Representantes de varias diócesis del País, se reunieron el 22 y 23 de noviembre, en la Sede de Obras Misionales Pontificias, para Formarse y proponer líneas de acción concretas, alentados por el carisma y objetivo de la Obra San Pedro Apóstol, que fundada en 1889 por las laicas Juana Bigard y su madre, Estefanía nos invitan a seguir creciendo en la sensibilización del Pueblo de Dios sobre la importancia del CLERO LOCAL en los TERRITORIOS DE MISIÓN y la invitación a colaborar espiritual y materialmente en la formación de los candidatos al sacerdocio y a la vida consagrada.
Fueron dos días de intenso trabajo, en los que sin lugar a duda se vio la acción del Espíritu Santo, ya que más allá de nuestro esfuerzo y preparación desde hace ya varios meses, los resultados superaron todas nuestras expectativas. Dos fueron los Objetivos que nos convocaron:
- Capacitarnos para la animación misionera de la OSPA en nuestras diócesis.
- Reflexionar juntos y aunar criterios en nuestra tarea como animadores de la Obra.
En el transcurso del Encuentro de Formación, estos dos objetivos se convirtieron en el gozne donde giró, de manera sencilla pero con una impronta bien marcada, la reflexión y formación para unirnos en una acción concreta en el proyecto de la Iglesia Universal por invitación de nuestro Papa Benedicto XVI. Esta urgencia surge de la realidad en la que se encuentran varios seminarios en territorios de misión, los cuales están al borde de cerrar sus puertas por falta de recursos (sólo uno de ellos cuenta con 600 seminaristas). Esto sin olvidar las vocaciones locales.
Los momentos que marcaron un antes y un después en las vidas de los que nos encontrábamos en la Casa de Obras Misionales Pontificias, fueron los testimonios presentados por dos Vocaciones Nativas. En la tarde del sábado, la Hna. Giorgina , originaria de Ghana presentó La realidad de las vocaciones nativas en tierras de misión . Luego el domingo por la mañana, el P. Joan Damassene , nacido en Ruanda, tuvo a cargo la ponencia sobre Espiritualidad Misionera . Ambos Misioneros, son nativos y han recibido su formación en sus propios países del Continente Africano, prestando ahora su servicio misionero en la República Argentina. Nos han iluminado con su ejemplo, no solo de generosidad y donación, sino de Testimonio concreto de vida entregada por amor a Jesucristo y su Iglesia.
