• V Congreso Americano Misionero

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    "América en misión, el Evangelio es alegría". La ciudad de Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, fue sede del V Congreso Americano Misionero, del 10 al 14 de julio de este año. Visita su página oficial Leer más
  • Obras Misionales Pontificias

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    Ayudar a la primera evangelización de los pueblos
  • Obras Misionales Pontificias

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    Proveer misioneros para las Iglesias jóvenes
  • Obras Misionales Pontificias

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    Fomentar la animación y espíritu misionero
  • Obras Misionales Pontificias

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    Conseguir los fondos y medios necesarios para llevar adelante la misión.
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Últimas noticias

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    El domingo 15 de abril, de 9.00 a 17 hs. en el salón de la Catedral de Quilmes se llevó a cabo el taller formativo, organizado por la Vicaría de Evangelización y Equipo de Animación Misionera de OMP diocesana. Participaron más de 50 personas, miembros de las IAM, Grupos Misioneros, Misioneros Parroquiales, y otros agentes de la pastoral misionera de de Quilmes y de algunas diócesis vecinas de la Región de Buenos Aires Leer más
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Articulos Notas

  • 1 Formación misionera en La Plata.
  • 2 El Papa llamó a una "recalificación" de las Obras Misionales Pontificias.
  • 3 La misión comienza con los niños.
  • 4 Un Pentecostés muy especial en Santa Rosa, La Pampa.
  • 5 Asamblea General de las OMP
  • 6 La misión es Iglesia
  • 7 Una buena espiritualidad misionera
  • 8 El amor que habla
  • 9 ¿Qué es misionar?
  • 10 El amor puede más que cualquier limitación
  • 11 La belleza del Evangelio
  • 12 Sobre «Espiritualidad Misionera»
  • 13 Asamblea Anual de los Directores Diocesanos de OMP
  • 14 El "despertador" de la conciencia misionera
  • 15 El horizonte de la Misión es la humanidad
  • 16 La vocación del Animador de la IAM
  • Formación misionera en La Plata.

    En la Parroquia Sagrado Corazón de Jesús de Los Hornos de la Arquidiócesis de La Plata se desarrolló el encuentro de Pastoral Misionera. El Padre Jorge Faliszek SVD, Director Nacional de las Obras Misionales Pontificias, y la Hermana Adriana Moreno Directora arquidiocesana de las OMP, acompañaron e iluminaron la reflexión de la jornada.
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  • El Papa llamó a una "recalificación" de las Obras Misionales Pontificias.

    No se trata simplemente de volver a pensar los motivos para hacer mejor lo que ya se hace, sino de que la conversión misionera de las estructuras de la Iglesia necesita “santidad personal y creatividad espiritual”, explicó el Papa.
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  • La misión comienza con los niños.

    Con la cita de dos pasajes bíblicos (Mc 10,13-16 y Mt 18, 1-5) en los que “los evangelistas ponen juntos a Dios, el niño y la misión”, la hermana Roberta Tremarelli, AMSS, Secretaria General de la Obra Pontificia de Infancia Misionera, habló en la Asamblea de las OMP.
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  • Un Pentecostés muy especial en Santa Rosa, La Pampa.

    El Espíritu Santo se hizo presente de manera muy especial en La Pampa, en este Pentecostés.
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  • Asamblea General de las OMP

    Este 28 de mayo los directores de diferentes países se encontrarán en Roma para la Asamblea General de las Obras Misionales Pontificias.
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  • La misión es Iglesia

    «La Iglesia peregrina es misionera por naturaleza, puesto que toma su origen de la misión del Hijo y del Espíritu Santo, según el designio de Dios Padre, pero este designio dimana del "amor fontal" o de la caridad de Dios Padre» (Decreto Ad gentes [AG] 2)>>.
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  • Una buena espiritualidad misionera

    Los que trabajamos el tema misión, hemos escuchado muchas veces de cómo debemos vivir la espiritualidad misionera. Algunos no la entienden, porque piensan que hablar de misión es solo «salir de misión». Pero olvidamos que el verdadero discípulo del Señor, es aquel que lleva una vida acorde a lo que predica.
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  • El amor que habla

    Cuando alguien se enamora y se siente cautivado por otra persona, necesita hablar de ella. Por más que trate de contenerlo, su nombre le viene a los labios, disfruta contando cosas del ser amado y le brillan los ojos cuando dice su nombre. No puede ocultar que está enamorado.
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  • ¿Qué es misionar?

