Obras Misionales Pontificias de Argentina

Jornada Nacional de la OSPA 2010Jornada Nacional de la
Obra San Pedro Apóstol

22 de mayo de 2011

¿Por qué ayudar a las Vocaciones Nativas?

Es la obra más grande que uno puede realizar: ayudar a formar un sacerdote o una religiosa nativa de Asia, África u otro territorio misional, a través de la Obra de San Pedro Apóstol.

Usted puede tener UN HIJO SACERDOTE ayudándole espiritual y económicamente a un seminarista para su formación.

Jornada Nacional de la OSPA 2010

Usted puede dar a los más necesitados del mundo, un Apóstol más, un Sacerdote.

De su generosidad depende la formación de un Sacerdote. De un Sacerdote depende la salvación de muchas personas.

«No podemos consentir que por falta de recursos económicos, se pierda ni una vocación al sacerdocio» (Juan Pablo II).

Jornada Nacional de la OSPA 2010

«No cerremos nuestro corazón, lo que hemos recibido de la bondad de Dios, démoslo por nuestra parte con alegría (Juan Pablo II, Carta Apostólica Centenario OSPA, 1989).

Vocaciones Nativas

Jornada Nacional de la OSPA 2010

El proceso de evangelización en lugares de misión necesita de vocaciones autóctonas. El Evangelio debe encarnarse en tierras de misión asumiendo las reíces culturales de esos pueblos, custodiando sus valores autóctonos, ricos en la variedad de expresiones e incluso de idiomas, caminos primilegiados de evangelización. El Señor sigue llamando a los que «Él quiere» y donde quiere para que esté con él y para enviarlos a predicar (cf. Mc 3, 13-14).

Oración de S.S. Benedicto XVI

Jornada Nacional de la OSPA 2010

Te rogamos por nuestros hermanos y hermanas que han respondido sí a tu llamada al sacerdocio, a la vida consagrada y a la misión.

Haz que sus existencias se renueven de día en día, y se hagan evangelios vivientes.
¡Señor misericordioso y santo,
sigue enviando nuevos operarios
a la mies de tu Reino!

Ayuda a los que has llamado a seguirte en este tiempo nuestro; haz que contemplando tu rostro, respondan con alegría a la maravillosa misión
que les has confiado por el bien de tu Pueblo y el de todos los pueblos.

Por Jesucristo nuestro Señor, Amén

Para quienes desean colaborar con las Vocaciones Nativas en Tierras de Misión - OSPA

  • Cheque o Giro Postal (no telegráfico) a nombre de Obras Misionales Pontificias - Sucursal 13 del Correo Argentino
  • Depósito bancario en cualquier sucursal del Banco Santander Río: cuenta corriente en pesos 197/1716/3
  • Depósito bancario en cualquier sucursal del Standard Bank: cuenta corriente en pesos 510-02100256/54
Importante:

Enviar comprobante de depósito vía fax (011) 4862 4136 ó vía mail con sus datos y aclarar que su colaboración es para la OSPA.

«Sufriré mucho, pero si a este precio la pequeña semilla de mostaza debe germinar y crecer, yo sería culpable si lo rechazara» - Juana Bigard

Jornada Nacional de la OSPA«Gracias a la colaboración de innumerables hermanos y hermanas llamados a trabajar para esta Obra, un gran número de vocaciones sembradas en las jóvenes Iglesias han podido germinar y producir frutos de gracia y salvación. Han sido construidos y equipados pequeños y grandes seminarios, así como casas de formación para la vida religiosa a fin de responder a los deseos de aquellos que querían consagrar radicalmente su vida a la proclamación del Evangelio».

«¡Qué bellas páginas de la historia de la Iglesia han escrito en los diversos continentes los socios de la Obra de San Pedro Apóstol! ¡Cuántos sacerdotes, religiosos y religiosas han tenido, gracias a esta Obra, la alegría de seguir su vocación! Durante mis visitas pastorales a las Iglesias locales, es para mí motivo de alegría reunirme con los sacerdotes y seminaristas, los religiosos y las religiosas provenientes de estas comunidades».

«Es necesario subrayar aquí la parte que corresponde a la Obra de San Pedro Apóstol en este desarrollo. En efecto, desde el siglo pasado ha trabajado eficazmente para que todas las Iglesias puedan beneficiarse del ministerio de aquellos hijos que el Señor ha llamado. La Obra, aportando un apoyo espiritual y material a los pioneros del clero local, ha desempeñado un papel de primer plano, gracias a la participación generosa de innumerables fieles».

