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Partieron los primeros misioneros a la amazonía

El primer grupo de misioneros fue enviado al Vicariato de Puerto Maldonado, en la amazonía peruana.

Mons. Alejandro Giorgi presidió la Misa en la Parroquia Santa María de Betania, Buenos Aires, el 3 de abril. Concelebró el Director de OMP el P. Jerzy Faliszek.


La Hna. Mayra Monsalves y el P. Juan Manuel Ortiz de Rozas acompañados por amigos y familiares escucharon emocionados las palabras que el Obispo que les dedicó en la homilía:



Queridos Hna Mayra y P. Juan Manuel:


Jesús los vuelve a llamar y les confía una misión nueva. Uds ya conocen la voz de Jesús. Volvió a pronunciar sus nombres y les susurró: Amazonia es tu misión. Ahí sé Evangelio. El Espíritu ya está haciendo su obra, preparando el camino. Amazonia te espera.

Toda la Iglesia en Argentina va con ustedes. Es ella la que los envía, los acompaña y los bendice. El Profeta Isaías hoy es claro: Dios está «por hacer algo nuevo y ya está germinando». A partir de hoy hay un nuevo camino abierto entre la Iglesia en Argentina y Amazonía. Esta nueva hermandad fue soñada por Dios desde la Eternidad. La Eucaristía de hoy no es un mero rito, un acto más o menos solemne. Hoy Dios quiere sellar en su Alianza Nueva y Eterna esta nueva hermandad.

Resuenan hoy de modo único aquellas palabras póstumas de Jesús: «El Espíritu Santo vendrá sobre ustedes y recibirán su fuerza, para que sean mis testigos hasta los confines de la tierra» (1,8)». Estas palabras tan bellas del Señor son hoy para ustedes. Jesús los mete de lleno en la «dulce y consoladora tarea de evangelizar» tierras lejanas, sedientas de Dios.

Pero seguirán resonando en muchos corazones aquí en Argentina. Señor, no dejes de seguir llamando, de seguir insistiéndonos, de seguir persiguiéndonos tiernamente para que muchos podamos salir de nuestra zona de confort y nos animemos a lanzarnos a la misión ad gentes. Amazonia nos está esperando.

Es verdad que hay muchas Amazonias, muchas zonas de misión, muchas periferias existenciales y geográficas que nos están esperando, tal vez mucho más cerca de lo que nos imaginamos. En nuestras casas, entre los nuestros, los vecinos, los que se cruzan en nuestro camino cada día.

Pero es verdad también que Dios sigue clamando por testigos que se acerquen a los confines de la tierra. Una multitud de santos y santas misioneros nos animan. El Espíritu Santo nos conduce y nos empuja. Falta un «si» muy personal, muy profundo, que, como el «si» de María, transformó el rumbo de la historia.

Allí, en rincones escondidos, pero muy presentes al Corazón del Padre, hay muchas mujeres como la del Evangelio de hoy, que necesitan alguien que no las condene como el resto. Jesús quiere hacerse presente a través de sus testigos y amigos en los agujeros negros de la sociedad y del mundo. Alguien tiene que llevar allí la Buena Noticia de que Jesús, el Hijo de Dios, está vivo y ha hecho triunfar el Bien sobre todo mal.


Hna Mayra. P. Juan Manuel. Argentina. Sos misión. Sos Evangelio vivo. Amazonia te espera.




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