    El sacerdote español Juan Esquerda Bifet nos dice: «Evangelizar hoy significa presentar gestos claros de caridad evangélica, incluso con el radicalismo de los consejos evangélicos, en los diversos campos del quehacer humano». Con una respuesta categórica: «misionar... es amar», me han respondido dos chicas al regresar de una experiencia misional hace unos años.
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  • El amor puede más que cualquier limitación

    Cómo no ser misericordiosos también nosotros para nuestros hermanos enfermos y ancianos
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  • La belleza del Evangelio

    Víctor Manuel Fernández (*)

    Jesús nos envió: "Vayan por todo el mundo y anuncien el Evangelio" (Mc 16, 15). Pero nosotros no lo anunciamos porque está mandado. La mejor motivación para decidirse a comunicar el Evangelio es contemplarlo, es detenerse en sus páginas y leerlo con el corazón. Si lo abordamos de esa manera, su belleza nos asombra.

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  • Sobre «Espiritualidad Misionera»

    Propagación de la Fe

    Nadie puede dudar que Jesús haya sido el misionero más completo y eficaz de la historia. Quien quiera ser misionero debe espejarse en Él, modelo perfecto, y seguirlo.

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  • Asamblea Anual de los Directores Diocesanos de OMP

    Asamblea OMP 2018

    En la sede de las Obras Misionales Pontificias, ubicada en el barrio de Almagro Buenos Aires, directores de 40 diócesis del país. acompañados por el Director Nacional Pbro. Jerzy Faliszek, SVD y los obispos integrantes de la comisión de misiones Fernando Croxatto (Presidente) Vicente Bokalic y Raúl Martín, trabajaron cuatro días evaluando los diferentes servicios de las OMP y pensando proyectos para el presente año..

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  • El "despertador" de la conciencia misionera

    Pontificia Unión Misional

    "Muchos sacerdotes se ocupan demasiado de sus propios problemas pastorales y no lo suficiente de las misiones".

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  • El horizonte de la Misión es la humanidad

    Pbro. Franco Barrios
    Diócesis de Río Cuarto - Secretariado de la PUM

    Va madurando una conciencia misionera más profunda y clara en la vida de la Iglesia, Vamos comprendiendo mejor que el llamado del Evangelio a salir (tantas veces señalado por Francisco) no es opcional sino que expresa nuestra identidad, ser luz y sal de la tierra.

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  • La vocación del Animador de la IAM

    Formación
    Infancia y Adolescencia Misionera - IAM

    El animador, muchas veces sin saberlo, se encuentra envuelto en la tarea de la animación. Las motivaciones, en algunos casos, son insuficientes.

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  • Rosario Misionero
  • IAM: Ave María diario
Papa Francisco

Rosario Misionero

Explicación

Rezamos para que el Evangelio llegue hasta los confines de la tierra,


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image

IAM:Ave María diario

Style

Para rezar por los niñosdel mundo entero.


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Una buena espiritualidad misionera

Una buena espiritualidad misionera

Pbro. Dante De Sanzzi

Muchos cursos y talleres realizamos para nuestra formación religiosa.

Los que trabajamos el tema misión, hemos escuchado muchas veces de cómo debemos vivir la espiritualidad misionera. Algunos no la entienden, porque piensan que hablar de misión es solo «salir de misión». Pero olvidamos que el verdadero discípulo del Señor, es aquel que lleva una vida acorde a lo que predica.

Espiritualidad misionera es vivir el espíritu de Jesús. Encarnar el Evangelio, que quiere decir, llevar el Evangelio a mi vida.

Jesús caminaba, escuchaba, observaba y luego enseñaba; todo esto con la Sabiduría del Padre. Una buena espiritualidad misionera es hacer lo que Jesús hizo.

