Propagación de la Fe

«Vayan y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos»

 

La cerilla que encendió el fuego

Paulina Jaricot
Así se denominaba a sí misma Paulina Jaricot cuando debía hablar de la fundación de la Propagación de la Fe. Esta Obra fue fundada oficialmente el 3 de mayo de 1822, con la intención de producir una globalización de la caridad con una clara opción por los más pobres de la tierra y por los que no conocen a Jesús. Es la más antigua de las cuatro Obras Misionales Pontificias. Fue proclamada Pontificia por el Papa Pío XI, el 3 de mayo de 1922.

Y recordemos que, desde el lugar y situación en la que nos encontremos, «Cada uno puede ser la cerilla que enciende el fuego» (Paulina Jaricot)


Destinatarios y servicios

Animación y formación Misionera de:

Grupos Misioneros y Jóvenes.

Ancianos y Enfermos (UEAM).

Familias.

Formación y discernimiento para la Misión Ad Gentes

Organización y Animación del Octubre Misionero y la Colecta Mundial de las Misiones (DOMUND)

Edición de la Revista "Iglesia Misionera Hoy"

Organización y Animación de la Colecta Pro-África.

Quiero ser una Eucaristía viviente


Repetía esta joven laica, cuyas iniciativas estaban apoyadas en una profunda espiritualidad y fidelidad a la Iglesia. Su amor a Jesús presente en la Eucaristía y a la Virgen, fueron el sólido fundamento sobre el que apoyó la Obra de la Propagación de la Fe

En la cruz que el Santo Cura de Ars, su fiel amigo, le había dado, estaba escrito: Solo Dios por testigo. Jesucristo por modelo. María como apoyo y nada más... nada, sino amor y sacrificio


Quiero ir allí, donde la necesidad es más grande

Son las expresiones de Paulina María Jaricot, joven francesa de apenas 20 años, quien en 1819 comienza con genial intuición y sencillez a idear la Obra de la Propagación de la Fe.

Su plan era simple y lleno de vida. Se trataba de ayudar a las misiones, de ser misioneros, con la oración diaria y un aporte de dinero semanal.

El proyecto estaba hnecho a la medida de todos.
Constituia una red de solidaridad visible e invisible: la oración cotidiana y el aporte económico de un céntimo por semana. Para llevar adelante el plan, formó grupos de diez personas a las que pedía ante todo un compromiso personal, con la misión que cada uno se comprometiera a formar otro grupo de diez miembros, y así sucesivamente.

Finalidades específicas con mirada universal

La Obra de la Propagación de la Fe tiene como finalidades específicas:

Despertar, interesar e involucrar a todos los bautizados en la misión de la Iglesia, ayudándolos a vivir su vocación de discípulos misioneros en su propia comunidad y a comprometerse con la misión de la Iglesia en todo el mundo.

Formar en un porceso integral a los discípulos misioneros de Jesús, considerando las dimensiones humana, comunitaria, espiritual, intelectual, pastoral y misionera universal.

Promover en todos los bautizados, la cooperación espiritual, material, y con distintos servicios en la Iglesia local y universal.

Favorecer el crecimiento y desarrollo de las vocaciones misioneras para toda la Iglesia.


Solidaridad visible

Un manera de concretizar el anuncio del Evangelio de la vida, llegando a los lugares de misión más pobres de la tierra.

La Obra de Propagación de la Fe cuenta con un Fondo Universal de Solidadridad, constituido por la Colecta Mundial por las Misiones. Esta fue instituída por el Pap Pío XI el 14 de abril de 1926.

Mientras otras organizaciones han acentuado la ayuda en el campo socio-económico, las Obras Misionales Pontificias tienen como objetivo principal la ayuda a la evangelización propiamente dicha en todo el mundo. Esto sin olvidar la promoción humana, en vistas al desarrollo integral de las personas.