¡Y pudimos estar en la Beatificación de Juan Pablo II! Como una bendición de Dios teníamos un entrada de la Secretaria de Estado del Vaticano, para poder participar de la beatificación desde la “Loggia del Maggiordomo” que es exactamente sobre una de las terrazas de la plaza, muy cerca de donde estaba ubicado el altar mayor. En el camino a la Basílica de San Pedro, a las seis de la mañana (la misa comenzaba a las 10:00hs) tuvimos que hacer mucho esfuerzo para poder llegar a la puerta “Santa Ana” por donde debían ingresar quienes, como nosotros, teníamos las entradas de la Secretaria de Estado. A las 6:00hs, en nuestro camino, ya encontramos la plaza llena y las calles más próximas también. Muchos habían dormido en el suelo conservando el lugar desde el día anterior. Tuvimos la impresión de que no solamente era la Beatificación de Juan Pablo II, sino también una de las Jornadas Mundiales de la Juventud convocadas por él. Los jóvenes presentes eran muchísimos y de todo el mundo. Por supuesto que los jóvenes polacos también eran muy numerosos.
Había un clima de fiesta, de oración, de una intensa alegría compartida por todos y de profunda emoción, podríamos decir que se sentía entre nosotros la presencia de este santo Papa de nuestro tiempo que tanto ha amado a la Iglesia.
Una vez comenzada la Beatificación, al momento de descubrir la imagen de Juan Pablo II, y ante la proclamación de su santidad, todos nos emocionamos y la plaza se llenó de aplausos por más de 15 minutos. Después el Papa Benedicto XVI, en su homilía, ha hecho referencia al pedido del Pueblo de Dios, aquel día en que se celebraba la misa de cuerpo presente del Juan Pablo II, cuando en la plaza se leía en grandes carteles que la gente había llevado “Beato súbito” , diciendo “ hoy es el día en que se cumplen aquellas palabras”. Era una fiesta y una gracia muy grande, esperada por todo el Pueblo de Dios. En medio de la plaza algunos tenían suspendido en el aire, unos globos rojos con un cartel que decía “Demos gracias a Dios” y que en el momento de la proclamación del nuevo beato los soltaron en medio de los aplausos.
Además de la numerosa cantidad de fieles de todo el mundo, participaron de la Beatificación, una gran cantidad de obispos, cardenales, sacerdotes y religiosas. También estuvieron presentes 17 presidentes de distintos países, 7 primeros ministros, 6 miembros de casa reales y representantes de 87 gobiernos del mundo. Los oíamos hablar en distintas lenguas, muchos de los fieles vestidos con trajes típicos de sus lugares de origen, todos compartíamos la misma alegría.
Al iniciar la celebración, como en un único aplauso, todos pudimos gozar de la presencia del Papa Benedicto XVI que entraba con el “Papa móvil” pasando en medio de la gente y saludando como el Pastor que conoce a sus ovejas y ellas lo conocen a él. Todo ha sidopreparado con mucha dedicación, desde la ornamentación hasta los mínimos detalles de la liturgia. También al Papa se lo sentía emocionado al hablar de la figura de Juan Pablo II, en su homilía pudimos intuir en sus palabras, la descripción entrañable de un amigo hacia su amigo, de alguien que lo conocía de muy cerca y a quien amaba profundamente.
Otro momento sumamente importante durante la celebración ha sido la entrada de las reliquias de Juan Pablo II, llevadas por una de las religiosas que cuido a Juan Pablo II hasta sus últimos momentos y otra religiosa que fue quien recibió el milagro de la curación.
Que el Beato Juan Pablo II, nos alcance del Señor todas las bendiciones y gracias que necesitamos para vivir cada día más como verdaderos discípulos misioneros de Jesús.
Hna. Mariel Robledo, hsj - Secretaria Nacional Propagación de la Fe