Mucha tarea pastoral nos hace correr el riesgo de alejarnos de este ideal. Se nota en no pocos grupos misioneros e incluso en grupos pastorales en general, que cuesta mucho el momento de oración, de reflexión. La preocupación "porque todo salga bien" nos aisla de lo más importante: escucharlo a Él.

El mejor ejemplo de espiritualidad para nuestra misión, la mejor clase, la da el mismo Cristo en la casa de Lázaro y sus hermanas. Marta limpiaba, iba y venia, trabajaba fuertemente para mantener el orden. Pero se olvidaba de mantener el "orden interno". María, su hermana, eligió la mejor parte: estar con Él. A los pies de Jesús está la mejor escuela misionera.

Por eso, lo primero que debemos recordar es no perder "la mejor parte": estar con Jesús, hablar con Él, escuchar sus enseñanzas, vivir su vida, saber leer los signos de los tiempos.

Cualidades del auténtico espíritu misionero

Hay cualidades que no podemos dejar de lado para una espiritualidad acorde a la misión:

En primer lugar es importante el diálogo. Dialogar es compartir. Sé que en la misión me encuentro con gente distinta en pensar y en actuar. El hablar con el otro me lleva a comprender la realidad que me rodea. Las historias son distintas, y mientras voy haciendo este recorrido, voy creciendo en la vida de oración y misión. Muchos fracasos misioneros se dan por esta falta de diálogo con los hermanos y otras religiones. Misionar no es imponer, sino comprtir y entender; es saber escuchar.

Como segundo punto, el verdadero misionero es cercano. Cercanía es no discriminar, es estar al lado de alguien que Dios puso en mi camino y en esta misión. El hermano palpa la cercanía. Los ejemplos bíblicos de Zaqueo o la mujer pecadora que Jesús anima y reconforta a pesar de su comportamiento, muestra la verdadera espiritualidad del misionero enviado del Padre.

No perder, como punto importante, el espíritu de caridad. La caridad fraterna, tanto en el compartir las alegrías, las tristezas y las esperanzas de los hombres. Caridad siempre es sinónimo de amor; punto imprescindible para la misión. Jesús nos enseña que "nadie tiene más amor que el que da la vida por los amigos" y ahí entra a jugar la verdadera misión: es dar y darse.

Un cuarto aspecto de espiritualidad bien entendida es la humildad. No solo llamar a Dios "Señor, Señor" y luego hacer cualquier cosa. O estar horas de rodillas sin tener este espíritu de sencillez. El buen misionero no es el que sabe todo, sino el que entrega todo y no se guarda nada para sí.

A modo de conclusión

Dejar de lado el espíritu narcisista, el pesimismo que derrumba, la soberbia que mata, el desinterés que endurece el corazón. Todas actitudes que lamentablemente rigen en algunos grupos misioneros y de evangelización en general.

Vivir una plena espiritualidad misionera es vivir a imagen del Buen Pastor: correr el riesgo por uno solo, por un alma, por una vida. Esta es la mejor oración que le podemos ofrecer a Jesucristo el Señor de nuestra historia.

Que en las misiones de verano y en las de todo el año podamos vivir en plenitud esta forma de espiritualidad, acorde a lo que pide el Señor.

El amor que habla

El amor que habla...

Víctor Manuel Fernández (*)

Cuando alguien se enamora y se siente cautivado por otra persona, necesita hablar de ella. Por más que trate de contenerlo, su nombre le viene a los labios, disfruta contando cosas del ser amado y le brillan los ojos cuando dice su nombre. No puede ocultar que está enamorado.
Pero se vuelve más incontenible todavía cuando se siente correspondido, cuando tiene la seguridad de que la otra persona también lo ama. Entonces el corazón estalla de alegría y de ternura, y no puede dejar de contárselo a los demás.

Por otra parte, como está seguro del amor de esa persona, no tiene miedo de que se lo quiten, no siente celos. Al contrario, desea que todos conozcan a esa persona, que vean lo linda que es, que la valoren.
Si nos hemos dejado cautivar por alguien tan bello como Jesucristo, entonces nos sucede lo mismo. ¿Cómo evitar hablar de él? ¿Cómo no desear que lo conozcan, que lo quieran, que lo descubran? Si no te sucede algo así, qué amor es ese, que no siente la necesidad de hablar del ser amado, de mostrarlo, de hacerlo conocer?

