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La vocación a la maternidad espiritual y el año sacerdotal

Vocaciones NativasCon ocasión del 150º aniversario de la muerte de Juan María Vianney, el santo cura de Ars, S. S. el Papa Benedicto XVI proclamó un Año Sacerdotal especial desde el 19 de junio de este año hasta la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús del 2010.

La intención de este Año es “favorecer el dinamismo de los sacerdotes hacia la perfección espiritual de la cual depende, sobre todo, la eficacia de su ministerio”. Será un Año para redescubrir la belleza y la importancia del Sacerdocio y de cada Sacerdote, sensibilizando a todo el pueblo de Dios: los consagrados y las consagradas, las familias cristianas y, sobre todo, los jóvenes. Este Año Sacerdotal especial, tendrá como lema: “Fidelidad de Cristo, fidelidad del sacerdote”.

Es por ello que quienes componemos la secretaría de esta Obra y en unión con cada una de las Obras que componen Las Obras Misionales Pontificias, en especial siguiendo las pautas marcadas por el Sr. Director de las mismas, el Pbro. Osvaldo Leone, hacemos nuestros los propósitos más altos y firmes de todos los bautizados, más que en este año en el cual Providencialmente la OSPA, cumple 120 de su fundación, oremos y trabajemos para que ninguna vocación se pierda por falta de recursos.

Como resaltábamos anteriormente, la fecha conmemorativa de la creación de la Obra, esto es, el día en que Juana y su madre Estefanía pusieron el nombre de San Pedro a la Obra fue justamente un 29 de junio, cuando clausurábamos el Año Paulino y estábamos iniciando prácticamente el Año Sacerdotal....¿Pura coincidencia? No lo creemos. De esta manera, haciendo memoria de los 120 años de la Obra y de cuanto contribuyó y contribuye en la formación de los sacerdotes de todo el mundo, nos alientan las palabras y recomendaciones para este Año Sacerdotal, de quien es el Prefecto de la Congregación para el Clero, Cardenal Claudio Hummes, el cual resalta el papel fundamental de la Maternidad Espiritual para con los sacerdotes....no hay acaso mejor ejemplo para esto que el de Juana y de Sta. Teresita, Patrona Celestial de la Obra?

De manera que hoy más que nunca nos urge la Misión de reforzar en todo Bautizado y especialmente, en las mujeres, la Maternidad Espiritual: “Es un año en el que la Oración ante Jesús Sacramentado, se convierte en una indispensable e inigualable ocasión para atraer las Gracias que necesitamos a nivel personal e Iglesia Universal rogando de Dios la santificación de los Sacerdotes y la maternidad espiritual de las religiosas, de las mujeres consagradas y de las mujeres laicas hacia cada uno de los presbíteros, recogiendo frutos de santificación”. “Un año en el que se examinen las condiciones concretas y el sustento material en el que viven nuestros Sacerdotes, en algunos casos obligados a subsistir en situaciones de dura pobreza…. un año de ofrecimiento para presentar el justo homenaje a los Sacerdotes.

Vocaciones NativasEsto nos concierne principalmente hoy a toda la Iglesia, en especial a los ya asociados a la OSPA, para que nuestro testimonio de Docilidad al Espíritu Santo que en la Santísima Virgen María hizo Maravillas, quien concibió al Verbo Divino primero en su corazón, fuente de la maternidad espiritual, sensibilice y contagie la necesidad de cooperación espiritual y material con los más pobres de todos, los seminaristas en los territorios de misión, los sacerdotes tantas veces perseguidos y capaces de dar la vida por amor a Cristo.

Por ello, como Juana Bigard bien lo comprendió “la naturaleza íntima de la Iglesia y el origen primario de su eficacia santificadora, hay que buscarlos en la mística unión con Cristo y tal unión no puede imaginarse separada de la Madre del Verbo Encarnado y que Jesús ha querido unida íntimamente a Sí para la salvación de todo el género humano. Ella es el modelo del amor materno, que tiene que animar a quienes cooperan, a través de la misión apostólica de la Iglesia, en la regeneración de toda la humanidad (Cf. LG n. 65). …los fieles, dirigiendo la mirada a María están llamados a imitar a la primera discípula, la Madre, Madre del Sumo y Eterno Sacerdote, Madre de todos los Sacerdotes…”. (Documentos sobre sacerdocio y maternidad espiritual, Congregación para el Clero, Annus sacerdotalis.org).