«¿Cómo no evocar, en este contexto, la figura de las dos fundadoras de la Obra, Juana Bigard y su madre Estefanía, mujeres de gran corazón a quienes el Espíritu Santo hizo ver claramente la necesidad de un clero autóctono para la implantación de la Iglesia? Ellas comprendieron la llamada de Dios para consagrar sus recursos, sus energías, y toda su vida a la promoción del Evangelio por medio de la formación de los sacerdotes así como de hombres y mujeres consagrados, y supieron forjar con entusiasmo y tenacidad un instrumento apto para la realización de este noble propósito».

«Juana Bigard, en particular, que se había ofrecido en holocausto a la voluntad de Dios, conoció en el curso de los años el misterio de la cruz que había presentido: "Sufriré mucho -escribía en 1903- pero si a este precio la pequeña semilla de mostaza debe germinar y crecer, yo sería culpable si lo rechazara". Desde luego, su generoso sacrificio ha sido fecundo. La Obra de San Pedro Apóstol le debe mucho, pues ella pudo desempeñar su papel y favorecer realmente el crecimiento del número de las vocaciones en las Iglesias jóvenes».

«Me complace subrayar aquí el afecto de las señoras Bigard hacia la Sede Apostólica. Incluso el nombre que eligieron para la Obra naciente manifiesta su fidelidad hacia la Iglesia de Cristo. Desde León XIII, mis predecesores no han dejado de animar la Obra y con agrado han dado su bendición a las fundadoras y a todos los asociados, pues ellos apreciaban en esta iniciativa una cooperación preciosa para su misión pastoral de evangelización».

«El Papa Pío XI, a quien se dio el título de "Papa de las Misiones", quiso consolidar aún más los fundamentos espirituales de la Obra, atribuyéndole una Patrona especial: proclamó protectora perpetua de la Obra de San Pedro Apóstol a Santa Teresa del Niño Jesús y del Santo Rostro, el 23 de julio de 1925, el mismo año de su canonización y dos años antes de declararla Patrona principal de las misiones de todo el mundo junto con San Francisco Javier».

«La intuición fue profundamente precisa: por su testimonio y por su intercesión, Teresa puede inspirar y sostener esta Obra de gran importancia para el desarrollo de las Iglesias de reciente fundación».

«Teniendo en cuenta la amplitud de la tarea que compete a los sacerdotes y a los religiosos en el mundo actual, y considerando las múltiples dificultades que encuentran en el apostolado, es preciso cultivar, consolidar y formar las vocaciones suscitadas por Dios. Y esta labor corresponde sobre todo a los seminarios menores y mayores. Estas instituciones tienen necesidad de la cooperación generosa de todos los fieles para poder dar a los candidatos al sacerdocio la formación equilibrada que necesitan. El crecimiento del clero autóctono podría detenerse a causa de la insuficiencia de los recursos disponibles. Según el testimonio de numerosos obispos de los países de misión, más de una diócesis hoy día correría el peligro de ver reducida su esperanza de contar con un clero autóctono, si no gozara de la ayuda aportada por la Obra de San Pedro Apóstol. No cerremos nuestro corazón: ¡lo que hemos recibido de su bondad, démoslo también nosotros con alegría!»

«Espero que se lleven a cabo iniciativas encaminadas a despertar la atención y el interés del Pueblo de Dios sobre el don de la fe que se transmite de generación en generación en la Iglesia por la gracia de Dios y el testimonio de los fieles».

«En este campo conviene mencionar, para rendirles el homenaje que se merecen, a las numerosas mujeres de todas las condiciones -solteras, madres de familia, viudas o abuelas- que desempeñan un papel primordial no sólo en la transmisión de la fe sino también en la continuidad de la Obra hoy, pues son las principales colaboradoras y frecuentemente gracias a ellas se perpetúa el sentido de la Iglesia misionera en las familias cristianas».

«Desde sus comienzos, la Obra de San Pedro Apóstol pedía a sus miembros que invocaran cada día a la Virgen bajo la advocación "María, Reina de los Apóstoles". En este nuevo Adviento de la Iglesia que se encamina hacia su tercer milenio, como Santa Teresa del Niño Jesús, sigamos orando a la Virgen María bajo la misma advocación, para que suscite en la Iglesia muchos apóstoles y discípulos de su Hijo Jesús»

Extractos de la Carta Apostólica de S.S. Juan Pablo II, con ocasión del Centenario de la Pontificia Obra San Pedro Apóstol.Dado en el Vaticano, el 1 de octubre de 1989, festividad de Santa Teresa del Niño Jesús.