No caben los celos porque hay Jesús para todos. Él tiene amor que desborda y lo regala a manos llenas, pero de un modo personalísimo para cada uno.
Además, él nos ama primero y a cada uno de nosotros le dice: «Yo no te olvido. Míralo, te tengo tatuado en la palma de mi mano» (Is 49, 15-16). Él te amó antes que lo conocieras, antes que pudieras imaginarte un amor tan grande. Es la mirada de amor que descubrió Natanael el día que Jesús se hizo presente y le dijo: «Cuando estabas debajo de la higuera, yo te veía» (Jn 1, 48).

Si uno de verdad ha hecho una experiencia de ese amor, no necesita esperar mucho tiempo para salir a anunciarlo, no puede esperar que le den cursos o largas instrucciones.
Inmediatamente desea hablar de lo que ha encontrado y quiere comunicarlo a los demás. Los primeros discípulos, después de encontrarse con la mirada de Jesús, salían a gritarlo: «¡Hemos encontrado al Mesías!» (Jn 1, 41).

A partir de la convicción serena y feliz de ser amados por Cristo, nosotros somos misioneros. Hemos recibido un bien que no queremos ni podemos guardar en la intimidad.
Pero el amor no habla sólo con palabras. El misionero derrama el amor de Jesús a través de sus gestos. ¿Por ejemplo? Cuando trata al otro con amabilidad y cariño, cuando lo escucha con atención, cuando al terminar una visita se detiene a orar y así el otro descubre que ha sido escuchado e interpretado.

Si amamos a Jesús y nos sentimos amados por él, evangelizar nos llena de profunda alegría que se comunica. Por eso dice el papa Francisco que «la primera motivación para evangelizar es el amor de Jesús que hemos recibido, esa experiencia de ser salvados por él que nos mueve a amarlo siempre más» (EG, 264).

Al mismo tiempo, vivimos interiormente cierto dolor cuando Jesús no es amado, no es valorado, no es escuchado, no es aceptado, porque lo amamos. Cuentan que san Francisco de Asís solía lamentarse por las calles: «El Amor no es amado!».

La primera motivación para ser misioneros es el amor de Jesús que hemos recibido y el amor que sentimos hacia él. Por eso, si la excusa que ponemos para no anunciar a Jesús es que no sentimos la necesidad de hacerlo, tendremos que detenernos todos los días en oración, para pedirle a él que vuelva a cautivarnos, que nos haga reconocer su ternura inmensa que llegó hasta el fin: «Me amó y se entregó por mí» (Gál 2, 20). Hay que clamar pidiendo su gracia para que nos abra el corazón frío y cerrado, y para que sacuda nuestra vida tibia y superficial.

Aquí se juega el corazón misionero, y es muy importante comprender esto: ser misionero es salir al encuentro de los demás, ir a sus casas, buscarlos donde ellos están y no quedarse a esperar. Aunque no es sólo eso. Ser misionero también es tener la disposición permanente de llevar a otros el amor de Jesús, y entonces eso se produce espontáneamente en cualquier lugar: en la calle, en la plaza, en una esquina, etcétera Pero hay algo más profundo todavía. Ser misionero es antes que todo eso una cuestión del corazón.

¿Por qué? Porque alguien con corazón misionero no se relaciona con los demás para ser aprobado, para caerles bien, para buscar su afecto, para ser admirado o para usarlos, sino, sobre todo, con la preocupación profunda de que se encuentren con Jesús y lo amen. Por eso, en su boca está siempre el primer anuncio: «Jesucristo te ama, dio su vida para salvarte, y ahora está vivo a tu lado cada día para iluminarte, para fortalecerte, para liberarte».

Este primer anuncio no se llama «primero» porque está al comienzo y después se olvida, sino porque es el anuncio principal, ese que siempre hay que volver a escuchar y ese que siempre hay que volver a anunciar de una forma o de otra. El corazón misionero es el que tiene la necesidad permanente de comunicar ese anuncio salvador a cada persona que se encuentra en el camino de su vida.

(*)Del libro 'Quince motivaciones para ser Misioneros' - Editorial Claretiana

¿Qué es misionar?

