Octubre: Mes de las Misiones

Tu compromiso nos ayuda. ¡Anunciemos a Jesús!

«Tu compromiso nos ayuda: ¡Anunciemos a Jesús!»

Guión para el Domingo Mundial de las Misiones

ENTRADA:

La invitación que hoy nos hace la Iglesia en la Jornada Mundial de las Misiones, bajo el lema Tu compromiso nos ayuda: ¡Anunciemos a Jesús! es: escuchar con actitud de discípulo la Palabra de Dios para descubrir en ella, la Sabiduría divina, que sólo en Jesucristo hay salvación y Vida Eterna. Por Él vale la pena dejarlo todo, seguirlo y proclamarlo al mundo.

Para comenzar nuestra celebración cantamos...

RITO PENITENCIAL

Con infinita confianza en la misericordia divina pedimos perdón por nuestras faltas y pecados:

Tú, que miras con amor a aquel que te busca como Maestro, Señor ten piedad.

Tú, que entregaste tu vida por nuestra salvación, Cristo ten piedad.

Tú, que prometes un tesoro en el cielo para los que proclaman la Buena Nueva , Señor ten piedad.

LITURGIA DE LA PALABRA

Primera Lectura (Sab 7, 7 -11)

La Sabiduría pedida por Salomón es la ciencia sabrosa que entraña a la vez el saber y el sabor que invita a amarla y a preferirla sobre todo.

Salmo Interleccional (Sal 90 (89), 12 -17)

La meditación sobre la vida del hombre nos lleva a suplicarle a Dios: ¡Sácianos de tu misericordia y nuestra vida será alegría y júbilo!.

Segunda Lectura (Heb 4, 12 -13)

La Palabra de Dios revela los deseos y las intenciones del corazón.

EVANGELIO (Mc 10, 17 -30)

El seguimiento del Señor, que implica dejarlo todo y proclamar la Buena Nueva , tiene su recompensa aquí y en la Vida Eterna. Para la proclamación del Santo Evangelio nos ponemos de pie y cantamos Aleluya.

ORACIÓN UNIVERSAL

CelebraciónA cada intención respondemos: Acrecienta, Señor, nuestro compromiso misionero.

Para que el Pueblo de Dios, que recibió de Cristo el mandato de predicar el Evangelio a todas las creaturas asuma con empeño su responsabilidad misionera. Oremos.

Para que el Papa, los Obispos y todos los fieles proclamen con el testimonio de vida y la palabra, que solamente en Cristo el hombre encuentra su felicidad y la Vida Eterna. Oremos.

Para que este Año sacerdotal suscite en muchos jóvenes del mundo entero, el deseo de dejarlo todo y seguir a Jesús Sumo y Eterno Sacerdote. Oremos.

Para que la Misión Continental descubra a todos los pueblos americanos que su verdadera riqueza está en la fe con la que fueron fundados y crezca la conciencia de ser discípulos misioneros. Oremos.

Para que las Obras Misionales Pontificias promueva el espíritu misionero en nuestras comunidades. Oremos.

Para que no falte la cooperación espiritual y material para que las obras de evangelización se lleven a cabo. Oremos.

Para que todos los grupos misioneros al escuchar la Palabra de Dios, encuentren nuevo vigor en su servicio a la humanidad entera. Oremos.

Para que cada uno de los misioneros dispersos por el mundo, encuentren corazones bien dispuestos para recibir el anuncio de la Buena Nueva de Jesús. Oremos.

Liturgia de la Eucaristía

Monición para la Colecta

Con generosidad compartamos nuestros dones materiales para la extensión del Reino. Cantamos...

PRESENTACIÓN DE LOS DONES

Junto con el pan y con el vino acerquemos nuestro compromiso de participar en la misión con acciones concretas, una Biblia que nos recuerda la necesidad de conocer la Palabra de Dios para anunciarla, un rosario misionero para que acompañemos con nuestra oración la misión que se realiza en los cinco continentes y el logo de las OMP, que testimonie la labor de las Obras Misionales Pontificias, como instrumento privilegiado de la misión universal.

Cantamos...

COMUNIÓN

La Eucaristía es la riqueza que no podemos ocultar a nadie y que debemos ofrecer como garantía de salvación a todos los hombres, es la fuerza interior de todo misionero. Cantamos...

MONICIÓN FINAL

Al retomar nuestras actividades, una vez alimentados con el Pan de la Palabra y la Eucaristía , ¡Anunciemos a Jesús!, con nuestras palabras y nuestra propia vida. Nos despedimos cantando...

Sugerencias para la Homilía del Domingo Mundial de las Misiones

Celebración¡Qué providencial el Evangelio de hoy, cuando estamos celebrando el Domingo Mundial de las Misiones! Para aquel hombre que se sentía atraído hacia una mayor cercanía a Dios, Jesús le propone ser su discípulo: ven y sígueme. Ser discípulo, ser cristiano, significa compartir la vida entera con Él, las alegrías, los sufrimientos, los gozos, las tristezas. El hombre se entristeció y se fue apenado porque poseía muchos bienes. De ello deducimos que Jesús lo invitaba a la verdadera felicidad, a la verdadera alegría. ¡Qué equivocados estamos cuando pensamos que ser cristiano, que ser discípulo, es simplemente no hacerle mal a nadie! Castellani dice que los pecados de omisión son los únicos que Dios no puede perdonar, porque no tienen materia. Baste recordar el pasaje del juicio final: tuve hambre y ustedes no me dieron de comer... (cf Mt 25, 31 ss). Los hechos de los Apóstoles nos traen la conocida frase del Señor: la felicidad está más en dar que en recibir (Hch 20, 35).

Cuánto más feliz el que se atreva a vender todo, a un desprendimiento radical!

Porque la propuesta de Jesús es radical: dejar casa, hermanos y hermanas, madre y padre, hijos o campos, por mí y por la Buena Noticia. No hay que entender esta propuesta de Jesús para unos pocos: sacerdotes, religiosos, religiosas. La propuesta es para todos.

¡Nada nos pertenece! ¡Todo es recibido gratuitamente!

El desprendimiento no es para elegir la carencia en sí misma, sino para enriquecer a otro. Para los pobres, para mejorar su suerte, para erradicar la miseria infrahumana. Vende y dalo. No es vender por vender... El Señor nos quiere sacar de la mediocridad, de la chatura.

Para Dios todo es posible. El aprender a despojarnos no es algo que podamos lograr con nuestras propias fuerzas. Necesitamos su gracia. La oración inicial de este domingo reza: te pedimos que tu gracia siempre nos preceda y acompañe, y nos ayude en la práctica constante de las buenas obras.

Nuestro anuncio decidido, con palabras y obras, de Aquel a quien seguimos, nuestra oración perseverante y nuestra cooperación material por todas las misiones para que Cristo sea seguido, amado y proclamado ¡a todos! son un modo maravilloso de encarnar el Evangelio de este domingo mundial de las misiones... con una diferencia: ¡un final feliz!

María, Reina de las Misiones, modelo de entrega generosa a Dios, intercede por nosotros.

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