Identidad...

«La Obra fue fundada para sensibilizar al pueblo cristiano acerca del problema de la formación del clero local en las Iglesias de misión y para invitarlo a colaborar espiritual y materialmente a la formación de los candidatos al sacerdocio»


Los fondos obtenidos con la fundación de becas de estudio, el pago de pensiones, las cuotas y otros donativos, han hecho posibles la erección y el desarrollo de numerosos seminarios diocesanos mayores y menores. De esta forma, la Obra ha contribuido ampliamente al desarrollo del clero local y continúa desempeñando un papel muy importante.
En los últimos tiempos, la Obra ha ampliado progresivamente sus objetivos al conceder también una ayuda para la formación de los candidatos y candidatas a la vida religiosa" (Est. Cap. 11, art. 11, 15, 16).
La sensibilización, por tanto, del Pueblo de Dios sobre la urgente necesidad de sacerdotes, religiosos y religiosas en las Iglesias Jóvenes y la ayuda espiritual y material a su formación son los objetivos específicos de esta Obra en el conjunto de las cuatro Obras Misionales Pontificias. No obstante la claridad de los mismos, es necesario resaltar las dimensiones que, en "la intuición certera" -en frase de Juan Pablo II- de su fundadora, iban incluídas, ya que, como expone el Papa en su carta Apostólica con motivo del centenario de esta Obra, "falta mucho camino por recorrer hasta conseguir que todas las diócesis dispongan de número suficiente de sacerdotes autóctonos".
Y todo ello, desde la firme convicción de que "merced a su ministerio -dice el Papa-, toda la comunidad se cohesiona sobre la base de su participación en el sacrificio redentor de la Eucaristía, recibe en el sacramento de la penitencia los dones misericordiosos del perdón y de la reconciliación, y la asamblea de los fieles es conducida por los dispensadores de los misterios de Dios, unidos a los obispos, en comunión con el sucesor de Pedro".

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