Apelando a la capacidad de amar...

Apuntes Misioneros - P. Reinaldo Zbrun, SVD

El sacerdote español Juan Esquerda Bifet nos dice: «Evangelizar hoy significa presentar gestos claros de caridad evangélica, incluso con el radicalismo de los consejos evangélicos, en los diversos campos del quehacer humano».
Con una respuesta categórica: «misionar... es amar», me han respondido dos chicas al regresar de una experiencia misional hace unos años.

Sería interesante preguntamos por la motivación y el fundamento de las misiones de tiempo limitado.
En una película sobre África, que circula por los Secretariados misionales, hay un diálogo entre un misionero y un matrimonio de aquel continente, con una sugestiva pregunta dirigida al misionero: ¿Ustedes por qué vienen? Y agregan: 'Acá también vienen médicos, sociólogos, y otros voluntarios, pero nos da la impresión de que Ustedes vienen por otro motivo. ¡Bendita pregunta!, porque el misionero va al encuentro fraterno porque Jesús lo eligió y lo envía.


Testimonios

Nos dejamos guiar por el testimonio de las misioneras que hemos citado antes, que nos dicen:

  • Para nosotras ... misionar es ante todo AMAR, poniéndose al servicio de los demás, ayudando, escuchando, alegrando, consolando y testimoniando el amor de Dios. Es sonreírle a un abuelo, acariciar a un chiquito, abrazar a un desconocido. Es saber que el simple hecho de prestar tu oído a alguien es recibir su corazón en tus manos por un momento.
  • Misionar es BRINDARSE. Con virtudes y defectos, con tu historia, con tus miedos y sueños, con tus ilusiones partidas y repartidas. Es entregarse en cuerpo y alma. Es darse, porque sólo dando se recibe.
  • Misionar es REGALAR un pedazo de corazón a cada familia que te abre la puerta; es prestarle tus manos a Dios y tus ojos, piernas, boca ...
  • Misionar es COMPARTIR un poquito de cielo; es ser feliz en las pequeñas cosas, porque en ellas descubrimos al Creador; es disfrutar de cada segundo de vida, porque en manos de su amor todo dolor se vuelve esperanza.
  • Misionar es VIVIR: Tu vida, la mía, la de ese abuelo rezongón, la de mamá, la de los amigos, la de aquella vecina chismosa, la de esos chicos revoltosos.
  • Tu vida, mi vida, SER FELICES ... esa es nuestra misión.

Jesús lo quiere ... de cara al Padre.

Podemos preguntamos, ¿por qué no dejamos en paz a la gente, que haga su vida? La respuesta la escuchamos muchas veces, y es el segundo término de la pregunta. Pero nosotros creemos y empeñamos la vida en la misión.

Desde el comienzo de su actividad, Jesús buscó colaboradores para que compartieran su misión. El llamado tenía un carácter misionero y el seguimiento se caracterizaba por una actitud de servicio total e incondicional.
Los discípulos se convirtieron así en enviados y testigos de Jesús resucitado. Tal como ellos, todos los cristianos tienen un compromiso misional. Al aceptar el llamado de Jesús, han sido enviados a dar testimonio de Él ante los hombres.
Jesús necesita de nuestro servicio misionero para hacer realidad en las diversas comunidades humanas un estilo de vida orientado por los valores del evangelio, que conducirá, finalmente al mundo y la historia hacia su meta. Todos los hombres se pueden salvar. Pero lo propio de los cristianos consiste en aceptar a Jesús como Señor. De este modo ellos pueden estar conscientes del origen, sentido y meta de la historia de la humanidad y del mundo, tener un nuevo acceso a Dios y una relación personal con Él; y disponer de los recursos de la fe para cumplir la misión que Dios les ha encargado.

Y otra pregunta a responder a quienes nos piden razones de la misión: ¿Es la misión una estrategia de la Iglesia para tener más clientes, y quizás un trabajo inútil? Y nuestra respuesta es rotunda: Se trata de un llamado: Dios los quiere, a los misioneros, y los necesita. Dios los llama a desarrollar sus planes en el mundo y completar así la creación. Es también un compromiso porque ellos han aceptado esta invitación y están tratando de ser fieles a la misión encargada. Ser cristiano significa fundamentalmente contribuir a dar al mundo, a la vida y a la historia un sentido profundo y una orientación fundamental desde y hacia Dios. La fe cristina se transforma entonces en un servicio orientado a la totalidad del mundo y de la humanidad.