Ante esta realidad, quisiera compartir con ustedes, queridos hermanos y hermanas en el Señor, las palabras con las que la Señora Dánica Tomasevic de Sanga, quien colabora en la secretaría nacional de la OSPA aquí en nuestro país, dirigiera en la “Basílica de Nuestra Señora del Tejar”, de la diócesis de Santiago Apóstol, Cartago, Costa Rica, el 13 de agosto del corriente año, a los miembros de la OSPA, lugar donde vive su hija Teresa quien lleva adelante desde hace ya varios años esta Obra Pontificia en dicho país y que completó el tema el 18 de agosto en el Convento de los R. Padres Capuchinos de la diócesis antes mencionada.

PALABRAS DE UNA MADRE A OTRA MADRE

Vocaciones Nativas“La vocación a ser madre espiritual de los sacerdotes es demasiado poco conocida, escasamente comprendida y, por tanto, poco vivida a pesar de su vital y fundamental importancia. Esta vocación a menudo está escondida, invisible al ojo humano, pero apunta a transmitir, en unión con el Espíritu de Dios, vida espiritual…Independientemente de la edad y del estado civil, todas las mujeres pueden convertirse en madre espiritual de un sacerdote y no solamente las madres de familia. También es posible para una enferma, para una soltera o para una viuda. (Benedicto XVI, Encuentro con los sacerdotes y los diáconos, “Maternidad espiritual, Freising, 2006).

Con ocasión del Año Santo Sacerdotal, la Santa Sede vuelve los ojos, a todas las mujeres que en el mundo ejercen la vocación de madres espirituales, vocación de vocaciones, porque podemos ejercerla cualquiera sea nuestra vocación específica. Entre estas mujeres estamos las asociadas a la OSPA, que a ejemplo de Juana Bigard y de nuestra madre Santísima, somos madres de los seminaristas y del clero de todo el mundo. Recordemos que “Hay almas que han recibido la unción a través de la ordenación sacerdotal. Pero hay… también, almas sacerdotales que tienen una vocación sin tener la dignidad o la ordenación sacerdotal. Ellas se ofrecen en unión conmigo y ayudan espiritualmente a la Iglesia de manera poderosa. Jesús nos dice hoy: “Ofrécete como holocausto para los sacerdotes, únete a mi sacrificio para obtener gracias para ellos... La Iglesia y el mundo necesitan un nuevo Pentecostés, un Pentecostés sacerdotal, interior (Palabras de Jesús a una extraordinaria Mujer, la Venerable Concepción de México).

Recordemos también que “los sacrificios y las oraciones de una madre espiritual, favorecen particularmente a los consagrados que se perdieron o han abandonado su vocación. Jesús ha llamado a ésta vocación a innumerables mujeres orantes, que en la cocina, durante el trabajo, rezan continuamente su oración del corazón: “¡Jesús, María, los amo, salven a los sacerdotes!”. Jesús nos dice hoy: “Éstas son acciones insignificantes, pero como tú me las ofreces con tanto amor, concedo a ellas un valor desmedido y las transformo en gracias de conversión para mis sacerdotes y seminaristas” (Sacerdocio y maternidad espiritual, Congregación para el Clero, Annus sacerdotalis.org)
Nuestra Patrona, Santa Teresita, también comprendió la importancia de la maternidad espiritual, del ofrecimiento de las oraciones y de las acciones cotidianas ordinarias por la santificación de los sacerdotes: En una de sus cartas anima a la hermana Celina: “Vivamos por las almas, seamos apóstoles, salvemos sobre todo las almas de los sacerdotes... recemos, suframos por ellos y, en el último día, Jesús será agradecido” (LT 94). En su carta 135, meditando sobre Jn 4, 35 escribe: “levanta los ojos y mira cómo en mi cielo hay lugares vacíos, a Uds. les toca llenarlos. Ustedes son mi Moisés orando sobre el monte (Ex 17, 8 en la lucha contra los amalecitas). Pídanme obreros y yo los enviaré. No espero otra cosa que una plegaria, un suspiro de vuestro corazón”.

