregar Su perdón, la gran misericordia de Dios, ante todo por mí mismo y por cada ser humano. Infinitas gracias de las que he beneficiado y sigo beneficiándome día a dia, cada vez que me arrodillo para suplicarlas sin cesar.

Aún si ésta decisión está mezclada,por supuesto, de una cierta aprehensión, tengo la certeza de no estar solo. Sé que no cuento solamente sobre mi pequeñez, sino que más bien confío en la gran comunidad de santos y de ángeles. Que sólo EL sea mi fuerza, que sea transparente en su Presencia, para que EL crezca en mí.

Para realizar ésto, para saciar ésta sed inconmensurable, deseo conocerlo aún más, mejor, de satisfacer ésta sana curiosidad de la rica tradición cristiana. Testimoniar, comunicar, transmitir esta abundancia de vida, de esperanza, de enseñar, anunciar alegremente el Evangelio a todas las personas...a tantas personas que lo necesitan. Hacerme todo a todos. Ser permanentemente Su porta Palabra.

Para que todos hagan la experiencia de Cristo. En efecto, que hay más bello que ésto ? que hay de más grande , mas entusiasmante que cooperar a difundir la Palabra de Dios en el mundo?

«La mejor cosa que una persona puede esperar de otra, aquí en la tierra, es que la conduzca a Dios. Lo mejor que alguien puede ofrecer a otro, es la transmisión de la fe »

Desbordante de gozo por los once meses transcurridos en Villa Jardín, con signos concretos que me reconfortaron, me orientaron, he decidido avanzar hacia el sacerdocio. Continuar el discernimiento con Punto Corazón, dar un paso suplementario. Es así que fui aceptado en la Fraternidad sacerdotal de Molokai, y que a partir de septiembre 2009, comenzaré a estudiar en el seminario de Castille, perteneciente a la diócesis de Fréjus-Toulon.

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