En una espiritualidad ...

Y nos falta ponerle el moñito al regalo a la reflexión que fundamenta la misión y que proponemos como meditación de estos envíos y misiones, a las que nos estamos preparando. Por eso decimos en la línea de la exposición que hemos seguido:

- Si la misión del cristiano es participación de la misión de Dios, entonces una auténtica espiritualidad misionera puede ser sólo el resultado de una comunión verdadera con Dios.
- La lectura orante de la Biblia ocupará un lugar central, pues permite descubrir al único y verdadero Dios, encontrarse personalmente con Él en la realidad y participar en su plan de salvación para el mundo.

Y nos dejamos guiar nuevamente por Esquerda Bifet, en Espiritualidad misionera, editada por B:A:C:, leemos:

«Evangelizar hoy querrá decir presentar, en doctrina y en gestos de vida o de santidad, estos aspectos cristianos:

  • Experiencia de Dios que es amor, especialmente en los momentos que parecen «silencio» y «ausencia» de este mismo Dios; en Jesús Emmanuel (Dios con nosotros) y Palabra personal del Padre, se desvela este silencio y ausencia como una palabra y una presencia real y cercana;
  • Experiencia del diálogo con Dios por una oración que sea más actitud filial que método o ejercicio psicológico; a manera de proceso de filiación divina para poder decir ¡Padre nuestro!;
  • Experiencia de alegría y esperanza, especialmente en los momentos de silencio y ausencia de Dios, en una convicción de que todo es «copa de bodas» preparada por el Padre y de que siempre es posible hacer lo mejor de nuestra vida;
  • Experiencia de «bienaveturanza» o de saber reaccionar amando en cualquier circunstancia, aunque sean las circunstancias que vivió Jesús y que son las descritas en el sermón de la Montaña.

De ese modo el gran desafío para las comunidades cristianas consiste en estimular y desarrollar en ellas una espiritualidad misionera que dé un sentido profundo a la fe cristiana y al servicio misionero hacia los demás.


Podemos hacernos un par de preguntas para reflexionar en nuestro grupo y frente a Jesús:

l. ¿Nos estamos preparando con seriedad para la próxima misión?
2. ¿Vayamos o no en misión, nuestra realidad cristiana, como Comunidad, vive una espiritualidad y una acción misioneras?

Ad Gentes

Ad Gentes

La Misión «Ad Gentes» es una manera de vivir todas las vocaciones específicas, respondiendo al envío de Jesús a sus discípulos antes de subir a los cielos; de esta manera, todo cristiano, donde quiera que se encuentre, ha de buscar ante todo promover la evangelización.

Se deriva de la Misión de la Iglesia

La misión de la Iglesia es revelar a Jesucristo y su Evangelio a los que no los conocen: he ahí el programa fundamental de la Iglesia que desde la mañana de Pentecostés, ha asumido, como recibido de su Fundador.

Todo el Nuevo Testamento, y de manera especial los Hechos de los Apóstoles, testimonian el momento privilegiado, y en cierta manera ejemplar, de este esfuerzo misionero que se realizará después en toda la historia de la Iglesia.

La Iglesia lleva a efecto este primer anuncio de Jesucristo mediante una actividad compleja y diversificada, que a veces se designa con el nombre de «preevangelización», pero muy bien podría llamarse evangelización, aunque en un estado inicial y ciertamente incompleto.

Cuenta con una gama casi infinita de medios, por supuesto, pero también el arte, los intentos científicos, la investigación filosófica, el recurso legítimo a los sentimientos del corazón del hombre podrían colocarse en el ámbito de esta finalidad.

La evangelización se realiza como Cristo la llevó a cabo durante el tiempo de su predicación, como los Doce en la mañana de Pentecostés. La Iglesia tiene también ante sí una inmensa muchedumbre humana que necesita del Evangelio y tiene derecho al mismo, pues Dios «quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad».