Esto es la Maternidad espiritual: la presencia, el acompañamiento, el gravitar en torno al Hijo como su natural y necesario punto de referencia. Dios ha colocado en su familia, la Iglesia, como en todo hogar doméstico, la figura de una MUJER que calladamente y en espíritu de servicio vela por ella y protege su camino a la Patria celestial. Y hoy, nosotros estamos al pie de la cruz. Jesús nos dice: “Aquí tienes a tu Madre, recibámosla como modelo para ejercitar la maternidad espiritual de sus muchos hijos en tierras de misión, hijos que nos necesitan, en cuyo entorno tal vez reinen otras creencias, nadie puede hacer lo que vos harás por ellos. Sé su ayuda, sé su madre, sé la mujer que coopera conmigo en la salvación de la Humanidad. ¿Qué espero de vos? Tu plegaria, tu ofertorio virtuoso, tu ayuda material: toda persona, madre o padre, es responsable del sustento de su hijo… gustosamente se quita el pan de la boca para dárselo, para darlo a uno de la multitud de hijos en tierras de misión…”

OFRECIMIENTO DIARIO POR LA SANTIFICACIÓN DE SACERDOTES Y SEMINARISTAS:

Oh Jesús, Salvador mío, Tú que confiaste a los sacerdotes, - y solamente a ellos -, el poder entregarnos a Jesucristo en la Eucaristía, fin principal de su ordenación sacerdotal, perdonar los pecados, administrar otros Sacramentos, predicar con autoridad la Palabra de Dios y dirigir a los demás fieles a mirar y a subir hacia Ti, por medio de tu Santísima Madre, te ofrezco para la santificación de los sacerdotes y seminaristas, durante este día, todas mis oraciones, trabajos y alegrías, mis sacrificios y sufrimientos. Danos, Señor, sacerdotes verdaderamente santos que, inflamados del fuego de Tu amor, no procuren otra cosa que Tu gloria y la salvación de aquellos a los que Tú encomendaste. Amén.

Señor Jesús, te pido por tus sacerdotes.
Que cuando estén clavados en la cruz del confesionario,
pongas en ellos tu corona de luz en vez de tu corona de espinas.
Que cuando, día a día te traigan al pan convirtiéndolo en tu cuerpo,
ello no se les vuelva rutina sino diario milagro.
Que su trato con las almas sea siempre para dejar en ellas el amor y el valor que Tú nos entregas.
Que en la juventud tengan la fortaleza de tus últimos tres años,
y que en la vejez sigan sintiendo que "Dios alegra su juventud".
Que, sean como Tú, profundamente humanos y perfectamente divinos.
Que cuando el desánimo y la flaqueza los agobien en el camino de su calvario,
estés Tú, como Cireneo, para llevarles la cruz y volvérsela gozo.
¡Y que nunca falte quien dé la vida por ellos, así como Tú la diste por nosotros! Amén.

A TODOS LOS SACERDOTES EN ESTE AÑO SACERDOTAL

Vocaciones NativasSacerdote, sé lo que eres,
este año sacerdotal…
¡Enamórate de Cristo
y déjate conquistar!
¿Te sorprende te piden que seas santo?
¿Qué renueves tu mente y corazón?
¿Qué con Pablo transformes este mundo
para así consagrarlo para Dios?
¿Te sorprende te pidan que seas fiel
al llamado de Dios que es para siempre,
a tu Esposa imperfecta pero santa,
al rebaño traidor e indiferente?
Si pensaras como el Cura de Ars,
si tú fueras consciente de tu don,
si entendieras en serio que tú eres
lo más grande después del mismo Dios.
Dime si eres consciente de quien eres,
que por ti Dios desciende hasta el altar,
con tus manos bendice a cada hombre
y perdona cualquier iniquidad.
Si supieras de veras la grandeza
de este don que el Señor te regaló,
no andarías vacío ni cansado,
morirías hoy mismo de Su Amor.
¡Sacerdote, “levántate y camina”!
Pero no andes altivo, ya lo ves:
Jesús siendo de condición divina
vino al mundo cual siervo y no cual rey.

Sacerdote de Cristo, te preocupas,
por mil cosas te inquietas sin razón,
y una sola tan sólo es necesaria:
es el tiempo exclusivo para Dios.
A los pies del Maestro estar postrado,
meditar su Palabra en tu interior,
invocar al Espíritu Divino
Transformándote en Cristo con Su Amor.
¡Que su Amor indiviso te posea
para dar testimonio con valor!
¡Que su Espíritu Santo te encadene
Y te impulse a ser fiel a tu misión!
Sacerdote, sé lo que eres:
Sólo Cristo y nada más,
nada más ni nada menos:
¡Ten su misma identidad!

Teresa Sanga Tomasevic, Costa Rica, 13 de julio de 2009
Inspirado en las palabras de Su Santidad Benedicto XVI para todos los sacerdotes

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