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Cardenal Tagle: Asamblea de las OMP en Roma

  • comunicacionomp
  • hace 24 horas
  • 3 min de lectura

La apertura estuvo a cargo del secretario general de la Propagación de la Fe, Padre Tadeusz Jan Nowak, dándonos la bienvenida y acentuando la importancia del servicio de animación y colaboración que llevamos adelante los directores nacionales, luego pasamos a la celebración de la Eucaristía, presidida por el Cardenal Luis Tagle, Prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos. El mismo cardenal, nos iluminó con una reflexión a partir del mensaje del Papa León XIV, para la Jornada Mundial de las Misiones 2026.

Comenzó destacando que este año tenemos celebraciones muy importantes, destacando el Centenario de la JMM iniciado por el Papa pío XII en el 1926, el 110 aniversario de la Pontificia Unión Misional y el bicentenario del Rosario Viviente, una gran obra de Pauline Jaricot.

Nos instó a vivir esta Asamblea como un evento del Espíritu que anima; nos pidió sencillez.  Hacer una pausa para escuchar al Espíritu Santo para poder ver cuál es el significado de estas celebraciones, y a leer el mensaje para la JMM 2026, del Papa con actitud contemplativa.


En su alocución, destaco algunos aspectos más espirituales del mensaje

 

La lectura espiritual del mensaje es eclesial y misional. Por lo cual debemos estar abiertos al Espíritu.

El mensaje es una extensión de sus motivaciones papales. En Jesús somos uno, afirma el Papa.

A continuación, hace un repaso de las tres partes del mensaje, destacando algunos puntos de estos.

 

Uno en Cristo. Ser uno solo en Cristo, lo escuchamos varias veces, y por ser reiterativo, puede perder su profundidad. El Papa se inspira en Jn 17, 20-21

En este pasaje bíblico está presente la Trinidad, la eclesiología, la misión, está presente todo.


Pone en el centro del mensaje


La unidad del Padre con El, como modelo de unidad. No es unidad organizacional, todo lo contrario, es el apoderarse de este concepto y del profundo significado que tiene para nosotros los seguidores de Jesús.

Una certeza que nos remarcó es que no podemos crear la unidad si no rezamos. Para ser uno entre nosotros y con la Trinidad, debemos entrar en esa unidad Trinitaria, y el camino es la oración.

Jesús, no quería dejar la tierra sin pedir esto al Padre. Se nos invita a entrar en comunión Divina como discípulos. Jesús reza por una unidad que desciende de la fe, del bautismo.  Por la fe entramos en esta comunión.

Esta unidad por la que reza se nos confiere por el bautismo. La raíz de la unidad de la misión es ésta.

 

En la segunda parte del mensaje el Papa habla de la unidad en la misión

 

Esta unidad es un valor en sí. No mira dentro de sí misma. No es la unidad de los que dicen te vemos y nos ves y estamos bien juntos. No la que habla de paz interior, de relaciones armoniosas. Jesús habla de la unidad eclesial genuina que no se mira a sí misma, al interior, que no se centra en sí mismos.

La unión es testimonio, anuncio, es misión. Para que la misión sea creíble es necesaria la unidad, trabajar por el bien común, poniendo al servicio de los demás los dones, construyendo el cuerpo de Cristo.

El Papa Interpela nuestras comunidades para que vivamos la unidad bautismal, que es la regla de la vida. Esta comunión debe ser proclamación misional. Pide la misión de manifestar una nueva comunidad en Cristo, para mostrar al mundo, con palabras y acciones que la unidad es posible, es real.

Hacer mea culpa porque también la iglesia carece de unidad, lo que es un escándalo naturalmente. Sobre todo, cuando la estabilidad se hace violenta. La iglesia es la primera en hacer evangelización, pero la comunidad muchas veces no da testimonio, y hace que muchos se pregunten, ¿por qué Dios tiene esta comunidad? e incluso se alejen.  Esto es algo totalmente opuesto a la misión.

Debemos mostrar una unidad diferente al mundo.  No somos enemigos, somos parte del otro

 

En el Tercer punto de su mensaje, nos habla de la misión del amor. Anunciar y compartir el amor fiel del Señor, es nuestra tarea. La sustancia de la misión es el amor.

En el Bautismo Dios nos recrea a través de su amor. Nos crea a imagen y semejanza de Dios, nos convertimos en gente en comunión. 


El amor es la sustancia de la unidad y de la misión


El amor es la gran marca de la misión. Por amor, muchos santos como misioneros que conocemos abandonaron casas, familias, sus países, y lo que los movió fue el amor. El amor nos permite tener unión con el otro, vivir la unidad sin negarnos a la diversidad.



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