Sensible a su deber de predicar la salvación a todos, sabiendo que el mensaje evangélico no esta reservado a un pequeño grupo de iniciados, de privilegiados o elegidos, sino que está destinado a todos, la Iglesia hace suya la angustia de Cristo ante las multitudes errantes y abandonadas «como ovejas sin pastor» y repite con frecuencia su palabra: «Tengo compasión de la muchedumbre» (Mt 9,36).

Pero también es consciente de que, por medio de una eficaz predicación evangélica, debe dirigir su mensaje al corazón de las masas, a las comunidades de fíeles, cuya acción puede y debe llegar a los demás.

¿Quiénes tiene la misión de Evangelizar y que consecuencias trae para la vida de la Iglesia?

La Iglesia se construye si hay hombres que proclaman en el mundo el evangelio de salvación, lo hacen por mandato, en nombre y con la gracia de Cristo Salvador. «¿Cómo predicarán sí no son enviados?» Escribiría el que fue sin duda uno de los más grandes evangelizadores. Nadie puede hacerlo, sin haber sido enviado.

¿Quién tiene pues la misión de evangelizar?

El Concilio Vaticano II ha dado una respuesta clara; «incumbe a la Iglesia por mandato divino ir por todo el mundo y anunciar el Evangelio a toda creatura». Y en otro texto afirma: «La Iglesia entera es misionera, la obra de evangelización es un deber fundamental del Pueblo de Dios».

Hemos recordado anteriormente esta vinculación íntima entre la Iglesia y la evangelización. Cuando la iglesia anuncia el Reino de Dios y lo construye, ella se implanta en el corazón del mundo como signo e instrumento de ese reino que está presente y que viene. El Concilio ha recogido, porque son muy significativas, estas palabras de San Agustín sobre la acción misionera de los Doce: «predicando la palabra de la verdad, engendraron las Iglesias».

¿Qué es la Misión Ad Gentes?

La Misión Ad Gentes es una vocación que tiene una específica referencia a la fundación de Iglesias nuevas. Pero ésta no es una vocación diversa al lado de las tres precedentes. Tanto los laicos, como los religiosos, como los ministros ordenados pueden ser llamados a la misión «Ad Gentes», de manera que la condición misionera se convierte en un modo concreto de vivir cada una de las tres vocaciones específicas.

¿Quiénes realizan actividades Misioneras Ad Gentes y por qué?

La Iglesia realiza la Misión Ad Gentes aunque a todo discípulo de Cristo incumbe la tarea de propagar la fe según su condición, Cristo Señor, de entre los discípulos, llama siempre a los que quiere, para que le acompañen y para enviarlos a predicar a las gentes. Por lo cual, por medio del Espíritu Santo, que distribuye los carismas según quiere para común utilidad, inspira la vocación misionera en el corazón de cada uno y suscita al mismo tiempo en la Iglesia institutos que tomen como misión propia el deber de la evangelización, que pertenece a toda la Iglesia.

Porque son sellados con vocación especial quienes, dotados del conveniente carácter natural e idóneos por sus disposiciones y talento, están dispuestos a emprender la obra misional, sean nativos del lugar o extranjeros: sacerdotes, religiosos, laicos. Enviados por la autoridad legítima, se dirigen por fe y obediencia a los que están alejados de Cristo, segregados por la obra a que han sido llamados, como ministros del Evangelio, para que la población de los gentiles sea acepta y santificada por el Espíritu Santo (Rom 15,16).


Equipo Nacional de Misión «ad gentes»

El equipo actual nació a principios del 2014 a pedido del Director Nacional de OMP Argentina P. Dante De Sanzzi al observar una necesidad de tener un espacio y contacto directo con las diócesis e instituciones que reciben y envían misioneros Ad Gentes.

El equipo, tiene los siguientes objetivos:

  1. Animar y promover, discernir, acompañar y formar las vocaciones misioneras ad gentes.
  2. Acompañar y crear un nexo entre las entidades que forman y envían misioneros y misioneras ad gentes
  3. Formar una red de misioneros ad gentes.
  4. Trabajar en favor de la misión ad gentes con las OMP del Cono Sur.
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