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“Paulina Jaricot es una inspiración para nosotros hoy”.

P. Tadeusz Nowak, secretario general de la Obra de la Propagación de la Fe, ha intervenido esta mañana en el encuentro de Directores Nacionales de OMP de Europa, que se está celebrando en Madrid desde el pasado lunes. Máximo responsable de esta Obra Pontificia, Nowak ha pronunciado su ponencia “La naturaleza y carisma de las Obras Misionales Pontificias y su lugar y misión en la Iglesia Universal y en cada Iglesia local”.

Ha comenzado explicando qué significa carisma: un poder dado por el Espíritu Santo para toda la Iglesia; un regalo que Dios concede a alguien. Pero no para ella exclusivamente, sino para toda la Iglesia. Parafraseando a San Pablo en su primera carta a los Corintios, P. Nowak ha explicado que el carisma está al servicio de la comunión de la Iglesia (hay muchos carismas, pero un solo Espíritu), y debe estar fundamentado en el amor. Según ha explicado, podemos tener ideas brillantes de recaudación de fondos, pero si no tenemos amor, de nada nos sirve.



P. Nowak ha defendido que el carisma regalado por Dios a una persona, debe ser entendido en profundidad y actualizado. Y por ello, las Obras Misionales Pontificias están llamadas a revivir el carisma de Paulina Jaricot. Según ha explicado, esta laica francesa recibió un carisma fruto de su profunda conversión; después de haber pasado muchos sufrimientos se abrió al misterio del amor de Dios. Por ello, al escuchar a su hermano seminarista que se preparaba para ir a las misiones hablar de las dificultades de la evangelización, sintió profundamente que tenía que hacer algo. El secretario de Propagación de la Fe ha insistido en varios rasgos de Paulina iluminadores. Por un lado, tenía un gran celo por la evangelización, de forma que no podía permanecer quieta. Por otro, este celo se fundamentaba en la oración, que la enraizaba profundamente en Cristo. Y, por último, tenía el convencimiento de que todos podemos compartir lo que tenemos, tanto bienes espirituales como materiales.

A la luz de estas notas, poniendo la mirada en las direcciones nacionales de OMP, P. Nowak ha alertado del riesgo de olvidar el carisma fundacional. Según ha defendido, OMP no se trata de una agencia de recaudación de fondos o de una ONG, ese no es el carisma. Se trata de rezar por la misión y de compartir los bienes para que la Iglesia se pueda arraigar en todo el mundo. Por ello, ha invitado a los directores nacionales a no mirarse a sí mismos y a sus problemas, sino a conectar con lo que quería Paulina Jaricot, hacer vivo el carisma. “Paulina Jaricot es una inspiración para nosotros hoy”.

En primer lugar ha subrayado que es esencial la relación personal con Dios de los directores. Él es el que suscitó el carisma y el que lleva adelante la misión, y por ello ha animado a pedirle ayuda “hasta 100 veces al día”. Y en segundo lugar, ha animado a los directores a ser creativos y no tener miedo a equivocarse: crear redes en las Iglesias locales, implicar a laicos y religiosos, crear comunión.

P. Nowak ha dedicado los últimos minutos de su intervención a la naturaleza de las Obras Misionales Pontificias. Ha subrayado que el Concilio Vaticano II dice que debe ser prioritarias (Ad Gentes, 38), y que tienen un carácter universal y local. Según ha analizado, las OMP no son las responsables de la misión, sino que son el Papa y los obispos. Las OMP ofrecen un servicio, son un regalo para los obispos para despertar la conciencia misionera de los fieles. Además, ha defendido la especificidad de la colecta del DOMUND, que debe ser destinada íntegramente a OMP para asegurar que se pueda sostener a todos los territorios de misión de una forma igualitaria, y sin depender de si tienen amigos o no. “La única forma de llegar a todos es la colecta”.



OMPRESS-MADRID

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